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PESADILLA EN LA NIEVE (I'LL LIKE MY MOTHER, 1971)

PESADILLA EN LA NOCHE (YOU’LL LIKE MY MOTHER, 1971). DTOR.: LAMONT JOHNSON. Resultat d'imatges de Pesadilla en la nieve (1971), de Lamont Johnson COMENTARIO: Extraño caso el de un director como el de Lamont Johnson, artesano que trabajó en Hollywood durante los años sesenta y setenta para luego volver a su actividad más fructuosa: la televisión. Si bien, desarrolló sus inicios en el campo catódico –a excepción hecha de su primer largometraje, A Covenant with Death- con series tales como Deadlock o My Sweet Charlie (Mis adorables sobrinos?), pronto fue reclutado para dirigir en campo abierto, con grandes angulares y con temas más existencialistas. De este modo, pudo participar activamente en Los que saben morir (1970), un episodio posible situado en la Segunda Guerra Mundial, y uno de los últimos westerns de la época dorada, A Gunfight (1971, El gran duelo), nada menos que con Kirk Douglas enfrentándose en combate individual y con pistolas a Johnny Cash, ante la mirada de espectadores de pago como si de un circo ambulante se tratara. Dos leyendas que lo acabarían siendo en sus respectivas carreras: el uno, en la interpretación y el otro, en la música rock. Acto seguido, Johnson retornó a la televisión para rodar That Certain Summer, con Martin Sheen viendo la verdadera realidad de su padre homosexual (Hal Holbrook). Toda una proeza para la época. Esa inquietud temática llevó a Johnson a dirigir The Grounstar Conspiracy (1971), un thriller vigoroso de ciencia-ficción. Ese mismo año se adentró en la película que nos ocupa y que acaba de ser editada por el sello Resen, Pesadilla en la nieve. El original You’ll Like My Mother hace referencia a la supuesta estima que debería profesarle una joven esposa a la madre de su marido –al parecer fallecido prematuramente en pleno servicio militar-, y que se repite a lo largo del film. Cabe apuntar que el título en español nos remonta a un lejano pase televisivo –cuando las guías televisivas eran inefables- que es lo único que nos viene en mente, amén de alguna escena en concreto como la de la nieve deslizándose por el tejado o un simple sueño haciendo referencia al solidificado elemento. Vestida de película de horror, aunque con pocos golpes de efecto –acaso el del rostro oscurecido de una madre posesiva que avanza hacia la incrédula Francesa, la viuda embarazada- y una clara sintonía por narrar una simple historia de encuentros imposibles –el inhóspito lugar de acceso, la casa desplazada, la nieve como barrera arquitectónica- son elementos que Johnson sabía manejar con solvencia. Aun así, la interpretación de Patty Duke como la víctima propiciatoria no está a la altura de la función, aquella que sí resultaba en El milagro de Anna Sullivan (1962), como la niña sordomuda que aprende a comunicarse. El concepto televisivo de Johnson resta intacto en toda la cinta, por lo que se nos hace difícil distinguir el medio empleado, inclusive cuando Richard Thomas aparece en uno de los numerosos planos medios que contiene Pesadilla en la nieve.Resultat d'imatges de I'll Like My Mother (1971), de Lamont Johnson El guion de Jo Heims profundiza escasamente en las relaciones paterno-familiares, centrándose en extrañas conductas, como la de la madre, Sian Barbara Allen (nominada al Globo de Oro al año siguiente), o de la hija igualmente discapacitada. En su debe, el diseño de producción, la música de Gil Mellé (La amenaza de Andrómeda) y el aspecto claustrofóbico inherente a este tipo de cintas. Resultat d'imatges de Pesadilla en la nieve (1971), de Lamont JohnsonResultat d'imatges de I'll Like My Mother (1971), de Lamont Johnson Lamont Johnson volvería a trabajar de forma ecléctica en una docena de producciones más, entre las que destacaremos, el Box-Office Lipstricks (Lápiz de labios, 1976), con Margaux Hemingway como una mujer raptada, asediada y violada por un jovencísimo Chris Sarandon; o bien, el drama baloncestístico One On One (De hombre a hombre, 1977), con Bobby Benson queriendo triunfar en el baloncesto semiprofesional. La ejecución del soldado Slovik (1974), Alguien mató a su marido (1978) o La leyenda de Bill Doolin (1980), a otro nivel, conformaban un crisol de películas de temática diversa e introspectiva que alejaban a Johnson de ser un director al uso, inexperto o sin alma. Todo lo contrario.   Àlex Aguilera

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