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LAS COLINAS TIENEN OJOS (THE HILLS HAVE EYES, 1977). Dtor.: Wes Craven

Rodada en pleno desierto de California por espacio de cinco meses, el estipendio final ascendió a doscientos treinta mil dólares. La película relata la odisea que padece una familia media norteamericana cuando se adentra, debido a un accidente imprevisto en el eje del automóvil en el que viajan, en el interior de una zona inhóspita y semidesértica, aunque sólo aparentemente igual que había hecho Wes Craven con El manantial de la doncella (1959) en relación a su anterior film La última casa a la izquierda (1972), Las colinas tienen ojos (1977) se basa libremente en un relato no escrito, en su caso las andanzas de una familia escocesa de caníbales del siglo XV, los Sawney Bean, cuyo cabecilla, nacido en los alrededores de la ciudad de Edimburgo, se dedicaba junto a su familia a degollar, desollar y devorar a las solitarias víctimas humanas que se cruzaban en su camino. Unos auténticos ladrones y comedores de carne humana. La “prole” que seguía al cabeza de familia sería también fruto de relaciones incestuosas con sus propios hijos, aglutinando en su seno un total de catorce hijos y nada menos que treinta y dos nietos, en un ejercicio de endogamia llevada a cotas inimaginables por el común de los mortales. La difícil captura de esta banda de caníbales se produjo finalmente en 1435, en una cueva, y con un final más propio de un aquelarre: al padre se le mutiló y fueron quemados vivos el resto de la familia.
   Tomando prestado este punto de partida real, el film de Craven, cuyo working title había sido Blood Relations: The Sun War, ubicaría la acción en un futuro más o menos cercano, el de mediados los años noventa del siglo pasado. En este punto, Craven redujo significativamente el nombre de bárbaros, circunscribiéndolos en un desierto empleado para las prácticas de armamento nuclear por parte del ejército. La formación del grupo se compuso, pues, del patriarca Júpiter y sus hijos, Marte (Lance Gordon), Plutón (Michael Berryman, icono del cine de terror a partir de entonces y protagonista de Bendición mortal, uno de los films patrimonio de Craven) y Mercurio (Arthur King yel cameo del propio productor, Peter Locke), toda una alegoría de las mitologías griegas y romanas, con antecedentes planetarios. El impacto del film sería tan mayúsculo que, a partir de entonces, se exportaron de forma masiva el número de Body Counts, de la cual Las colinas tienen ojos es una fiel representante. Censurada en Australia y Gran Bretaña, Las colinas tienen ojos llegaría a nuestro país el 26 de diciembre de 1979, con la clasificación «S» de por medio.
Al llegar a las carteleras no faltarán los comentarios que abundaban en las analogías para con  La matanza de Texas (1974), siendo Las colinas tienen ojos deudora netamente de los aciertos del film dirigido por Tobe Hooper. Al respecto, cabe anotar que Robert Burns sería, no por casualidad, el director artístico de ambas producciones. Su iconografía de la cueva donde habitan los malhechores es pareja a la empleada en el film de Hooper con la que comparte además una ambientación malsana y la noción de supervivencia entre familias tan antagonistas en un tórrido verano donde se alcanzan temperaturas cercanas a los 40º C.
Continuaciones, remakes y versiones uncut en formato doméstico
   Años más tarde, el film de Craven conocería dos remakes casi seguidos; el primero, de idéntico título fechado en 2006 y bajo la dirección del galo Alexandre Aja; y el segundo, una continuación de éste llamado aquí El retorno de los malditos (2007), dirigida por Martin Weisz (no por casualidad el autor de El caníbal de Rottenburg), con poco que ver en el apartado visual con la película simiente ni con su continuación concebida puramente por un efecto crematístico a mediados de los ochenta, Las colinas tiene ojos 2 (1983). Sin embargo, ambas cintas están consideradas más brutales aún que sus predecesoras, con versiones uncut que circulan solamente en versiones en formato digital. Sin llegar a reconocer físicamente a los protagonistas anteriores con sus substitutos actuales, el desarrollo es bastante similar, salvo en el porqué de la llegada al mundo de esa “tribu” de asesinos y de sus futuras víctimas. Además, existen un par de planos calcados al original (la primera irrupción salvaje del progenitor desde el exterior de la casa es una de ellas) que la reducen a la condición de remake al uso.
   Para su edición en DVD y Bluray de 2014 quedaría registrada la versión definitiva de la seminal Las colinas tienen ojos, con las escenas censuradas en el apartado curiosidades de esta pieza de terror en su estado más puro, con momentos sobrecogedores e impactantes, con un acentuado sentido hiperrealista de los acontecimientos, lejos de ese remake producido por el propio Peter Locke, Wes Craven y su inseparable Marianne Maddalena, más centrado en el aspecto postnuclear y sus terribles consecuencias extraídos de la historia original.
   A decir verdad las escenas que se derivan de ese aspecto brutal, las encontramos por doquier, siempre manteniendo una tensión progresiva sin apenas altibajeo, lo que hace al film aún más notable. En este orden de cosas, el asalto a la caravana está rodado de forma intena, incluyendo un asesinato a tiros a quemarropa, una violación (La última casa a la izquierda in mente) y el brutal secuestro de un bebé ya indefenso de por sí y al que calificarán más tarde con sarcasmo como «un buen pavo para el día de Acción de Gracias». Las colinas del film están dibujadas a través de unos prismáticos que prefiguran la localización aproximada desde donde van a tener lugar una serie de delirios que acabarán impunes y donde las víctimas tendrán comportamientos análogos a los de sus verdugos, algo que quedaba evidente en La matanza de Texas. Una tesis compartida que demuestra la sinrazón de un modo de vida encaminado a la violencia y a la supervivencia (la falta de comida) de la familia patriarcal sin más. La continuación llegaría tras el éxito relativo de Pesadilla en Elm Street (1984) y donde se volverían a repetir escenas del original, a modo de emparentarla con el film seminal para aquellos que no la huiesen visto. Como única novedad, la aparición de «El recolector», tío de Plutón, superviviente al igual que Bob de la matanza inicial. Escenas de acción dispersas y una banda de motoristas ingenuos acaban por estropear una cinta destinata a otros menesteres diferentes al film de 1977, el cual obtuvo el premio a la Mejor Película de Terror de la Academia del Cine Fantástico y Ciencia-Ficción de Los Angeles. Además, en su edición editada por vez primera en BD en nuestro país, se incluye, en forma de copión, de un final añadido, que no es más que un cambio en el montaje final del mismo, con escasos planos como novedad; juntamente con una comparativa entre la restauración final del film y el estado anterior de la copia (con rayas, degradación del color y saltos). Un trabajo a agradecer.
Àlex Aguilera

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