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PRESIDIO (PRISON, 1987). Dtor.: Renny Harlin

PRESIDIO (PRISON, 1987). DTOR.: RENNY HARLIN.SINOPSIS: 1956. En la ciudad de Creedmore, una fortaleza gigante al Oeste de los EE.UU., Charlie Forsythe recibe la descarga eléctrica que le lleva a la muerte, castigo por un crimen que no había cometido. A su lado, observando la ejecución, Ethan Sharpe, el guardián más brutal de la cárcel. Él sabe que Forsythe es inocente, pero calla la verdad, que quedará tras las puertas de la prisión, hoy cerrada para siempre. Años más tarde, el aumento de la población obliga, de nuevo, a abrir Creedmore. Etha Sharpe será su director. Pronto descubrirá que el edificio no quedó deshabitado. El espectro de Forsythe, ansioso de venganza, anda errante por la cárcel. No cesará hasta que Sharpe reciba su castigo por el error judicial que provocó.COMENTARIO: Presentada en la Sección Oficial Competitiva del IX Festival Internacional de Cine de Madrid (Imagfic) de 1988, Prison es la segunda película de Renny Harlin, director de impacto en los ochenta y noventa en el vasto mercado hollywoodiense. A él se deben títulos tan taquilleros como La jungla 2 o Máximo riesgo, pero también fiascos tales como La isla de las cabezas cortadas o Las aventuras de Ford Farlaine. En cualquier caso, Harlin, nacido en Finlandia, empezó los cimientos de su carrera con esta pequeña producción de terror sobrenatural tras su profética Born American (Infierno en el Ártico). Este salto importante se debió a la figura de un productor, hoy caído en el olvido, Irwin Yablans, ‘descubridor’ del talento de John Carpenter en La noche de Halloween. No es casualidad, pues, que ambos filmes se abran, cámara subjetiva en mano, con un largo travelling muy sintomático de lo que ocurrirá en pantalla: una muerte. De distinto signo, eso sí. Prison es como su título indica un film carcelario –incluso se incluyeron reos reales de un centro de internamiento cercano- que combina elementos de contenido fantasmal con la del drama diario que imponen sus moradores, tanto reclusos como sus guardianes.Resultado de imagen de Prison 1987En cierto modo, el film que ahora se estrena por vez primera en alta definición, debe su complejidad a la gran cantidad de efectos visuales y de maquillaje que se vislumbran a lo largo del metraje. En su momento, apenas se pudo apreciar, pues su exhibición fue deficiente, en parte debido a la quiebra de Empire Pictures, su compañía de producción, propiedad por entonces de Charles Band.El paso de los años ha querido que Presidio (efímero estreno en nuestro país) se convirtiera en un producto válido y bien acabado, superior a muchos del catálogo Empire; y que, finalmente, se valorara positivamente la legitimidad reclamada de su realización, toda vez que su postproducción estuvo en el aire durante un tiempo.En este orden de cosas, Prison nace de una idea original de propio Yablans, extendida más tarde por C. Courtney Joyner –adscrito a la empresa de Charles Band- confiada a Harlin, pero también a un elenco de técnicos de primera fila: Mac Ahlberg, en la dirección de fotografía (muy necesaria en cuanto a los contrastes de luz en interiores tan lúgubres); y de John Carl Buechler, mago de los efectos visuales, no así de la dirección. Descubrir a Viggo Mortensen, como el ‘nuevo’ James Dean –al final su carrera fue por otros derroteros- en el rol de presidiario misterioso y desapercibido, fue un acierto de Harlin, como lo fueron el de la aceptación de Lane Smith como el del alcaide Ethan Sharpe o el del stunt  Kane Hooder –futuro Jason Voorhees, como el espectral Forsythe-, en un delirio final marca de la casa.Resultado de imagen de Prison 1987En el deambular del relato por los lugares más recónditos de una cárcel real –la de Wisconsin, la más antigua de la nación- Harlin filmó dos de las tomas más conseguidas: la primera, el alambre de espino –en realidad, cable telefónico- atando en espiral la piel de uno de los guardianes; la segunda, una galería plagada de tubos que atraviesan literalmente el rostro y cuerpo de uno de los reos. Una muestra doble de que el cine no necesita de grandes artificios sino de inventiva bajo un presupuesto menor –apenas 1’3 millones de dólares- que lograron concluir un producto destinado al videoclub, pero que ha conseguido hacerse un lugar entre las tentativas de dignificar un género, con el agravante de ser la última de una factoría que declinó a finales de los ochenta. Mención especial para la banda sonora compuesta por Richard Band, hermano de Charles, y todo un prodigio de la música conceptual de horror, en el sentido más creativo de la palabra.El Blu-ray viene acompañado por una excelente galería de imágenes y de un documental acerca del Making-Off de la película, hablando –desde diferentes voces autorizadas- de la génesis, producción, rodaje, post y estreno de la película. Más de cuarenta minutos de declaraciones sinceras y nostálgicas sobre Prison, desde lo más profundo del corazón. Àlex Aguilera 

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