ABRAZO MORTAL (1980, THE CHILDREN)

SINOPSIS: Unos niños se dirigen en un autobús escolar a sus respectivos hogares cuando una nube tóxica proveniente de una central nuclear los atrapa en su interior. Las fuerzas del orden de la población a la que pertenecen ven alterados sus planes rutinarios por tal de esclarecer el extraño comportamiento de los chicos.

COMENTARIO: Extraña e ignota producción independiente norteamericana perteneciente al movimiento American Ghotic llamada The Children que daba, a su vez, una relectura endiablada de la inocencia infantil. Resultat d'imatges de Abrazo mortal (1980)

Con pomposidad –empleo de trompetas y violines- la cinta se abría con música del entonces desconocido Harry Manfredini (ese mismo año 1980 reclutado por Sean S. Cunningham para su rompedora Viernes 13) mostrando una Compañía Yankee como Central nuclear al uso –sin protocolos de seguridad subyacentes- y donde los integrantes de un grupo escolar serían los principales damnificados. Precisamente es en Village of the Damned (1969, Wolf Rilla) donde bebe principalmente este film original en su primera lectura de guion, obra de Ed Terry (con breve aparición como policía improvisado) y Carlton Albright (también productor). Fue este último quien reclutó al director novel Max Kalmanovicz para dar sentido –si podía tenerlo- a una simple trama de ciencia-ficción ‘rural’.Resultat d'imatges de Abrazo mortal (1980)

Un cementerio plagado de banderas usamericanas, culturistas, mujeres en paños menores y un sheriff (Gil Rogers candidato a haber sido el protagonista principal de Deliverance) arquetípico del policía local de una ficticia localidad (Ravensback) sería el marco ideal para conjugar la combustión espontánea producida por el Abrazo mortal (nombre con el que se estreno el film de manera efímera en nuestro país), con un maquillaje resultón aunque deficiente, unos zombies atómicos con las uñas pintadas –como se aprecia en foto fija-, y con escasos momentos de puro terror. Acaso la muerte de Suzie a manos de Paul, su hermano, en contraposición al abrazo de Clark a su padre, John; o bien, la desaparición instantánea de Janet en la oscuridad de un asiento trasero, o el consabido susto del espejo, reflejo de uno mismo o bien las figuras vistas en la vitrina de la tienda del pueblo asediado por niños aparentemente inocentes. ¿Quién puede matar a un niño? … si tan solo desea abrazarte …, pensaría más de uno en el estreno en Tucson (Arizona) en salas y auto-cines de medio país consagrado a cultivar cintas de fantaterror con muy pocos medios en la época de la irrupción nuevamente de Superman.

Lúcida fotografía de Barry Abrams como podemos apreciar en esta excelente edición de esta auténtica rareza.

 

Àlex Aguilera

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