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LOS AMIGOS DE PETER (PETER'S FRIENDS, 1992). DTOR.: KENNETH BRANAGH.

LOS AMIGOS DE PETERCOMENTARIO: Cuando Kenneth Branagh era una estrella a nivel mundial, traspasando fronteras en cuanto a su enorme versatilidad en el terreno artístico-técnico, se le llegó a comparar incluso con Orson Welles. Voces críticas al respecto no compartieron tal aseveración, observando en sus movimientos empresariales un cierto acomodo en el terreno comercial en el senso más estricto de la palabra. Ello también le ocurriría al ‘maestro’ de Wisconsin, aunque en mucho menor grado y fruto de frustraciones varias en su carrera, debido a fracasos y ‘amputaciones’  de alguno de sus films. En cualquier caso, ambos eran conscientes de que la fama les sobrepasaba.Resultado de imagen de los amigos de PeterSiendo Branagh una persona extremadamente tímida que mide sus palabras para no zaherir a sus compañeros de profesión, ideó una sátira en torno al reencuentro de varios amigos de juventud veinte años después de su último encuentro. En su momento Peter’s Friend, que así se título el film en cuestión, despertó no pocas expectativas en un público snobista que buscaba la autocomplacencia a través de relatos de estilo teatral que satisficieran a su vez la vena por las obras de Shakespeare. Sin embargo, se encontraron ante una pieza distinta, sin grandes alardes tonales ni circunloquios, siendo un crisol de personajes a cual más contradictorio. Una comedia coral agridulce –con final inesperado y desesperanzador a la vez- que lleva hasta las últimas consecuencias la sinceridad con la que cada una de las parejas se expresa.Un lugar aislado de la urbe británica sirve de lugar de relax y celebración –el fin de año, con lo que ello comporta de buena esperanza- de una efemérides relacionada con un pasado añorado. La cita se traduce en un desorden, un caos contenido, donde las parejas se rompen tras una fragilidad ya aparente.Premonitoria o no, Los amigos de Peter, vista más de veinte años después de su gozoso estreno, proyecta una mayor relevancia, un mayor sentido a su significancia, por cuanto hemos podido ver la evolución posterior de cinco de sus protagonistas. Por lo tanto, estamos ante una generación de actores a considerar y cuyas carreras han mejorado como los buenos vinos. Estamos hablando de artistas ya consagrados como el propio Kenneth Branagh, Emma Thompson, Stephen Fry, Imelda Stanton, Hugh Laurie y, en un segundo plano, Phyllipa Law.Resultado de imagen de los amigos de PeterDel primero se ha hablado mucho y bien, aún cuando ha interpretado a villanos y personajes sin fuste en cintas norteamericanas. La segunda, pareja de Branagh en aquella época, no ha elegido papeles a su altura, siendo sus últimos estrenos –exceptuando Saving Mr. Banks- una caricatura de sus primeros pasos en la escena. Nos detendremos en Stephen Fry, actor de una categoría sin par, que ejemplariza el Sir o Lord británico con suma diligencia. Imelda Stanton, por su parte, recrea en muchos de sus trabajos –incluyendo Peter’s Friend- a la mujer díscola que vive atrapada en un matrimonio insostenible. En cuanto a Hugh Laurie, amén de sus incursiones en fábulas como Stuart Little y secuela, prestaría su hierático rostro a la exitosa serie Doctor House, dotándola de un humor tan negro como su personaje requería. Finalmente, Phyllipa Law, la mayor de su generación, se integraría en el apartado técnico detrás de las cámaras filmando títulos como Mamma Mia: La película.Resultado de imagen de los amigos de PeterComo en ésta, Los amigos de Peter,  fundamenta su relativo éxito en los noventa en una amalgama de canciones que funcionaban a las mil maravillas en un envoltorio disfrazado de comedia dramática, combinando con diálogos hirientes y llenos de intenciones banales. Este apego por las partituras retrospectivas y reconocibles, aupó al film a considerarlo un musical teatralizado. Canciones como Orpheus in the Underground, Every Wants to Rule the World, My Baby Just Cares for Me o You’re My Best Friend (Queen) daban en pantalla ese aspecto desenfadado y alocado de una Sitcom que aportó pocos elementos a su conclusión final. Ese no desfallecer nunca y el apoyarse en los amigos rompía con las reglas tradicionalistas que buscaban en la familia el auténtico nexo de unión. De esta forma, otras canciones como Hungry Heart, de Bruce Springsteen, Don’t Get My Wrong, de los Pretenders buscaban mejor esa lucha interna, alejándose de un estado de ánimo débil. Mayor empaque tendrían temas como What’s Love Got to Do With It (de Tina Turner), Rio o Get My Strenght, de Eric Clapton, fuera de una cinta donde predominaba el sexo, las mentiras y, escasamente, las cintas de vídeo. Precisamente, la respuesta británica de Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989), de Steven Soderbergh. Ambas comparten esa fijación por el psicoanálisis casero, que tan buenos resultados daría a otro genio en su especialidad, Woody Allen. Àlex Aguilera 

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