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EL RETORNO DEL DR. PHIBES (1972, ROBERT FUEST)

EL RETORNO DEL DR. PHIBES (DR. PHIBES RISES AGAIN, 1972). DTOR.: ROBERT FUEST. DISTRIBUYE: RESEN. NOVEDADES EN BD Y DVD.SINOPSIS: El doctor Phibes quiere volver a la vida a su amada esposa Victoria. Para ello deberá surcar el Río de la Vida que fluye en el interior del Templo de Isis, en Egipto. Con el fin de lograrlo, no repara en nada, cometiendo una serie de atroces crímenes secundado por su bello robot Vulnavia.Resultat d'imatges de El retorno del Dr. Phibes (1972)COMENTARIO: Tomando la misma fórmula que aupara a convertirse pronto en un icono del cine fantástico, El doctor Phibes; su realizador, Robert Fuest, concluyó su particular aportación del Mad Doctor en una secuela desprovista de cualquier encorsetamiento. Sin ambages, ni condescendencia con sus precedentes literarios adscritos al pulp, esta sencilla cinta de horror cien por cien British adquiere su mejor definición en una obra kitsch, simplista en cuanto a su propuesta y deudora de su inmediatamente precedente título seminal, rodado en 1970, con el ominoso y repulsivo nombre de El abominable doctor Phibes. De la pluma de dos autores británicos de escaso relieve, surgió esta especie de Fantasma de la ópera si cabe más desfigurado aún que el del personaje extraído de la mente de Gaston Léroux. A    quí, la ópera de París es substituida por una postmodernidad tan bizarra como funcional al estilo Art-déco donde se reduce el espacio en el que deambula Phibes y posa su llorada esposa Victoria. La continuación de una y otra cinta se entrelaza con un breve repaso en el inicio de El retorno del Dr. Phibes de la epopeya vivida en primera persona por tan siniestro doctor. Así pues, el devenir del relato se conjuga con una suerte de asesinatos a cual más divertido y original, al estilo de lo que pasaba en la anterior Matar, o no matar este es el problema (1971). Esta sí, una obra cumbre del fantástico.Resultat d'imatges de El retorno del Dr. Phibes (1972)Si bien, los dos Phibes se sustentan también en la interpretación del malogrado Vincent Price, todo un prodigio a la hora de encarnar personajes torvos y desquiciados, no lo es menos el hecho de que lo secundaban primeras espadas en el arte de la exageración en escena, caso de Terry-Thomas, Hugh Griffith (el primer asesinado, Ambrose, en la segunda parte del díptico) o el inconmensurable Peter Cushing (un Capitán venido a menos, en cuanto a su escasa participación en el proyecto).Resultat d'imatges de El retorno del Dr. Phibes (1972)Un factor a tener en cuenta en esta secuela es el de prolongar la narración a un estadio de comprensión general del estrafalario comportamiento de su principal protagonista. Esto es, dar un sentido propio al film anterior, difuminado en exceso en cuanto al pathos interior de Phibes. Conocida su vena megalómana, esta se combina con la necrofilia, la perversión de la muerte como fuente de vida sentimental. Punteada en exceso la filiación marital con un cuerpo inerte –nada menos que el de Caroline Munro-, Price (en todo momento en voz en off, ante la falta del habla) concluye su propia experiencia en pos del ansiado Elixir de la Vida, con una conjunción de delirios y transformaciones toscas que lo convierten en una caricatura de sí mismo. Enfrentado a sus temores y a sus atribulados enemigos, el film se abre tres años después de los sucesos anteriores, con una hibernación inconclusa, dando paso a un ritual de acertados asesinatos en la piel –nunca mejor definido- de sus detractores y opositores. Aun siendo brillante la interpretación de Price, el film convence a medias tintas, puesto que su diseño de producción es tan endeble como la capa que cubre el rostro del funesto Doctor. No así, la fotografía del mejorado Alex Thomson y la elegante música de John Gale. Robert Quarry dio el contrapunto igualmente patético de Price, ambos buscando el tan soñado don de la vida eterna. Leves toques de humor adecentan esta transfiguración del obsesivo doctor, tales como bautizar a cuatro monos mecánicos como los cuatro de Alejandria o dirigirse a un águila imperial tras descarnar a una de las víctimas de Phibes con aquella frase tan humanamente característica de: ¿has cenado bien?Resultat d'imatges de El retorno del Dr. Phibes (1972)El final atestigua ese paso marchito a la realidad humana, en la línea de Oscar Wilde y su El retrato de Dorian Gray. Otros referentes como el de Otra vuelta de tuerca y por extraño que parezca, la canción Somewhere Over the Rainbow cierra un film marcado por su tiempo, pero identificable claramente como una producción American International. Dr. Phibes Rises Again se hizo con el carismático premio Clavel de Oro del incipiente Festival de Cine Fantástico y de Terror de Sitges, así como otros premios menores a nivel local. Àlex Aguilera

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