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MIEDO EN LA CIUDAD DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1980, PAURA NELLA CITTÀ DEI MORTI VIVENTI)

MIEDO EN LA CIUDAD DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1980, LUCO FULCI)

SINOPSIS: En la ciudad de Dunwich, en Nueva Inglaterra; el suicidio de un cura convierte en realidad una vieja maldición...
COMENTARIO: Tal y como describía certeramente el escritor británico Ramsey Campbell en su prólogo para la primera edición de Los libros de sangre de Clive Barker : «Se suele asumir que las historias de miedo son reaccionarias, y sin lugar a dudas, algunos de sus mejores exponentes lo son». Campbell se refería   al concepto del terror como elemento de ruptura momentánea de la realidad (y el confort), que una vez finalizada, deja paso a la normalidad y a la posición acomodada  del protagonista de la ficción, así como del lector. En este sentido, la función catártica y evasiva del personaje del zombie explicaría su longeva presencia en medios audiovisuales tan masivos como el cine o la televisión; el zombie es un elemento disfuncional y a eliminar, en una sociedad ordenada, pulcra y perfecta.
     Para demostrar el carácter coyuntural de la figura del zombie, basta con enfocar desde una perspectiva antropológica, la evolución cinematográfica que el subgénero zombie ha experimentado a lo largo de su historia... Si bien en sus orígenes (I Walked with a Zombie, La legión de los hombres sin alma, etc) , y de acuerdo con la tradición haitiana, el zombie era sometido a aquél que había provocado su estado, para convertirse en su esclavo, y en un ser sin voluntad propia, con el tiempo, (y con el director neoyorquino George A. Romero como principal impulsor), se introdujo al arquetipo del zombie, el temor de poder transmitir su estado a través de un mordisco o arañazo, en lo que algunos vieron una metáfora de la paranoia al contagio de enfermedades epidémicas como la sífilis o el sida.
    El arraigo popular del género no ha hecho más que intensificarse en los últimos tiempos. Si en principio, el temor que provocaban los muertos vivientes provenía del efecto de shock de un ser putrefacto y sin vida irrumpiendo en la vida cotidiana de una sociedad moderna, los referentes más actuales (con la saga cinematográfica 28 días después y secuelas, más la serie televisiva The Walking Dead en primera línea), se ambientan en un mundo apocalíptico, en el que la humanidad prácticamente ha desaparecido, convirtiendo a los supervivientes en los auténticos muertos en vida del relato, que tienen como única finalidad buscar refugio y alimentarse …
    El romano Lucio Fulci cimentó su popularidad con productos que tenían en la temática zombie el pretexto para la explotación comercial de la exitosa saga de George A. Romero. Desde finales de los años setenta, y aunque tenía más de veinte años de carrera, se vinculó para siempre el nombre de Fulci al cine de terroritaliano en su vertiente zombie más gráfica y violenta. Una percepción poco rigurosa.
  En la primera parte de Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), tras un impactante prólogo en el que un sacerdote se suicida, abriendo un portal con el más allá desde el que los muertos regresan del más allá, la película conjuga elementos y recursos propios del cine policíaco y detectivesco ( que Fulci había tratado en sus orígenes como director). De factura modesta y una evidente falta de recursos, Fulci hace de las limitaciones una virtud, creando un clima de continua sensación de peligro -en la tradición del mejor giallo-, con elementos tan básicos como la investigación que practica un periodista sobre la extraña muerte de una joven durante una sesión espiritista, o el entramado de relaciones personales que une a los personajes de la narración. Llaman la atención la soltura y la falta de prejuicios con las que Fulci afrontó esta historia, a priori repleta de tópicos: Sacerdote que vuelve del más allá transformado en el mal personificado, joven fallecida en misteriosas circunstancias, periodista que investiga dicha muerte, seres procedentes del más allá que irrumpen con violencia en escena , etc ….lo que podría haber sido un auténtico caos argumental es zarandeado por el director italiano con la convicción y la ironía suficientes para diferenciar este título de la típica película de consumo rápido .
    De alambicado desarrollo, y un desenlace tan forzado como desconcertante (que se intuye más fruto del final del presupuesto que de las necesidades de la historia), puede criticarse a Fulci que no cuide con demasiado esmero aspectos como la dirección de actores, la verosimilitud del guión o el excesivo uso del plano/contraplano (esto último, en ocasiones puede llegar a provocar la hilaridad en el espectador),  pero de lo que no se le puede acusar es de ser tedioso. Escenas como la de la muerte de la joven en el interior del coche, que literalmente “vomita” sus entrañas, la repugnante ( e interminable) lluvia de gusanos, o que el principal malvado de la función sea un cura reconvertido en figura malévola (es público el anticlericalismo de Fulci), justifican el visionado de esta obra, aunque sea bajo el pretexto de declararlo un Guilty Pleasure”...
   Como curiosidad cabe mencionar la presencia en el reparto de Michele Soavi, el irregular y antaño prometedor director de cine milanés, amén de un cameo del propio Fulci, aquí como un erudito doctor.
Mario Ripoll     

EL INCINERADOR DE CADÁVERES (1969, SPALOVAC MRTVOL)

Resultado de imagen de el incinerador de cadáveresEL INCINERADOR DE CADÁVERES (1969, JURAJ HERZ)COMENTARIO: Spalovac Mrtvol también conocida como The Cremator en países sajones y El incinerador de cadáveres, estrenada en cines de arte y ensayo –cuando aún existían- de nuestro país- responde a los cánones del cine emergente de la Europa del Este que intentaban dar respuesta al totalitarismo reinante en la primera mitad del siglo pasado. Resulta excesivamente convincente en su planteamiento, donde un padre de familia extremadamente religioso cataliza toda la atención del entorno que lo rodea (familia, amigos, trabajadores, políticos, …) dejándose llevar por sus raíces germánicas. Un elemento indisociable de esa crítica velada al fascismo queda expuesto desde las primeras imágenes (en un desgastado blanco y negro  a cargo de Stanislav Milota) donde el señor Karel (un hipnótico Rudolf Hrusînský) utiliza su relativo poder para cautivar a sus afines a través de la palabra o mejor dicho la locuacidad con la que se expresa a modo de soliloquio. Nadie replica su status, abandonando a su suerte a una familia a la que desprecia como veremos en la parte final. Pocos directores como Juraj Herz –cineasta a redescubrir por los historiadores de cine y analistas del fenómeno cinematográfico europea de fantaciencia- supieron llevar a cabo una acertada puesta en escena en un ambiente tan opresivo como puede ser un crematorio en el interior de un cementerio que aporta numerosos signos de deterioro y de opulencia a la vez. Una aproximación certera de la alienación a la que puede llevar a un individuo tan a priori insignificante como puede ser Karel, con la única idea de vindicar su preeminencia para con los judíos a través de un viaje etéreo. La cremación como modelo de destrucción y desaparición –tumba incluida- de cualquier vestigio del judaísmo. Un canto en toda regla a la libertad humana por encima de cualquier ideal propugna un Herz empeñado en mostrar el lado más manipulador del ser humano. Aquí Karel es mostrado como un trasunto del Führer tan débil como aquel en principio, dotado también de un cierto conocimiento artístico –recordemos que Hitler intentó sin éxito acceder a la Escuela de Bellas Artes de Viena- aunque con idéntico discurso a posteriori. Magnífico retrato, pues, de una sociedad anquilosada en un pasado de guerras que la convierte en un espectro de lo que fue. Maravillosos travellings y primeros planos cenitales que agrandan la locura y el desorden en el que vive sumido el protagonista y su extraña familia. Pasajes atrevidos para la época con desnudos de prostitutas, sirvientas del régimen, que ahondan en la diferencia de clases que promulgaba el nacionalsocialismo germano. La acción se sitúa en una Checoslovaquia ocupada, donde pocos tienen acceso a un futuro esperanzador.Galardonada como mejor director, mejor fotografía y mejor actor en el Festival de Cine Fantástico y de Terror de Sitges de 1972 –tres años después de su producción-, no así como mejor película –Mención especial de la crítica, eso sí- que recayó en la no menos espléndida El otro (1972, Robert Mulligan), aunque con connotaciones distintas, con parecido tono onírico. Detallar que el film de Herz contó con la presencia de Jiri Menzel, uno de los artesanos checos que tomaría su relevo de forma más contenida pero igualmente crítica.Resultado de imagen de el incinerador de cadáveresÀlex Aguilera

Fuego en el cuerpo (Body heat, 1981)

Un thriller perfecto, rodado con mucha elegancia, que nos sumerge en una atmósfera a la vez sensual y asfixiante, en una Florida de extrarradio convertida en una sauna. Película imprescindible interpretada por un joven grupo de actores, William Hurt, Kathleen Turner, Ted Danson, Mickey Rourke... entonces desconocido pero que después alcanzarían una merecida fama, aunque siguiesen una trayectoria artística muy desigual.bodyheat001 bodyheat002 bodyheat003 bodyheat004 bodyheat005 bodyheat006 bodyheat007 bodyheat008 bodyheat009 bodyheat010 bodyheat011 bodyheat012 bodyheat013

El cine de Michael Mann

Michael Mann (Chicago, 1943) está considerado uno de los grandes genios del Hollywood actual, así como uno de los directores más tiranos que han existido.Pero su tiranía nos deja grandes películas, desde la primera hasta la última... por ahora.mann001 mann002 mann003 mann004 mann005 mann006 mann007 mann008 mann009 mann010 mann011

La fugitiva (Norman Foster, 1950)

La magia del cine produce que de vez en cuando no te esperes nada de una película y esta te sorprenda gratamente. Es lo que ha ocurrido con La fugitiva (Woman on the run, 1950), un más que digno ejercicio de cine negro de serie B dirigido por Norman Foster (Sangre en las manos, Rachel y el forastero) e interpretado por los reivindicables Ann Sheridan (Cita en Honduras, Cuando llegue la primavera) y Dennis O´Keefe (Prisionera de su pasado, Tambores de Tahití).Image result for woman on the run movieLo primero que sorprende es lo cuidado del guion. Muchos de los que vean el film llegarán a la conclusión de que hoy en día ya no se tiene tanto esmero en las producciones pequeñas a la hora de darle vueltas a diálogos y monólogos. El ritmo conversacional es vertiginoso, en dura pugna entre todos los personajes por ver quien dice la frase más ingeniosa o suelta el comentario más sarcástico. No nos sorprende si atendemos a que quien firma el libreto es un auténtico maestro en la materia. Nos referimos a Alan Campbell, quien durante su brillante carrera escribió grandes guiones como los de La Loba, Seis destinos o Ha nacido una estrella.Related imageLa palma se la lleva el cuarteto protagonista de la historia: una mujer desencantada en su matrimonio que reverdecerá viejos laureles en los rescoldos del amor de su marido; su propio marido, un hombre corriente y grisáceo que también se gasta una buena guasa; el malísimo de la función, un malhechor de gatillo fácil tanto con la pistola como con la palabra, y un comisario veterano de vuelta de todo quien utilizará su vasta experiencia para que no se le escape ni un detalle del asunto.Related imageEl argumento gira entorno a una huida, la de un hombre que es testigo accidental de un asesinato a sangre fría  que intentará guarecerse para no caer en manos de quien le busca para que no le delate. La policía intentará utilizar a su mujer para dar con su paradero, pero ésta, más lista que el hambre, se las apañará para darles esquinazo con la ayuda de un periodista que busca su gran titular.Related imageLa fugitiva dispone de todos los ingredientes que uno espera encontrar en un clásico film noir de los que se hacían a porrillo en la década de los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. Una narración bien construida con la cantidad de giros de guion suficiente para que el espectador no pierda comba ni el interés por lo explicado en ningún instante, y un personaje protagonista femenino de esos que quitan el hipo por su integridad y personalidad. Ann Sheridan borda la figura de la femme fatale añadiéndole un punto melodramático en el apasionado amor que siente hacia quien creía perdido emocionalmente.Image result for woman on the run movieY por si fuera poco Norman Foster se permite el lujo de brindar un par de escenas brillantísimas: la inicial en la que la profundidad de campo se emplea de manera magistral en un juego de luces y sombras que acentúa la acción, y la que cierra el film que sucede en el parque de atracciones de Long Island y que resuelve en un exquisito alarde de planificación y de sincronización del ritmo que a alguno le retrotraerá a aquellas míticas producciones expresionistas rodadas en Alemania en los albores del cine.Image result for woman on the run movieJoya a descubrir por todos aquellos amantes del cine negro que busquen todavía alguna perla como ésta que la distribuidora Resen ha tenido a bien recuperar.   

Trauma

Dirigida por el maestro del terror Dario Argento, Trauma ya se encuentra disponible en Blu Ray de la mano de Resen. Con una calidad de imagen aceptable y un sonido de calidad, Trauma ya esta disponible en los comercios de España.https://www.youtube.com/watch?v=b3O51SxJMdwUna joven anoréxica huye del psiquiátrico en el que está recluida y conoce a un joven que quiere ayudarla. Sin embargo acaba siendo atrapada y devuelta a sus padres, que mueren decapitados por un extraño que merodea por el pueblo. La joven y su amante emprenden entonces una investigación que pondrá sus vidas en peligro, en cuanto averiguan que existe una posible conexión entre las víctimas y un turbio acontecimiento ocurrido algunos años antes. (FILMAFFINITY)trauma-1Aunque Trauma no es el mejor film del director italiano, no podemos decir que el mismo sea de malo, ni mucho menos. Ver a Asia Argento siempre nos ha gustado, y más sabiendo que se pone bajo el mando de su padre. No es la mejor actriz, pero suponemos que pasa como con otras estrellas, nos gusta y no sabemos el por qué.trauma-2El argumento va cambiando constantemente, y si bien en algunas partes el film se hace aburrido, algunos cambios de plano o colorido en general, son sublimes y, se nota la mano del director. Estamos hablando de un film del año 1993 que ha envejecido mal, pero que sigue siendo una de las favoritas del propio director.trauma-4En lo referente a la calidad de Imagen, Resen ha creado un Blu Ray prensado de calidad. Suponemos que el master de la misma lo sacan de la edición Americana, por lo que casi no notamos compresión en la misma.trauma-3El Blu Ray viene acompañado del doblaje original de 1993 al castellano, junto con inglés y alemán 2,0. No sabemos el porque de la no inclusión de una pista en italiano. No vamos a encontrar ningún tipo de extras en la edición.Trauma no es el mejor trabajo de Dario Argento, pero era un film descatalogado en nuestro país y volvemos a recalcarlo, gracias a distribuidoras como esta, podemos acceder a películas que son difíciles de encontrar, o directamente tenemos que tirar de ediciones extranjeras.Publicada originalmente en la web Inajayaa

Creepshow 2

Los maestros del suspense y del terror Stephen King y George A.Romero se reunieron, allá por los años 80, para dar vida a uno de los films más famosos de aquella época: Creepshow 2. El film reúne tres historias de terror (cuatro si contamos la animada) donde la venganza, la naturaleza y los muertos se reúnen para hacernos pasar un rato terrorificamente divertido.Dirigida en 1987 por Michael Gornic, después del enorme éxito de la primera parte estrenada en 1982, se decidió volver a reunir a estos maestros del terror, uno experto en literatura y el otro en cine. Tenemos que reconocer que el resultado ha sido fantástico y es que si en algo estamos seguros es de que CreepShow 2 es uno de los mejores films de terror.Tres son las historias que veremos en la película:El viejo jefe Cabeza de Madera (la más impactante)El viejo matrimonio Spruce intenta mantener su negocio que ya apenas les aporta beneficios en Dead River, un pueblo económicamente muerto. La única compañía de Ray es su querida esposa Martha y su viejo indio de madera. Un día, el jefe de la tribu, Benjamin Lunablanca, le entrega a Ray unos tesoros indios que forman parte de su comunidad, los cuales deben dinero a Ray y quieren agradecerle lo que ha hecho por ellos (haber comprado alimento y otras cosas necesarias de la tienda sin necesidad de cobrarles). Por este hecho el viejo matrimonio comienza a tener esperanzas futuras sobre el pueblo y sobre su propia economía. Pero ese mismo día; tres delincuentes, encabezados por Sam Lunablanca atracan la tienda y asesinan al matrimonio por no haber querido entregarles los tesoros indios que precisamente pertenecen a la tribu del tío de Sam (Benjamín). El único testigo de esta sangrienta injusticia es el viejo indio, que cobrará vida y tomará venganza sobre sus dueños.Protagonizada por: George Kennedy (Ray Spruce), Dorothy Lamour (Martha Spruce), Frank S. Salsedo (Benjamin Lunablanca), Holt McCallany (Sam Lunablanca), Don Harvey (Andy Cavanaugh), David Holbrook ("Gordo").La balsa (nuestra favorita)Un grupo de cuatro adolescentes deciden pasar el día en un lago abandonado. Nada más llegar, y sin pensárselo dos veces, se lanzan al agua dispuestos a llegar a una vieja balsa que uno de los chicos había visto la semana anterior. Pero al meterse en el lago, los chicos repararán en una extraña mancha que avanza por el agua. ¿Una mancha de petróleo quizás? o algo más que eso ?. Pronto los chicos se darán cuenta de que la misteriosa mancha tiene hambre y les querrá devorar insaciablemente...Protagonizada por: Daniel Beer (Randy), Jeremy Green (Laverne), Paul Satterfield (Deke) y Page Hannah (Rachel). El autoestopista (el dinero no lo es todo)Una mujer regresa a casa en coche después de un encuentro con su amante. Durante una distracción atropella a un autoestopista. Aturdida por lo sucedido, decide no parar y seguir adelante en su trayecto. La mujer se verá sorprendida por el cadáver, que se encargará de propinarle un aterrador trayecto, mientras le repite sin cesar: “gracias por el paseo, señora...” Después de varios intentos tratando de deshacerse del cadáver, llega al garaje con el coche destrozado y pensando que todo ha sido producto de su imaginación tras un accidente... Pero la sorpresa del final le desvelará que nada de lo sucedido ha sido un sueño...Protagonizada por: Lois Chiles (Annie Lansing), Tom Wright (Autoestopista), David Beecroft (amante), Richard Parks (George Lansing), Stephen King (conductor del camión).Los amantes del terror no pueden dejar escapar la oportunidad de hacerse con una copia de este film que ha sido editado en DVD y Blu Ray de la mano de Resen. Nosotros hemos tenido la oportunidad de poder visualizar la edición en Blu Ray, que cuenta con una muy buena calidad de imagen y sonido, sobre todo la pista de doblaje original.A todo esto tenemos que sumarle la inclusión del tráiler cinematográfico, así como los anuncios de televisión americanos y unas galerías de imágenes en HD con escenas del rodaje. El Blu Ray llega prensado.Una oportunidad única para los amantes del cine de terror, o para todos aquellos que decidan pasar un rato terrorífico en compañía de sus familiares, ya que el film es apto para mayores de 12 años. Creepshow 2 ya se encuentra disponible.Los resúmenes de las historias han sido copiados de la web Wikipedia.Entrada original publicada en la web Inajayaa

|título        = CreepShow 2
|género        = Terror-Fantastico
|origen        = Estados Unidos
|distribuidor  = Resen
|idioma        = Inglés-Castellano
|sistema       = Blu Ray y DVD
|edades        = +16

Curso de 1999 (Mark L. Lester, 1990)

Curso de 1999 se estrenó en 1990. Trata de la futura violencia dentro de las escuelas secundarias en relación con las pandillas. Y lo que el gobierno y los miembros del consejo educativo intentan hacer al respecto.Image result for curso de 1999En el año 1999, las bandas se han convertido en un problema tan grave que algunas ciudades viven en la anarquía, sin control. En Seattle, profesores robot se han introducido secretamente en las escuelas más conflictivas para controlar a los alumnos.Related imageEl gobierno y los miembros de la junta educativa construyen cyborgs para enseñar disciplina dentro de las aulas. Enseñan a los niños sobre diferentes temas como la historia, la química y otras materias. Y si los estudiantes de secundaria se salen de madre, los maestros / cyborgs  se encargan de disciplinarlos con métodos bastante expeditivos.Image result for class of 1999Sin embargo, los profesores deciden que necesitan eliminar las malas influencias alrededor para que pueda llegar a aflorar lo bueno. Pronto comienzan a matar a estudiantes y Cody, el delincuente, es testigo del asesinato de su hermano. Comienza un motín… Ojalá todas las películas malas fueran tan buenas. Class of 1999 es diversión pura y dura con un argumento tan sencillo como relativamente bien pensado. Es puro parto ochentero, y se disfruta como tal sin meterse en buscarle los tres pies al gato.Image result for class of 1999El director del film, Mark L. Lester (no confundir con el actor de Oliver), cuenta entre su vasta filmografía con algunos títulos estimables como Ojos de fuego (19849; Little Tokyo, ataque frontal (1991); Comando (1985); Fugitivo en la noche (1995) o La semilla del mal (1998). Entre el elenco actoral destaca la presencia de tres míticos actores aquí en horas un poco bajas: Nos referimos a Malcolm Mc Dowell, Stacy Keach y Pam Grier.Related imageEscenarios que parecen apocalípticos donde el puro cine fantástico se mezcla con la comercialidad de aquella etapa. Mark Lester hace de su película un culto instantáneo, con bandas de pandilleros que toman el control de ciudades que parecen desguaces infinitos y con personajes masculinos que se visten de Boy George y personajes femeninos que lo hacen de Cyndi Lauper. No es que las interpretaciones sean buenas, pero están al nivel de lo de aquellos años.Image result for class of 1999Los efectos especiales mejorables, pero por encima de la media del género. De todas formas lo atractivo de la película es su idea, descabellada y efectista a partes iguales. Para los amantes de la ciencia ficción, de películas con ese transfondo rebelde, o simplemente de tener ganas de ver un Calles de Fuego a lo cyberpunk la película cumple su cometido con creces. De lo que más desapercibido pasó de la época, algo verdaderamente injusto, aunque así se acentúa su culto.Image result for class of 1999Muy entretenida y con escenas para el recuerdo. Buena banda sonora como todo lo que provenía de aquella época de baterías sintetizadas, con buenos y malos bien definidos y pocas dosis de sorpresa, aunque no las necesita. Todo un descubrimiento para quien consiga localizarla.

No abrir hasta Navidad (Edmund Purdom, 1984)

En la ciudad de Londres, esta Navidad vas a tener muchos problemas si vas vestido como Santa Claus, porque hay un asesino a sueldo cuyo objetivo es acabar con todos. El primero en ser atacado es un pobre hombre que estaba haciendo manitas con su novia, y la cosa acaba como el rosario de la aurora. Al inspector Harris (Edmund Purdom, reconocido actor inglés al que se recuerda por títulos como El hundimiento del Titanic o Julio César y que aquí también ejerce labores de dirección) de Scotland Yard no le queda más remedio que ponerse manos a la obra para intentar arreglar las cosas. Por desgracia, no es lo suficientemente rápido para evitar la muerte de un millonario que estaba celebrando una fiesta con sus amigos y familiares, mientras vestía el traje rojo – quien acaba un poco empalado.Image result for Don't Open 'Til ChristmasAunque Gran Bretaña tiene una tradición desde tiempos remotos de disfrutar de una historia de fantasmas en época navideña, poco a poco dicha costumbre se fue limitando a la pequeña pantalla. Una excepción a la regla fue No abrir hasta Navidad, un ejercicio de violencia cafre que intentó saltar al carro del slasher, tan en boga al principio de la década de los 80, pero palideció ante el recuerdo de la que sigue siendo película de terror favorita de los británicos en Navidad: Black Christmas (1974).Related imageEl protagonista del film aplicó las técnicas aprendidas a su paso por el giallo italiano (El castillo de las mujeres malditas, La amante del demonio) para dotar de un poco de entidad a un personaje que durante todo el film se va moviendo entre lo sobrio y lo caricaturesco. El guion hay que cogerlo con pinzas, porque aquí delo que se trata es de aplicar la fórmula del aquí te pillo aquí te mato regalándonos asesinatos por doquier a cual más salvaje e imaginativo (no en vano los productores del film fueron los mismos que los de la mítica Viernes 13).Image result for Don't Open 'Til ChristmasLa identidad del malo no es ni siquiera un misterio. Aunque sabemos de buen principio quién es el psico de turno, nadie parece querer darse cuenta, lo que lleva a la hija del millonario Kate (Belinda Mayne) a sospechar de su novio Cliff (Gerry Sundquist). Para nosotros, es sospechoso por otras razones, por ejemplo, no sólo se gana la vida como cantante de flauta, sino que después del asesinato de su padre, invita a Kate a posar desnuda para el despreciable fotógrafo Kevin Lloyd…quien por supuesto se haya puesto y dispuesto a calzarse su traje de Sant Claus.Don't Open Till Christmas - Santa StabbedOscura y con una calidad de imagen pobre, el director enlaza asesinatos con imágenes del asesino paseando por las calles, sin destino aparente y la calidad del conjunto resulta mediocre, por no hablar del continuo derroche erótico que aparece en pantalla, y que tiene su culminación en una conversación entre el villano y una destetada transeúnte…¡en pleno diciembre!. Pero bueno, lo cierto es que a lo largo de la socorrida trama se sucede el despendole tanto físico como argumental. Mejor no rascar mucho, porque podríamos hacernos preguntas del tipo: si el asesino solo comete sus fechorías escogiendo como víctimas a quienes van vestidos de Papa Noel, ¿no podría Scotland Yard simplemente emitir un comunicado donde se recomendara no salir disfrazado de tal guisa a la calle?.Image result for Don't Open 'Til ChristmasA destacar también la aparición en forma de cameo del a modelo inglesa Caroline Munro, quien ya había hecho sus pinitos en el mundo del cine dando vida a la ayudante del villano en la mítica La espía que me amó, una de las cintas más aplaudidas de la saga James Bond.  

Debbie Reynolds 1932-2016

Cuando aún estábamos lamentando el fallecimiento de Carrie Fisher, nos enteramos del fallecimiento de su madre, Debbie Reynolds, un día después. Sirva como homenaje esta entrañable foto en la que aparecen madre e hija, la una actuando en las Vegas en 1963, y la otra contemplándola entre bastidores.fisherreynoldsY, para recordar a la veterana actriz, una selección de sus películas:debbiereynolds1debbiereynolds4 debbiereynolds5 debbiereynolds3 debbiereynolds2  debbiereynolds

NUEVA YORK BAJO EL TERROR DE LOS ZOMBI (1979, ZOMBI 2)

COMENTARIO: Aunque producida como si de una secuela del film Dawn of the Dead (El amanecer de los muertos, 1978) se tratara, Zombi 2, no puede considerarse una continuación del film de Romero por dos motivos. El primero de ellos, que nunca contó con el beneplácito de la productora estadounidense para convertirse en una franquicia de la misma; ni tan siquiera se tenían referencias de ella hasta poco antes de su estreno. El segundo motivo resulta bastante más lógico, puesto que la trama de Zombi 2 es ajena a lo que ocurre en la supuesta primera parte; sino todo lo contrario, podríamos hablar en todo caso de una precuela.Resultado de imagen de zombi 2 1979Considerada  por algunos como una obra maestra del género fantástico; y por otros, como una cinta bobalicona y mal realizada, Zombi 2, es únicamente una explotation fundacional en cuanto a cintas europeas que visualizaron el fenómeno zombi se refiere.Estrenada en nuestro país con el desconcertante título de Nueva York bajo el terror de los zombi (el término aún no se había extendido en su acepción plural) por la inefable distribuidora José Frade, esta gozó del beneplácito de un público iniciático en este terreno; no así, la crítica que se encarnizó con ella de forma sistemática.Con la perspectiva que nos da el tiempo, aunque uno no la viera en el momento de su estreno, comprendemos a medias ese fenómeno puntual dadas las prestaciones de un filme tan atropellado como es Nueva York bajo el terror de los zombi. Hablamos de atropellamiento por cuanto el film tiene un montaje deficiente y su pista de música y sonido no cuadra con los cambios de imagen, cortándose el crescendo narrativo en varios planos. Pese a lo concluyente del título hispano, la acción apenas tiene lugar en la ‘ciudad de los rascacielos’. Más allá de sus límites geográficos, se sitúa gran parte de la narración, concretamente, en una isla caribeña llamada Maintou. Es allí donde la protagonista (Tisa Farrow, la hermana desconocida de Mia y su compañero también americano, Ian McCulloch) intenta encontrar a su padre, quien experimenta con avances químicos una medicina que revivirá a los muertos. Con reminiscencias de los filmes de Jacques Tourneau, Yo anduve con un zombi (1943) y La legión de los hombres sin alma (1932), de Victor Halperin, Zombi 2 se preocupa por mostrar la crueldad de los ‘no muertos’ de forma poco hospitalaria, especialmente, con la nueva comitiva. Efectos especiales y visuales a cargo del afamado Gianni De Rossi, coetáneo del director Lucio Fulci, ilustran ese ambiente malsano que se vive en una isla que bien podría ser la del doctor Moreau o de uno de sus acólitos.Sin embargo, Lucio Fulci, director que se estrenaba en esta faceta dentro del género de terror tras haberse pasado casi treinta años escribiendo comedias para otros y realizando westerns, policíacos y commedia al uso en Italia, se labró una cierta fama a partir de este singular filme. No obstante, la controversia que creó la película fue más por su carácter visceral que por la de posible plagio, que no fue tal. En la retina –nunca mejor dicho- el momento en el que un zombi ataca a su frágil víctima con un punzón que acaba materialmente perforando su ojo derecho. La otra secuencia más amable, es aquella en la que un tiburón blanco –diáfana fotografía submarina no atribuible a Fulci- lucha con un desecho humano en el fondo de un cristalino mar.Resultado de imagen de zombi 2 1979Un sabor agridulce cierra un filme imperfecto –con una performance supuestamente impostada en el puente de Brooklyn- pero clarificador de una incipiente moda que seguiría con otras producciones italianas de bajo presupuesto: La noche del terror (1980), Zombi holocausto (1980) o la superior en todos los campos, Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), también de Fulci.Àlex Aguilera

Carrie Fisher 1956-2016

Que toda la Fuerza de lo que nos hiciste soñar te acompañe:carriefisher01 carriefisher02 carriefisher03 carriefisher04 carriefisher05

Cazador del espacio: Aventuras en la zona prohibida (Lamont Johnson, 1983)

Aunque no lo parezca por lo modesto de su producción Spacehunter cuenta con mucho talento entre sus filas: Lamont Johnson (The Groundstar Conspiracy) dirigió esta película, basada en un guión de Jean Lafleur (The Million Dollar Hockey Puck), y fue producida por Ivan Reitman (Cannibal Girls). ¿Pero la película está bien? Pues mucho más interesante de lo que uno pensaba.Image result for space hunter movieLa historia de estos Cazadores del espacio comienza cuando, sin razón aparente, una gran nave espacial explota. La nave transporta a tres jóvenes astronautas que se estrellan en un cercano planeta tipo "E" (que es "E" para "Tierra", nos recuerda la voz de la computadora). Los malogrados tripulantes entonces envían una señal de localización recogida por nuestro héroe Wolff en su puesto espacial. La recompensa ofrecida es tan alta que toma a su novia vestida en ropa interior y su buggy duna abajo al planeta para ver si puede recogerlo.Image result for space hunter movieDe repente, una gran batalla estalla entre un barco, motocicletas con jaulas incorporadas, y ala deltas propulsadas a motor. Muchos de los habitantes del planeta parecen estar suscritos a la siempre popular estética "futurista pero polvorienta", copiada sin rubor de títulos míticos de lo post-apocalíptico que tienen a Mad Max como punta de lanza. (Spoiler) La batalla termina cuando los malvados planeadores, o "buitres", roban a las tres guapas supervivientes y las llevan de regreso a la "Zona Prohibida". En el proceso, la novia de Wolff es asesinada, pero no pasa nada, porque descubrimos que ella en realidad es un robot (ahí queda el dato: ¿qué hace el héroe de la función vistiendo con lencería fina a robots?).Related imageWolff decide seguirlos a la Zona Prohibida, donde uno ya puede conjeturar la cantidad de aventuras que esperan a nuestro caza espacial. En el camino se encuentra con Molly Ringwald, que interpreta a una chica bastante sucia llamada Nikki The Twister (ojo a la escena de la manicura en primer plano). Nikki se ofrece para guiar a Wolff a la Zona Prohibida y así luchar contra el chico malo con garras de metal, Overdog (interpretado por Michael Ironside, otro mítico) a cambio de comida.Image result for space hunter movieEsto conduce a una serie de encuentros con criaturas extrañas en su afán de rescatar a las secuestradas. No menos de tres veces Wolff y Nikki emulan una variación de la escena en El Imperio Contraataca en la que el Halcón Milenario vuela por encima de un  gusano gigante. Nuestros héroes se establecen en un área aparentemente segura cuando de repente se dan cuenta de que están rodeados de peligrosas criaturas y apenas pueden escapar.Image result for space hunter movieEsta repetición finalmente se rompe con la aparición de Washington, (Ernie Hudson, quien más tarde protagonizará Los Cazafantasmas del propio Reitman) una caza espacial rival que establece una tregua temporal con el protagonista para que pueda llevar a buen puerto su objetivo. Después de encontrarse con algunos enanos lanzando bombas, el Equipo de Wolff finalmente se abre camino en la Zona Prohibida, que como probablemente se puede adivinar es bastante mugrienta y oscura, con muchas luces de neón y tipos malos con parches oculares.Image result for space hunter movieComo ocurre en muchas películas coetáneas, Nikki y Wolff son solitarios que buscan algún tipo de familia  para crear una comunidad afín a sus intereses. No es de extrañar que encuentren una comodidad temporal entre ellos, de alguna manera. En general, Cazadores de recompensas se deja ver. Los valores de producción son mucho más altos que muchas otras épicas canadienses de ciencia ficción como por ejemplo Abraxas (1984) o Millennium (1989). La música, sin embargo, deja bastante que desear. Pero los aficionados de la nueva era celta se regocijarán porque hay suficientes baladas de flauta modo élfico para todos. 

Invasión USA (Joseph Zito, 1985)

Los terroristas soviéticos, cubanos y árabes lanzan un asalto furtivo contra los Estados Unidos de América. El plan es usar la anarquía, los disturbios y la histeria para desestabilizar el tejido de la nación en su camino para destruir a América de una manera constante y sistemática. Sólo un hombre, Matt Hunter se interpondrá en el camino de los militantes terroristas y su complot para tomar el mando del país.Image result for invasion usa norrisJoseph Zito sabe cómo ofrecer brutalidad en pantalla grande. Su inclinación por la sangre y las vísceras estaba salpicada por slashers como El Asesino de Rosemary (1981) y Viernes 13: el capítulo final (1984). El sadismo en pantalla le sirvió también muy bien con los espectáculos de acción protagonizados por Chuck Norris Desaparecido en combate (1984) e INVASION USA - una película cuyo argumento se autodescribe en el título. Estamos ante una de las más descaradas películas de acción jamás rodadas, llevándose la medalla de oro a la inverosimilitud con tal orgullo que a uno no le queda más remedio que enamorarse de ella.Related imageDonde quiera que estén los malos, ahí está el bueno de Chuck para llenarlos de plomo. Norris sigue caracterizando al tipo fuerte y silencioso, pero en esta película, Chuck actúa de manera sobrenatural. Es como si fuera una fuerza omnipotente con habilidades ninja. El estilo de “no-actuación” de Norris definitivamente le conviene. Habría sido un gran actor occidental italiano. Sorprendentemente, su rostro inexpresivo y acerado trabaja en el favor de las películas. Norris camina todo el tiempo como si fuera un yeti cabreado.  Aunque aquí  sonríe una vez cuando  está aserrando la madera con una motosierra y su armadillo vuelca  su tazón. El guión (firmado por James Bruner y el propio Chuck Norris), se tomó de una historia de Readers Digest, lo que le da a su personaje algunas líneas fantásticas. Chuck dice frases como, "Estás empezando a irritarme", y "Si vuelves aquí, te voy a golpear con tantos derechazos, que vas a rogar que te los de por la izquierda".Image result for invasion usa norrisINVASION USA (1985) es posiblemente la única película de acción donde el protagonista tiene asustado al villano de turno durante dos horas. Rostov está tan nervioso, tan aterrorizado de Matt Hunter, que ¡incluso tiene pesadillas con él! .Uno de los mejores gags del film es escuchar a Norris decir, ya sea hablando a una cámara de televisión, a uno de los terroristas, o en los sueños de Rostov como si fuera Freddie Krueger - "Es la hora de morir". Por supuesto, esto vuelve loco nuestro ruso (quien a veces parece alemán) y le provoca ataques de rabia y escalofríos por su columna vertebral.Related imageUna de las claves de su éxito es la exageración absoluta. Aquí nada es sutil o pequeño. ¡Aquí las cosas suceden a lo grande! Los muertos se cuentan por centenares, hay más tiros y cañonazos que en todas las demás películas de Chuck Norris juntas, y el malo malísimo de la función es el mayor retorcido que jamás ha concebido el cine de acción. Además tiene un punto de misógina (ojo a su primera aparición, con mujer volando incluída), y en el contexto de esas reuniones de colegas que he evocado antes, eso es un punto a favor.  

BASKET CASE 3 ( 1992 )

Los chicos Bradley van de excursión con la familia de "individuos especiales" hacia el sur porque Belial está a punto de ser padre. Pero unos ayudantes del sheriff secuestran a las criaturas monstruosas y la familia contraataca con terribles consecuencias.

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Tercera y ultima parte de la Saga, iniciada por Henenlotter en 1982.

Para mi es la mas visual y la mas entretenida de toda la saga, ya que vemos muchos maquillajes.

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Del reparto repiten Kevin Van Hentenryck y repite Annie Ross.

EDICIÓN BLURAY :

Nos encontramos con dos pistas de audio : Castellano 2.0 DD  e Ingles DTS 2.0. Dos pista de subtitulo, Castellano y Portugués.

Un formato de imagen de 1.85:1 que nos permite disfrutar en film en un 16/9 a pantalla completa.

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Y a mayores tenemos el pequeño extra de el trailer del film.

Edición sencilla pero decente que nos permite hacernos con esta película de terror/comedia.

BASKET CASE 2 ( 1990 )

Belial vuelve, y esta vez acompañado de amigos. Duane y su horriblemente deformado hermano son aceptados en una familia de "individuos especiales" bajo el cuidado de una doctora y de su guapa nieta. Cuando un reportero de prensa y un fotógrafo sórdido amenazan el bienestar de la familia, Duane y Belial junto con "los monstruos" defienden su intimidad con venganza.

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Segunda parte de esta Saga, nuevamente dirigida por el señor Frank Henenlotter.

Del reparto citar a Kevin Van Hentenryck ( que repite ) ; y a Judy Grafe y Annie Ross.

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Visualmente, esta saga va a la inversa que la mayoría, va de mal a algo mejor. Ya que los maquillajes son mejores que la primera parte.

EDICIÓN BLURAY :

Como sucede con la primera parte, aquí nos encontramos ante una edición básica, pero que por lo menos nos permite disfrutar este film en este formato.

Dos pistas de audio, Castellano DD 2.0 e Ingles DTS 2.0. Dos pistas de subtitulo, Castellano e Ingles.

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Un formato de imagen de 1.35:1 que nos permite disfrutar el film en pantalla completa en nuestros televisores, a una calidad muy aceptable.

Ya que este tipo de películas son difíciles de conseguir en nuestro país en este formato, edición mas que aceptable.

BASKET CASE ( 1981 )

SINOPSIS: Duane y Belial Bradley son hermanos siameses, ahora separados, y Duane lleva a Belial, un enano horriblemente deformado, en una cesta. Su pasado no es una historia feliz y busca venganza…

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Film escrito y dirigido por Frank Henenlotter. Director responsable de dirigir toda esta saga compuesta por tres películas.

El film es 100% años 80, con una disparatada mezcla de comedia y terror que nos proporciona un film entraño pero divertido y simpático.

El reparto es desconocido pero cabe citar a Kevin Van Hentenryck y a Terri Susan Smith.

EDICIÓN BLURAY :

¿DÓNDE TE ESCONDES HERMANO? (1981, FRANK HENENLOTTER)COMENTARIO: No queda clara la acepción de película de ‘culto’ en una pequeñísima producción de Serie B rodada en los albores de los años ochenta llamada Basket Case. Lo que sí es indiscutible es su carácter decididamente transgresor dentro de un género que vio nacer a uno de sus seguidores más acérrimos: Frank Henenlotter. Hijo de la contracultura más obscena y de la subcultura del drive-in de los años sesenta y setenta, Henenlotter edificó su carrera en torno a esa maquinaría del Underground en que se convirtió el cine doméstico en esas décadas. Explotando hasta la saciedad el consumo de películas de escasos argumentos y baja producción, quiso rescatar de ese inframundo auténticas rarezas para su colección particular, fundando inclusive un sello videográfico. Más allá de esa afición por el ‘mal gusto’ según los críticos oficialistas, Henelotter se labró un futuro efímero dentro de ese subgénero mal llamado Gore, cuyo padre putativo fue, sin dudas, Herschell Gordon Lewis. A él dedica Henenlotter esta primera obra, Basket Case, pues es un homenaje en toda regla a esa serie B, de ínfimo presupuesto que tan bien supo exprimir.Dejando a un lado este carácter de apadrinamiento reconocido, Basket Case es un film especial, extraño, de difícil degustación, aunque no exento de un componente que faltaba en esas pequeñas producciones del mercado estadounidense: la planificación y la interpretación.¿Dónde te escondes hermano? (significativo título estrenado en nuestro país) es por sí sola una cinta identificativa de un momento, de una historia nada ruinosa, no excesivamente bien ligada con la realidad de una práctica abortiva, abominable a todas luces, más aun si el ser humano está totalmente desarrollado. Ese carácter desmitificador de la buena praxis médica –el improvisado quirófano en casa de los Bradley- está aquí centrado en un ser deforme nacido junto a su hermano siamés Duane (el impronunciable Kevin Vanhentenryck). De nombre Belial (sinónimo de Belzevú, Satán y otras lindezas del mal), el monstruo a ojos de la sociedad (excepto a los de su tía y su hermano), representa el lado oscuro de un binomio separado por decisión paterna de su otro yo. Aquí queda suficientemente explicado –a través de crímenes, aproximaciones sexuales y demás- la filiación telepática entre uno y otro. Es en esta extraña a la vez que supeditada relación donde el film resulta extremadamente verosímil, no así en la sucesión de asesinatos, que aunque divertidos en su esencia, no dejan lugar al desencuentro formal y lógico. El film se beneficia de todos modos de la labor de Gabe Bartalos, también en la Stop Motion requerida para los planos en movimientos laterales de la criatura. La presencia de una simple cesta de mimbre junto al joven protagonista que encuentra en el Hotel Brostin su celda/refugio provisional para su hermano gemelo, es un elemento que lo aleja, sin duda, de otras producciones que encontraron en los años setenta una identificación con esa sanidad deficiente y con numerosas dudas morales. Hermanas (1972), de Brian De Palma y Estoy vivo (1973), por este orden, reflejaban esas prácticas sin calibrar los posibles y nefastos efectos secundarios.A diferencia de ellas, estriba ese tono más de comedia –el hotel convertido en un auténtico manicomio según su responsable-, pero que apunta a la medicina como causante final de esa disfunción neuronal en un hermano –dotado supuestamente de inteligencia- que mata por pura inercia. Dos son las secuencias que demuestran ese tono de subordinación del uno con el otro. Aquel primero, en el que Belial desciende de un edificio donde acaba de ejecutar a una víctima –inocente o no-, dejando en penumbra la figura del hermano en un callejón del lumpen neoyorquino. La otra es aquella en la que, utilizando Henenlotter un necesario flashback explicativo, la tía de los hermanos Bradley está contándoles un cuento cuando en primera instancia parece recriminar a Belial su conducta. Valiosos planos que contrastan con otros más feístas –las truculentas muertes- pero igualmente característicos de un director que cerró pronto su carrera con Frankenhooker (1990), dejando para su ‘clientela’ títulos como la superior Brain Damage (1989) y dos secuelas de Basket Case, toda vez que su leyenda fue en auge muy pronto. Un título para el recuerdo este ¿Dónde te escondes hermano?, en contraposición con una sociedad que repudia lo diferente. Àlex Aguilera

Nos encontramos con una edición sencilla pero que logra que podamos disfrutar de este film en este formato, algo que siempre se agradece.

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Por un lado consta de tres pistas de audio ; Castellano 2.0; Castellano original 1.0 e Ingles 2.0. Dos pistas de subtitulo; Castellano y Portugués.

El formato de imagen es 1.37:1, lo que nos limita ver el Bluray en 4/3 en nuestros televisores, pero es un film que tubo una calidad realmente mala e imagen, así que se entiende.

Extras, pues solamente posee el Trailer.

Edición sencilla pero curiosa por el film que es.

EL GUERRERO AMERICANO 4 ( AMERICAN NINJA 4 ) ( 1990 )

Cuando Brad Norris y tres de sus comandos de la Fuerza Delta son capturados por Ninjas Negros en un bosque tropical africano, la oficina central en Washington D.C. avisa entonces a Sean Davidson y Carl Brackston para rescatarles. Pero ellos también son capturados y la misión de rescate pasa a un sólo hombre, Joe Armstrong.

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Cuarta y ultima entrega de esta Saga. Nuevamente dirigida por Cedric Sundstrom ( director de la tercera parte ).

Una vez mas, Michael Dudikoff vuelve a su gran Saga, acompañado por David Bradley ( protagonista de la tercera parte ). También nos encontramos a la guapa Robin Stille ( que fallecía tristemente con 34 años ).

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EDICIÓN BLURAY :

El Bluray contiene dos pistas de audio, Castellano e Ingles , ambas en sonido PCM 2.0. Consta de dos pistas de subtitulo, Castellano y Portugués.

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Nos encontramos con un formato de imagen de 1.85:1 lo que nos permite ver el Bluray en un 16/9 a pantalla completa, algo que siempre se agradece.

Como es normal en este tipo de film, no contiene absolutamente ningún extra. Pero es una edición básica que nos permite disfrutar la ultima parte de esta gran Saga.

EL GUERRERO AMERICANO 3 ( AMERICAN NINJA 3 ) ( 1989 )

Steve James y David Bradley viajan a la remota isla caribeña de Triana esperando competir en un prestigioso torneo de artes marciales, pero en lugar de eso, se ven obligados a competir contrarreloj para salvar sus vidas cuando el terrible villano "Cobra" utiliza una terrorífica arma biológica de nueva generación.

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Tercera parte de la saga. En este caso realizada en 1989. En este caso el director es Cedric Sundstrom.

Es la primera y única película de la saga donde no sale Michael Dudikoff. El nuevo protagonista es David Bradley que también sale en la cuarta parte. Nombrar también a Marjoe Gortner y a Michele B.Chan.

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EDICIÓN BLURAY :

Nos encontramos con un Bluray con dos pistas de audio, Castellano e Ingles, ambas en PCM 2.0. Dos pistas de subtitulo, Castellano y Portugués.

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El formato de imagen es de 1.85:1 lo que nos permite disfrutar el Bluray en pantalla completa en nuestros televisores. La calidad de imagen no esta nada mal para tratarse de un film de 1989.

El apartado de extras es inexistente.  Apesar de ello, es una edición sencilla pero que cumple a la perfección su función.

Con la Bestia Dentro (1982, Philipe Mora)

Divertimento menor que enlaza temas propios del "American Gothic" con la zoantropía (Trastorno psiquiátrico en que el enfermo se cree convertido en un animal),  en auge gracias al espectacular avance en los efectos especiales a principios de los 80, que dieron como fruto auténticos clásicos del terror como Humanoides del abismo, Aullidos, Un hombre lobo americano en Londres, El beso de la pantera, En compañia de lobos...Image result for the beast within movieLa sinopsis es de las que quitan el hipo e invitan a la visión instantánea: Estamos en 1964 Eli y Caroline MacCleary (Ronny Cox y Bibi Besch) están en su luna de miel en la ciudad campesina de Nioba, Mississippi, cuando su coche se rompe en el bosque y Eli busca ayuda dejando sola  a su esposa. Una víctima subhumana peluda le viola. Ahora aceleramos 17 años y la pareja vive en la ciudad universitaria de Jackson, Mississippi, con su hijo de 17 años, Michael (Paul Clemens), quien es diagnosticado por el Dr. Odom (J. Boyce Holleman) con un Peculiar desequilibrio químico donde su glándula pituitaria tiene algunos patrones de crecimiento inexplicables. La pareja deja a su hijo en casa y regresa a Nioba para recabar información sobre el monstruo que atacó a la mujer, pero Michael huye del hospital atormentado por el pasado y se presenta en la ciudad con la "bestia dentro"…Related imageEl resultado es un film sin brizna de genio, con un arranque inquietante y con cierta atmósfera malsana que contrasta con momentos que rozan el despropósito y la parodia involuntaria, reflejo de la desidia con la que el realizador afronta su proyecto. En el plantel de actores varios intérpretes venidos a menos como Ronny Cox, Bibi Besch (que en este film parece una mixtura entre Dee Wallace y Judy Geeson), L.Q. Jones (uno de los fetiches de Peckinpah que ya coqueteó con el cine de terror en The brotherhood of Satan) y R.G. Amstrong (otro típico en películas tipo Gothic: Asesino invisible, Los chicos del maíz, Carrera con el diablo). La escena de la transformación resulta muy vistosa, Thomas R. Burman (La invasión de los ultracuerpos, Profecía maldita) copia paso a paso las técnicas y pautas del Rob Bottin de Aullidos, y el resultado aunque inferior resulta sorprendente (una especie de hombre-cigarra). La jugada le saldría mejor con el maquillaje más sugerente de la infravalorada El beso de la pantera.Image result for the beast within movieEl director encargado de llevar a puerto tan atípica propuesta fue, hace ya la friolera de veinticinco años, Philippe Mora, quien posee una filmografía que incluye títulos tan sugerentes como Aullidos 3, Mad Morgan, Código Uno: acción o En busca del águila. Hoy en día el cineasta sigue al pie del cañón, despachando el año pasado la comedia French Movie, y para 2017 ya tiene preparados dos documentales: The Monash Whitewash y Day And Sunlight.Image result for the beast within moviePero quien realmente se lleva la palma en esta película es Tom Burman y sus grotescos efectos especiales conseguidos gracias a sus innovadores efectos protésicos, quien posteriormente ha desarrollado gran parte de su carrera en la televisión, encargándose del maquillaje y los efectos visuales de series tan reconocidas como Nick/Tup o Anatomía de Grey.

Kirk Douglas, 100 años de puro cine

El chico malo de Hollywood, el hoyuelo más famoso de la historia, cumple hoy cien años. Vamos a celebrarlo revisitando algunos de los grandes clásicos que protagonizó. kirk001 kirk002 kirk003 kirk004 kirk005 kirk006

THE HIDDEN (LO OCULTO, 1987)

 COMENTARIO: Casi treinta años después de su concepción, The Hidden muestra su nervio y su pulsión en cada una de las escenas que rodó Jack Sholder en las reconocibles calles de San Francisco.Poniendo en antecedentes al lector, hay que tener en cuenta la procedencia de un proyecto como The Hidden, para algunos, insustancial y, para otros, un soplo de aire fresco a una cinematografía, la norteamericana,  que apuntaba alto en la industria.Fiscalizar el trabajo de un director en ocasiones conlleva una desilusión, un encorsetamiento que acarrea problemas en la consecución de una finalidad artística. Este fue el caso de Jack Sholder al completar la segunda entrega de la saga –nunca predicha - de Pesadilla en Elm Street. Un acabado nada personal que implicó a Sholder hacia un callejón sin salida. Una suerte de secuela con continuación a la vista. Sin embargo, ese no era el camino trazado por un director que encandiló al aficionado con su debut en Solos en la oscuridad (1982, Alone in the Dark). Una divertida comedia de terror que desbordaba no pocas ideas (la hemofilia, el apagón, la huída del manicomio, …) a un conjunto en verdad interesante. El traspié de La venganza de Freddy sirvió para que el bueno de Sholder tomara las riendas de un híbrido entre el cine de acción y la ciencia-ficción terrenal. Lo titulo –él y su compañía New Line- The Hidden. Sin más. Suficiente para calar en el aficionado en su estreno internacional. Aquí su primicia tuvo lugar en Sitges, consiguiendo el Premio de la Crítica, merecido; no así, el de mejor actor, Michael Nouri (Flashdance). La arrogancia e ínfulas de estrella acabaron por desquiciar al propio Sholder, según nos contó éste años después.Por lo demás, The Hidden, vista en la actualidad sigue conservando ese carácter desenfadado, con unas trepidantes persecuciones automovilísticas dignas del mejor Ronin, French Connection o Bullit –igualmente, con tomas a pie de carretera de Los Angeles- y un guión de Jim Kouf (el mismo que secundara a John Badham en sus notables cintas de acción de los ochenta y noventa) muy bien tejido. Este es un aspecto que se descuida en demasía y que aquí es imprescindible para seguir la trayectoria de un alien que sobrevive y se transmite de cuerpo en cuerpo. Tan simple como eficaz, tan escasamente original como poco tratado a este nivel.Resultado de imagen de the hidden 1987En definitiva, un thriller de sci-fi que se construye a sí mismo a partir de una premisa quizá infantil, pero que funciona a las mil maravillas. El testigo pasa de asesino en serie a homicida en potencia en un lapso de tiempo corto, que no deja lugar al porqué ni al cómo. Tan solo la salida indiferente de una Stripper –la voluptuosa Claudia Christian- del club de ocio nocturno, donde se acaba de producir un asesinato, deja lugar a las dudas sobre la actuación policial. Por lo demás, la resolución de las escenas del breve traspaso de la ‘criatura’ corrieron a cargo de Kevin Yagher, todo un especialista en prótesis faciales, quemaduras varias, en suma, de efectos de maquillaje, y que le habían granjeado una cierta fama a raíz de definir los rasgos de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street y sus secuelas.  También Sholder reclutaría a Clu Gulager de esa experiencia anterior, ya comentada. Como elemento antagonista, más que complementario del agente Tom Beck (Michael Nouri) estaría Kyle MacLachlan, repitiendo papel de agente del FBI escéptico y circunspecto de la maravillosa Terciopelo azul.Resultado de imagen de the hidden 1987Por absurdo que parezca, The Hidden dio lugar a una secuela insustancial y lo que es más triste, a una reutilización de los formulismos presentados en la barroca e injustificable The Borrower, del otrora aclamado John McNaughton (Henry, retrato de un asesino), tan cercana en el tiempo -1990- como en sus planteamientos y conclusiones. David Caruso hizo lo propio con la más digna y menos convencional, Vidas ajenas, en 2004. Por suerte, ninguna de ellas ha eclipsado el carácter desenfadado y de vocación para el entretenimiento que tuvo este pequeño clásico del fantastique que ya es The Hidden, por derecho propio.Resultado de imagen de the hidden 1987Maravillosa edición en Blu-ray en todas sus tonalidades y que nos retrotrae a ese primer estreno allá por 1987. Àlex Aguilera

EL GUERRERO AMERICANO II ( AMERICAN NINJA 2 ) ( 1987 )

El policía Joe Armstrong y su compañero Jackson deben enfrentarse esta vez a uno de los más peligrosos capos de la droga, que ha secuestrado a un grupo de marines norteamericanos.

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Dos años después de la primera parte, vería la luz la segunda parte de esta saga.

Nuevamente dirigida por Sam Firstenberg y nuevamente capitaneada por Michael Dudikoff.

Aqui nos encontramos otra vez con el grandote Steve James ( que fallecía a la temprana edad de 41 años, una lastima ). Mike Stone ; John Fujioka ; Michelle Botes ...

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Bajo mi punto de vista pierde un poco de gracia respecto a la primera parte, pero esta bien echarles un ojo a todas, ya que son films muy míticos.

EDICIÓN BLURAY :

Nos encontramos con una edición sencilla del todo pero que nos permite ver el film a una calidad bastante buena.

No contiene absolutamente ningún extra, es decir, solamente tiene su menú de Idiomas, Inicio y Escenas.

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Contiene dos pistas de audio, Castellano e Ingles, ambas en PCM 2.0. Y dos pistas de subtitulo, Castellano y Portugués.

El formato de imagen es de 1.85:1 lo que nos permite ver el Bluray en 16/9 en nuestros televisores.

Edición básica, pero muy digna.

EL GUERRERO AMERICANO ( AMERICAN NINJA ) ( 1985 )

En Filipinas, Joe Armstrong , un soldado americano de la Armada, cae en una emboscada tendida por unos rebeldes. Pero con su supremo dominio de las artes marciales consigue defenderse y, de paso, descubrir una horrible conspiración en el seno del ejército americano...

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Mítico film de los años 80 ( concretamente 1985 ) dirigido por Sam Firstenberg, que exploto el filón de los Ninjas.

Personalmente recuerdo este film con mucho cariño, no porque sea una obra de arte ni mucho menos, sino porque los que vivimos la adolescencia en los 80 recuerdan con gran cariño los films sobre Ninjas.

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En el reparto tenemos al bueno de Michael Dudikoff ( que hizo su carrera con esta saga ) ; Steve James ; Judie Aronson ; John Fujioka ...

EDICIÓN BLURAY :

Para ser sincero me sorprendió mucho la edición. Ya que se trata de un film que es un clásico, pertenece a aquella gran compañía llamada Cannon y porque todo aficionado al cine de artes marciales quiere tenerlo en su poder.

La calidad de imagen no esta nada mal, es un formato de imagen de 1.85:1 lo que nos permite disfrutar en film en un decente 16/9 a imagen completa.

[caption id="attachment_389" align="aligncenter" width="660"]ninj Dudikoff , el amo de la Katana.[/caption]

En lo referente a extras solamente contiene el trailer, que ya es bastante.

Consta de dos únicas pistas de audio, Castellano e Ingles, ambas en PCM 2.0, muy decente. Y dos pistas de subtitulo, Castellano y Portugués.

Resumiendo, una edición que me sorprendió y que recomiendo.

El Guardián de las palabras (1994, Maurice Hunt, Joe Johnston)

¿Por qué el regalo de la lectura está  tratado tan a menudo en el cine como una píldora que necesita ser recubierta de azúcar? Si alguien lee tiene que ser simplemente por diversión, no por obligación. Y la forma de experimentar la alegría de leer es escoger un libro, abrirlo y perderse entre  sus páginas. El Guardián de las palabras, una película bastante predecible en ese aspecto, no parece entender esto. Su mensaje parece ser el de que los libros pueden ser casi tan divertidos como los dibujos animados de la TV o  los míticos juegos de Arcade.Related imageLa película nos presenta a Macaulay Culkin en la cima de su carrera, (antes del inicio de su progresivo declive) como un niño temeroso que apenas se atreve a aventurarse más allá de los límites de su dormitorio, aunque eso no le prive de conocer  todas las estadísticas de lo peligroso que puede llegar a resulta todo. Un día, se pierde yendo en bici a comprar cuando le sorprende una tormenta, tropezando con una misteriosa biblioteca  donde los libros parecen extenderse interminablemente en todas direcciones.Related imageLa biblioteca tiene un mural que representa personajes famosos de la literatura: el capitán Ahab de Moby Dick, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y Long John Silver de La isla del Tesoro. Macaulay tiene la mala fortuna de resbalar en un parche húmedo en el suelo, se queda inconsciente y sin comerlo ni beberlo se encuentra dentro de un dibujo animado donde las figuras del techo han cobrado vida.La versión en dibujos animados de Macaulay, con sus gafas redondas y su pelambrera rubia, empieza así su singular aventura con la ayuda de una serie de  guías que incluyen algunos amistosos libros parlanchines correspondientes cada uno a un género distinto:  Fantasía (voz de Whoopi Goldberg), Aventura (Patrick Stewart) y Horror (un volumen verdoso y pastoso con la voz de Frank Welker).Related imageLo mismo nos encontramos en medio del Pacífico con una temible ballena blanca con muy malas intenciones, vemos al Dr. Jekyll  bebiendo un vaso de vil líquido y transformándose en el horrible Mr. Hyde o a Long John Silver alzándose sobre su tripulación, incluyendo a un pequeño grumete interpretado por Culkin. Y la moraleja de todas estas historias es que el tímido niño encuentra la manera idónea  de defenderse por sí mismo - con la ayuda, por supuesto, de sus amigos, eso sí, un tanto peculiares.La animación, dirigida por Maurice Hunt, es sombría y un tanto lúgubre. Muchas de las escenas parecen ser vislumbradas a través de un panel crepuscular amarillento y polvoriento. No hay mucho color y muy poca nitidez. El enfoque artístico hace que los dibujos parezcan desenfocados. Y el contenido es más una especie de  paseo en montaña rusa que una historia bien trenzada.Image result for the pagemaster movie¿Y qué aprende el héroe de la función a fin de cuentas? ¿Obtiene alguna idea de los peligros del orgullo, la ira y las otras emociones peligrosas en estas historias? No; Aprende, básicamente, a ser un marinero.  A animarse y no quejarse y dar lo mejor que pueda. Con este entrenamiento, el niño no volverá a leer otro libro en su vida, pero puede protagonizar las secuelas de "Terminator".Muchos de nosotros cuando teníamos  la edad del niño protagonista de la película, leímos muchos de esos viejos cómics clásicos ilustrados, incluyendo Moby Dick.Image result for the pagemaster movieLos maestros decían que eran adulteraciones aguadas de los originales, pero  al menos estaban bien dibujados. El capitán Ahab tenía una obsesión por Moby Dick, pero en El guardián de las palabras simplemente tiene un problema de comportamiento.Lo paradójico es que el film  comienza de un amanera muy prometedora, antes de que la animación tome el relevo. La idea de un niño con temores obsesivos es atrayente, y el personaje de Culkin es un clásico. En su dormitorio, frente al letrero de "No Fumar", hay una alarma de incendio detrás de un panel con la etiqueta "En caso de incendio, romper el vidrio". Junto a él en la pared hay un par de zapatos, con la señal, "En caso de que haya vidrios rotos, ponerse éstos. Sus padres (Ed Begley Jr. y Mel Harris) están desesperados con él,  pero justo cuando el desarrollo argumental comienza a tomar forma, aparece la parte animada y todo acaba yéndose al traste.

MOVIDA EN LA UNIVERSIDAD ( ZAPPED ! ) ( 1982 )

Dos estudiantes están haciendo un proyecto de ciencias en el que emplean unos ratones. Durante el mismo, ven que uno de los ratones empieza a atraer la comida sin tocarla, así que piensan que han descubierto una fórmula para tener poderes telequinéticos.

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Simpático film dirigido por Robert J. Rosenthal y escrito por el propio Rosenthal junto a Bruce Rubin.

El argumento es el típico guion de los años 80, divertido, gamberro y con las feromonas al mil.

Del reparto nombrar a Felice Schachter; Sue Ane Langdon; la guapa Heather Thomas ; Scott Baio ...

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Film divertido que recordamos por su caratula. Yo personalmente recuerdo verla en videoclub.

EDICIÓN BLURAY :

La edición en bluray viene con un formato de imagen de 1.85:1 lo que nos permite disfrutar el bluray en nuestros televisores en un mas que aceptable 16/9.

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Contiene dos pistas de audio : Castellano e Ingles ambas en sonido 2.0. Y dos pistas de subtitulo, Castellano e Ingles.

En lo referente a los extras, como es lógico, no contiene, exceptuando un extracto de la B.S.O.

A mi personalmente el bluray me trajo muy buenos recuerdos de mi infancia.

The Warriors (1979, Walter Hill)

Esta adaptación oficial de la novela homónima de Sol Yurick, The Warriors (estrenada en España con el título de Los amos de la noche) es en realidad el resultado final de varias reescrituras por parte de los guionistas siguiendo la trama de la Anábasis, primero de los libros del Jenofonte que data griega siglo IV AC. El escenario muestra la idea central que se puede hallar en el corazón del antiguo texto e incluso se permite la licencia de tomar prestados algunos nombres de personajes. Ciro es el líder cuyo empeño será el de unir las bandas, tomando como referencia al  Rey persa Ciro el Joven; los guerreros se identifican con los mercenarios griegos que tratan de llegar a sus hogares, mientras que su avance por territorio enemigo se corresponde con el viaje de estos mismos mercenarios cuyo objetivo es finalmente llegar al mar. Más allá de la incongruencia de la transposición de un texto histórico en un contexto puramente contemporáneo, el espectador puede entretenerse realizando un seguimiento de las similitudes y diferencias entre el texto original y la versión moderna.The Warriors (Los amos de la noche) : FotoWalter Hill da una lección de cine y opta por una realización virtuosa y enérgica que se palpa en cada escena. El uso de las transiciones en forma de  cómic pulp dota de carácter al conjunto, mientras que el director de fotografía Andrew Laszlo consigue crear una atmósfera de textura realista que radiografía a la perfección la cultura callejera de Nueva York. Si a esto le sumamos la lograda música sintética compuesta por  Barry DeVorzon, fiel colaborador durante la carrera de Hill, The Warriors a la postre se revela, y sobre todo se rebela como un ejercicio de poesía violenta tan vibrante como entretenido.The Warriors (Los amos de la noche) : FotoA pesar del culto que aún sigue rodeando a esta película hoy en día, todo el mundo coincide en hacer notar las carencias en cuanto a profundidad temática se refiere, con un guion que parece escrito a brochazos y unas interpretaciones de marcado carácter “amateur.  Mientras que el realizador explora la noción de territorio en el corazón de la mitología americana, y así como se nos presenta a una sociedad gangrenada consecuencia de un entorno urbano  igualmente degradado, no se escarba  lo suficiente en estos temas y se opta por filmar una película de acción pura y dura  sin una trascendencia social o política real.The Warriors (Los amos de la noche) : FotoSin duda inspirada en La naranja mecánica de Stanley Kubrick, Walter Hill hace que incluso la violencia sea pura armonía y belleza. The Warriors no propone ninguna perspectiva real sobre su tema central y tiene poco o casi nada en cuenta la psicología de los personajes, que se reducen principalmente a jóvenes descarriados dispuestos a protagonizar secuencias preñadas de violencia impactante. En su día sus imágenes perturbadoras desencadenaron una fuerte ola de protestas en su estreno en Estados Unidos, lo que derivó en una rápida desaparición de la película del circuito comercial.The Warriors (Los amos de la noche) : FotoPor lo que respecta a nuestro país, no fue hasta el verano de 1980 que apareció por los cines, con más de un año y medio de retraso respecto a su puesta de largo oficial en los EEUU, y por supuesto, prohibida a los menores de dieciocho años. A partir de ahí y de manera paulatina, el film fue convirtiéndose en una obra importante  para toda una generación, y aún hoy en día sigue estando más en boga que nunca, pues hace poco la Paramount anunció a bombo y platillo que tiene en cartera una serie de TV a modo de remake donde se retomarán los personajes de la película original.

PROFUNDIDAD SEIS ( DeepStar Six ) ( 1989 )

La armada de los Estados Unidos instala una base nuclear a seis millas de profundidad en el océano. Un equipo de investigación, dirigido por el doctor Gelder, descubre una cueva. Éste ordena explosionarla para poder acceder a su interior. Momentos después, el centro de operaciones es atacado de forma violenta por una extraña criatura marina que ha estado oculta en la cueva durante miles de años. El peligro es inminente, las reservas de oxígeno se agotan y los científicos tratan, desesperadamente, de ponerse a salvo...

profseis

Film de 1989 dirigido por Sean S. Cunningham ( director de Viernes 13 ( 1980 ) ). Basado en la historia de Lewis Abernathy. El film surgió casi al mismo tiempo que Abyss ( 1989 ) algo muy sorprendente ya que guardan una estética muy similar.

En el reparto nos encontramos a la guapa Nancy Everhard ; el bueno de Miguel Ferrer ; Nia Peeples ...

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El film es muy mítico y como bien decía, junto con Abyss, creo que es uno de los films referentes en lo que criaturas de mar se refiere.

EDICIÓN BLURAY :

Tengo que decir que me sorprendió bastante la notable calidad de imagen del Blu-ray. El formato de imagen es de 2.35:1 y nos permite disfrutar el film en un notable 16/9.

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Contiene cuatro pistas de audio : Castellano, Ingles, Alemán y Japones. Todas ellas con un sonido bueno. También tiene varias pistas de subtitulo : Castellano, Portugués y Japones.

En lo referente a extras solamente contiene el trailer cinematográfico.

Resumiendo una edición sencilla pero decente.

Dune, 1984

Basada en la imprescindible novela de ciencia ficción de Frank Herbert y nacida a la sombra del proyecto fracasado de Alejandro Jodorowsky y Moebius, esta versión de David Lynch fue, en su momento, un gran fracaso comercial y de crítica. Sin embargo, el tiempo ha puesto las cosas en su lugar y se ha convertido en una película de culto.dune009kdune000a  dune001bdune002dune001 dune003  dune005 dune006dune011 dune010dune004dune007 dune007dune004b dune006bdune008

El verano que nos enamoramos de Michelle Pfeiffer

Había sido la protagonista de una secuela de Grease, pero la película con la que su belleza rubia nos dejó helados fue Lady Halcón (Ladyhawke, 1985), en la que Rutger Hauer también lucía su nórdico palmito y Mathew Broderick daba sus primeros pasos de una brillante carrera. ladyhalcon000k ladyhalcon001 ladyhalcon002 ladyhalcon003 ladyhalcon004 ladyhalcon005 ladyhalcon006 ladyhalcon007 ladyhalcon008

NOCHE DE MIEDO 2 ( FRIGHT NIGHT 2 ) ( 1988 )

Gracias a tres años de terapia psicológica, y con la ayuda de su novia Alex, Charlie se ha convencido de que los vampiros no existen, y que su antiguo vecino no era más que un asesino en serie. Al edificio de Peter Vincent, quien continúa con su programa de televisión, se muda una sensual mujer. Charlie se siente cada día más atraído por ella, y descubre que es una vampiresa. Pese a advertídselo a Peter y a su novia, ninguno le cree. La pesadilla continúa…

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Segunda entrega de esta mini-saga. Dirigida por Tommy Lee Wallace y basada en la obra de Tom Holland ( creador del primer film ).

Del reparto citar a la guapísima Traci Lind ; Julie Carmen ; el siempre genial Brian Thompson ...

En lineas generales creo que cualquier aficionado al genero se queda con la primera parte.

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EDICIÓN BLURAY :

El bluray consta de dos pistas de audio, una en castellano y otra en Ingles.

Tres pistas de subtitulo, Castellano, Ingles y Portugués.

En lo referente a los extras contiene muy poquitos, solamente el trailer cinematográfico y una pequeño clip musical de Deborah Holland ( básicamente solo es escuchar la canción.

La calidad de imagen no esta mal. Edición sencilla.

NOCHE DE MIEDO ( FRIGHT NIGHT ) ( 1985 )

Charley Brewster es el típico adolescente americano. Su madre cree que ve demasiadas películas de terror. La vida de Charley es muy tranquila, hasta que se convence que su nuevo vecino, Jerry Dandridge, es un vampiro. Nadie, y menos aún la policía, está dispuesto a creer que Dandridge es responsable de un montón de extraños asesinatos. Charley encuentra un aliado en Peter Vincent, un antiguo actor de películas y presentador de programas de terror en la televisión. Peter intentará salvar a Charley y a su amada de los mortales colmillos de Jerry.

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Uno de los grandes clásicos del cine de terror/comedia y que sin duda marco una forma de hacer películas.

Film escrito y dirigido por el bueno de Tom Holland, fue su primer largometraje por lo que el merito de Holland es doble, ya que realizo un trabajo espectacular.

EDICIÓN BLURAY :

La edición en bluray se trata de una edición coleccionista que trae varios extras, pero vayamos por partes.

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Nos encontramos con 4 pistas de audio, dos en Castellano 2.0 y 5.1 , una en Ingles 5.1 DTS HD y una pista muy curiosa con la música aislada. Por otro lado tenemos 3 pistas de subtitulo, Castellano, Ingles y Portugués.

El apartado de extras es digno de mención. Por un lado dos trailers cinematográficos ; una interesante galería de Imágenes; tres entrevistas a Tom Holland ( las tres muy interesantes ); Un detrás de las cámaras de casi 1h30min ( con subtitulo en Castellano ) ; Reunión del Equipo en el 2008 hablando del rodaje ... y la BSO completa. Todo ello genial y muy interesante.

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La calidad de imagen no esta mal, se ve bastante bien en 16/9 y pese a que no es un lujo, no esta mal.

Edición muy interesante, a un precio muy decente.

TRAUMA (1993, DARIO ARGENTO)

TRAUMA (TRAUMA, 1993)

Trauma (1993) es recibido con reproches por numerosos argentoianos que advierten en el producto concesiones del cineasta a la audiencia yanqui adolescente y un frustrante acatamiento de las directrices recalcadas por unas compañías productoras encaprichadas quizá con la ocurrencia de importar y corromper el cadáver del giallo. Buena prueba de dichas cesiones se hallan en la tímida exposición propuesta de los terribles crímenes cometidos por el psicópata Headhunter. Enfrentada a la sádica recreación de otrora el moderno dibujo parcialmente bebe de la retraída exhibición de la violencia popularizada en la gran pantalla por los inefables Psycho Killer del apartado en los ochenta. Asimismo, las cuantiosas semejanzas argumentales con Rojo oscuro (1975) inducen a que se la tache en no pocas reseñas de encubierto remake americanizado. Indiscutiblemente, Trauma es un film menor en la filmografía de Dario Argento, y tal vez el visualmente más insípido de su carrera, aunque no tanto como afirman sus detractores.  Como sea, de nuevo, se adentra en la ficción el registro autobiográfico que ya dictará, en mayor o menor medida, las previas Suspiria(1977) o Tenebre (1982). Por desgracia, al contrario que por ejemplo un Cronenberg, el romano sólo emplea la enfermedad de la protagonista como un elemento dramático accesorio privado de auténtica relevancia global, esquivando pues la opción de que el metraje contagiado por los síntomas se corrompa sin remedio. En cuanto al tono interior, alucinación o no, puede que animada por la presencia al frente del reparto de Asia, en su primera colaboración con papá bajo el rol de director, Trauma, antes que ninguna otra película del conjunto se descubre como un herido y superficial, más certero, retrato de la familia a principios de la década de los noventa. Así, tras un breve prólogo representando en un hermoso teatrín por unas delicadas marionetas que recrean una revolucionaria ejecución con guillotina, remitiendo por un instante a la denostada Le cinque giornate (1973), y el asesinato inaugural de la enfermera Georgia, el primer acto, ocupado en la semblanza del personaje de la adolescente Aura Petrescu, que representa en la pieza puzzle, o mejor dicho relato disperso, los fragmentos más sobresalientes gracias a la inquietante luminosidad de una actriz, plenamente identificada con la chica de ficción, anuncia una crónica de inmediato esfumada, empero inaudita y valiosa por la emocional delicadeza que oculta en las fotografías y la chalada aspiración de captar las distintas aristas de la compleja personalidad de la hija, valiéndose de la interesada. Inofensivo progenitor sentimental u oscuro obsesivo que secretamente coquetea con la idea de la patrignalia, Dario, lúcidamente o no, compone una ajustada foto de alguno de los fantasmas de su heredera no exenta de complicidad y cierta amabilidad, elegancia o en todo caso escrúpulo que le impide recrearse en los aspectos autodestructivos de la ya entonces indomable intérprete. Pero si la descripción de Aura/Asia no carece de resbaladiza gentileza la de sus padres, el matrimonio Petrescu, no escatima en rudeza y antipatía. Stefan es presentado como un caricaturesco alfeñique dominado y su esposa, la castradora bruja Adriana, acaba resultando la autora de la ola de crímenes.
   Sin la interferencia en Trauma de un sujeto del exterior, es decir, manipulando un entorno terriblemente hermético, tras la arrolladora irrupción de los ingredientes de puro género que desplazan la entonación íntima se propone una plausible variación, que no reescritura, con la que se procura evolucionar las investigaciones iniciadas casi veinte años antes, tratando de llegar aún más lejos. En el film del 75, el visitante, David Hemmings, tras presenciar un homicidio aterriza en un infernal país de las maravillas cruzando un largo pasillo en el que se oculta la asesina bruja del cuento. Un indiscreto espejo descubre la horrible máscara de la vieja por un instante promoviendo así una de las más fabulosas partidas del juego que enfrenta a la Memoria contra la Verdad. Ahora la hechicera no se oculta, al contrario se muestra impúdica al espectador y a su propia heredera, falseando con un torpe más eficaz truco de ilusionismo su identidad. El director opta por mostrar, después del segundo asesinato, que supone una de las pistas falsas más arriesgadas de su trayectoria, a la homicida de la guillotina cara a cara generando una situación sin duda insólita que posibilita una renovada interrogación sobre la mirada y el rol activo del espectador a partir de una nueva vuelta de tuerca a la fascinante ecuación que propicia la conquista de alguno de los más sobresalientes logros de su carrera. La parcial pleitesía a los modelos representativos despóticos y una obvia fatiga artística estropean una operación también castigada por un caprichoso andamiaje literario, empeñado en arrinconar a Aura favoreciendo la descripción de insulsos cuadros secundarios, y una ilustración doliente y por momentos desangelada. Debe reconocerse entre las fracturas la brillante idea de contratar para dar vida a la chiflada madre matarife a Piper Laurie, la recordada Mrs. White de la cinta de Brian De Palma Carrie (1976). En manos de Argento, la fanática de la pieza estadounidense encuentra evidente continuidad en la gran pantalla ahora transformada en alucinada impía sedienta de sangre y venganza. Inteligentemente, la señora White se metamorfosea en pos de su supervivencia y evolución en una perturbada apegada a la magia negra. Un halo de apreciable romanticismo nostálgico viste la figura del asesino, si bien no a la de una médium indudablemente unida al orbe de Argento. En firme discrepancia ante los carniceros de discoteca de las cintas coetáneas, sobresale en el panorama de género de la época la imagen, frágil y anacrónica, de una infame, estimulada por lavendetta contra el equipo médico dirigido por un doctor que años antes deja morir por una accidental negligencia a su hijo en el parto, y que sólo caza trofeos, las cabezas decapitadas de las víctimas, las noches de tormenta porque en efecto el no nato fallece mientras la lluvia choca contra el hospital. Por vez primera en la obra del realizador la venganza sobre un grupo cerrado activa a un asesino de guantes de cuero, que en la lejanía llega a recordar cubierto con sus negros ropajes a alguno de los trágicos individuos inmortalizados en el periodo mudo por Lon Chaney. Diríase que la bipolaridad del rol es absoluta, hasta el extremo de que podríamos imaginar que a la manera de los científicos chiflados del cine fantástico de décadas atrás la Petrescu tiraniza a un violento monstruo que le sirve de instrumento para culminar sus deseos. Así, después de acabar con el médico el engendro desaparece, pues ya ha cumplido su misión, y la bruja descubre por fin su diabólico juego a fin de retar a los héroes en el acto final. Un episodio rupturista centrado en el antiguo adicto David, Aura a la manera de la mujer de la mítica La aventura (1960) desaparece de la crónica, concede a Argento la oportunidad de retornar al universo de las fábulas podridas aislando el tono familiar y el embalaje de aguadothriller. Tras la entrada en el nuevo mundo vía colocón, David se convierte en un príncipe, o en el imprescindible Hansel, empeñado en rescatar a su amada, secuestrada en las aguas de las garras de la bruja. El universo infantil otra vez baña el cine del director escoltando ahora una de sus más sensibles historias de amor, la de la anoréxica Aura y el antiguo drogadicto David, un par de perdedores que consiguen enternecer a un artista que admite un tenue happy end retratando a la dupla de niños extraviados abrazados frente a la casa de los horrores.
   En Trauma los homenajes cinéfilos, acompañados de los obligatorios autohomenajes, se centran fundamentalmente en el cine de Alfred Hitchcock. Así, en el catálogo de secuencias se advierte sin dificultad veneración por Psicosis(1960), en la escena de la ducha de Aura en el hotel, El hombre que sabía demasiado (1956), en el cuadro en que la mujer decapitada susurra al pavisoso héroe el nombre del doctor, intentando facilitar una de las claves para resolver el caso, copiando al disfrazado Daniel Gelin que cuchichea una enigmática frase al turista James Stewart, o La ventana indiscreta (1954). Respecto al filme del 54, el rubiales Daniel el travieso, con aire de sabiondo, entretenido en espiar la casa de su enigmático vecino, que por supuesto es Headhunter, es una versión infantilizada del fotógrafo ennoviado con Grace Kelly. Más curiosa resulta la conexión del crío con el chimpancé de Phenomena (1985): justo cuando la malvada hechicera está a punto de destruir a los protagonistas, al igual que el simio, el pequeño surge de las sombras por sorpresa y con el arma del crimen la ejecuta sin contemplaciones cerrando así la pesadilla pero pervirtiendo a unos inocentes quizá fingidos.•
Ramón Alfonso
 
 

TENEBRE (1982, DARIO ARGENTO)

TENEBRE (TENEBRAE, 1982)

Tenebre (1982) surge de un hecho real protagonizado por Dario Argento. Durante una estancia en Los Ángeles sufre el acoso de un admirador que primero bombardea con llamadas telefónicas y a continuación se las ingenia para presentarse allá donde se encuentre. Harto, después de un mes de atosigamiento, se traslada en busca de tranquilidad a Santa Mónica, pero el fan fatal reaparece, y es entonces cuando el apabullado cineasta decide volver a Italia. En el verano de 1981 redacta el guión de, según algunos medios especializados, El giallo que acaba con todos los gialli. Y si bien es cierto que Tenebre regresa a los viejos y confortables escenarios de «Trilogía Zoológica» (1970-71) el estrujado subapartado por aquellos días, y más tras la aparición de Bahía de sangre (1971) o Rojo oscuro (1975), antes que moribundo está finiquitado. Después de sobrevivir a la inspección de las tierras del Mal, vuelve a los confortables decorados de los días de escuela, a las crónicas policíacas y a las conocidas calles de Roma. ¿La ausencia de los desaparecidos mentoresAlfred Hitchcock y Mario Bava y quizá cierta sensación de desamparo incitan al hijo pródigo a echar la vista atrás para permitir que la nostalgia dicte el registro del film? Sin duda.
   Como antaño, un escritor estadounidense, el misógino ultracatólico Peter Neal, viaja a Roma. Su llegada coincide con el salvaje asesinato de una ladronzuela a manos de un matarife que con todo detalle copia los métodos descritos en la última novela del visitante. Este crimen será el primero de una sangrienta lista inquietantemente sujeta a la obra literaria. Pese a la visible similitud argumental, y al desparrame de familiares particularidades, sobre el papel, Tenebre anuncia palpitantes transformaciones ligadas a la fusión de asesinato y ficción y transgresiones respecto a la figura del héroe. Al contrario que en El pájaro de las plumas de cristal (1970) y sus complementos, conscientemente se muestra al protagonista como un lelo apenas interesado en las fechorías por la relación que guardan con su obra, o al menos esto es lo que el cineasta pretende que creamos, pues, pese a no ser inteligentemente evidenciada, la obsesión llega a tal extremo que despierta unos impulsos asesinos que inspiran un sangriento festín celebrado tras la destrucción del primer matarife, el crítico literario Christiano Berti. La presencia de dos asesinos, imitador el uno de los cuadros descritos por el otro en sus libros, proporciona una interesante ambigüedad a un conglomerado que en su colofón, en rauda metamorfosis, inesperadamente honra a Psicosis (1960), organizando una empapada performance conducida por un risible contrincante de Norman Bates. La metamorfosis de Neal en un personaje de la pieza de Hitchcock no es exclusiva, pues antes de ser asesinado a plena luz del día por la mano de su amigo en una plaza, el agente literario Bullmer, sombrero detectivescozarrapastroso incluido, parece colocarse el antifaz de Milton Arbogast y aceptar un ajusticiamiento detallado en una serie de estampas que aspiran a evocar la magna planificación del asesinato en las escaleras de la casa Bates. Míseras fortunas a un lado, el tramposo desenlace, con su explosión de sangrienta violencia liberadora, resulta, qué duda cabe, el segmento más notable, y verdaderamente reconocible, de un thriller rudimentario que diríase aspira a reescribir con ínfulas El gato de las nueve colas (1971), armado con una petulante moral de best-seller engreído. Por desgracia, las indudables ambiciones primarias del proyecto apenas se advierten en un timorato artefacto nacido a destiempo y saturado de confusionismo ilustrativo y tramposo clasicismo, mal gestionado por un realizador en sorprendente baja forma que, privado de su dosis de paranoia, certifica lagunas y corrompe internamente con la saturación de impostados tics inherentes al carácter de sus imitadores. Similar a las numerosas falsificaciones la película cae incluso en la característica exhibición de aquellas de un zafio recochineo erótico que eso sí paradójicamente consiente la concreción de uno de los cuadros más perturbadores, el primer flash-back representado en la playa que remiten al despertar del crimen en el enloquecido Neal.
   Argento, parece mantenerse al margen observando un tanto apático la evolución de una de esas crónicas realistas que tan poco le motivan, y divertirse únicamente con la muestra de unos homicidios no por agresivos menos rutinarios que el resto de la cinta, o con la ostentación de un poderío ahora aletargado conduciendo la cámara y que faculta, aun así, la conquista de un majestuoso instante como el ejercicio de acrobacia de casi tres minutos que preludia al asesinato en su domicilio de las dos amantes, capturado con la ayuda de la entonces novedosa grúa Louma, el voyeur recorrido por las ventanas de la fachada hasta descansar sobre las manos del matador. La cinta, afín al temperamento de la novelucha policiaca cafre, con la distinción del desenmascaramiento de Neal, excluye el perseverante descenso a los avernos. Así, la encarnación del Mal, más allá de las figuras de la pareja depsycho killer, la representa un enloquecido dóberman que acosa a la joven Maria, la protagonista de la sequenza lunga, una de las más conseguidas del conjunto.
   Tenebre se levanta en torno a una cita de Conan Doyle que bien podría resumir algunos aspectos de la filmografía del autor, y sin duda de prácticamente todos losgialli: «Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad». Las feroces tramas enrevesadas, la saturación de pistas falsas y los giros inesperados que singularizan el subgénero y atrapan, en sus más logradas manifestaciones, a un público que durante la proyección se devana los sesos intentando descubrir la identidad del matarife de turno, parecen seguir con escrúpulo la sentencia del papá de Sherlock Holmes. Procurando atarse constantemente a la máxima, la película revuelve un argumento en el que Peter Neal es el núcleo del que brotan ramificaciones que no consiguen asentarse debido a su rutinario esquematismo. Habida cuenta de que el largometraje, de la mano de una jactancia visual malograda, se respalda en un texto que debe administrar complejas cargas de complejidad, los abundantes cabos sueltos y el esqueleto cuasi episódico mal encarado sustraen suficiencia. Es pues, este, tal vez, el film más frustrante de Dario Argento por cuanto encierra meritorias y alucinantes progresiones respecto a una etapa preliminar clausurada que bien encauzadas efectivamente podrían haber asestado el golpe de gracia al giallomientras abrían vías renovadas en su filmografía.•
Ramón Alfonso

¿ÁNGEL O DIABLO? (1945, OTTO PREMINGER)

¿ÁNGEL O DIABLO? (FALLEN ANGEL, 1945)
De entre los filmes de corte policíaco que realizó Otto Preminger, Fallen Angel (1945) sigue siendo considerado como el menos efectivo de los que realizó en este terreno. Aún siendo inferior a Laura (1944), Cara de ángel (1953) o Al borde del peligro (1950), e incluso Vorágine (1949), Preminger abordó el llamado thriller naturalista en 1945, toda vez se iniciara en este subgénero al abordar el rodaje en estudio —y escasos escenarios naturales— de Fallen Angel. No es en detrimento de otras obras del género de ese mismo año como Que el cielo la juzgue (1946), Johnny Angel (1945),Concierto macabro (1945) o La escalera de caracol (1945) que el film de Preminger deba aparecer en las enciclopedias del cine con mayúscula por su mayor relevancia, sino más bien por la composición de personajes entre hipócritas, ambiguos y porqué no, idealizados. Preminger juega con ellos de manera totalmente destructiva, encarnando el papel de narrador de historias interpuestas, de seres codiciosos por naturaleza, de mujeres atrapadas por su propio comportamiento lascivo y depredador (Linda Darnell como femme fatale) o sumiso y cautivo (Alice Faye, toda una revelación de inocencia en pantalla). En estricto senso, Preminger desgrana sus ansias por contar una historia de perdedores inducidos por un amor equívoco. Todo lo que rodea a una simple situación de bar de carretera o motel, esto es, personajes solitarios, fumando, bebiendo y contemplando el paso del tiempo alrededor de una camarera poco responsable en su trabajo (sus idas y venidas son continúas, así como sus esporádicas ausencias) es pura ficción.
¿Ángel o diablo? —título con el que se estrenó en nuestro país— fundamenta su esquema argumental en un tono melancólico, refrendado por las situaciones vividas por sus personajes. Desde el impasible Eric Stanton, un errático vividor a costa de los demás, hasta el policía acusador de un crimen aún por resolver y con serias dudas en su culpabilidad, pasando por las antagonistas mujeres de Eric en la población de Walton, todos ellos emergen sin un rumbo claro para luego caer en la desgracia personal. De allí el títuloFallen Angel, referido tanto al trío protagonista como a todos aquellos que pierden su alma —su «ángel»— casi sin ser conscientes de ello. Solamente el amor —como se recita en un pasaje del film— puede hacer recobrar el espíritu libre de cada uno de ellos, atrapado en su propia desgracia.
   Existen varias posibilidades a la hora de interpretar Fallen Angel como un melodrama policiaco en lugar de un Noir al uso. Nosotros interpretamos esa coexistencia desde el punto de vista del narrador —Preminger— de una historia de amor convertida en una desdicha, en una tragedia que acaba por convertir al amante (Dana Andrews) en un ser marcado, un sospechoso de dar muerte a su ser querido. Apenas transcurre el film nos damos cuenta de que la ambigüedad del caso Stanton es manifiesta. Varias son las veces en las que observamos su rostro o su silueta atravesada por una línea imaginaria que oscurece una parte, quedando laotra al descubierto, obra y gracia del director de fotografía ya consagrado por aquel entonces Joseph LaSelle. Además, el amor que supuestamente profesa a Lucy es tan poco sincero como su comportamiento posterior.
Sin embargo, hay algo en Fallen Angel que la hace diferente al resto. Presumiblemente se trate de su carácter desmitificador; un final inesperado y un sutil Happy End, enaltecen esta obra indispensable del género negro, pese a no ser etiquetada como tal en la mayoría de estudios sobre el género. Si bien es cierto que el relato no pivota sobre un único personaje, si hemos de reconocer que la labor de Preminger fue aquí fundamental a la hora de entender las relaciones entre todos y cada uno de los varios personajes que aparecen en la obra.•

TERROR EN AMITYVILLE ( THE AMITYVILLE HORROR ) ( 1979 )

Una familia americana se instala en una mansión a pesar de saber que allí, unos años antes, tuvo lugar una sangrienta tragedia. George, Kathy y los niños pronto detectan la presencia de unos seres maléficos. Horrorizados e impotentes ante tal situación, acaban buscando la ayuda de un peculiar sacerdote, el padre Delaney.

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Podríamos decir que estamos ante un film clave en lo que a casas encantadas se refiere.

Dirigida por Stuart Rosenberg y basada en el libro de Jay Anson ( que esta basado en echos reales ).

En el reparto nos encontramos con el siempre genial James Brolin; la guapísima Margot Kidder ( conocida por todos por su trabajo en Superman ) ; Rod Steiger ; Don Stroud ... Un reparto muy notable.

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Uno de los puntos fuertes del film es la casa, que con tan solo verla despierta una sensación de miedo, angustia y malestar considerables.

EDICIÓN BLURAY :

Dicha edición consta de tres pistas de audio ( Castellano 2.0 DD ; Ingles 2.0 DTS HD e Ingles 5.1 DTS HD ); En las pistas de subtitulo nos encontramos con Castellano , Ingles y Portugués.

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En lo referente a los extras contiene algunos, el trailer cinematográfico ; una interesante galería fotográfica, spots de Radio y  spots de Televisión.

El formato de imagen es 1.85:1 lo que nos permite disfrutar el film en 16/9, desgraciadamente la calidad de imagen no es demasiado buena ya que tiene mucho grano. Una lastima.

En lineas generales y para el  módico precio del Bluray, una edición interesante.

AL INTERIOR ( 2007 )

Una mujer embarazada y viuda , cuyo novio ha fallecido recientemente, pasa la noche de navidad a solas, completamente afligida por la pérdida del padre de su bebé, cuando una extraña se presenta en su casa...

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Film made in Francia que supuso uno de los grandes films franceses de los últimos años.

Dirigida y escrita por Alexandre Bustillo y Julien Maury. Y protagonizada por Béatrice Dalle y Alysson Paradis , ambas son las dos protagonistas absolutas del film.

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El film nos propone un nivel de violencia extrema, que no dejara indiferente a ningún espectador.

EDICIÓN BLU-RAY :

Nos encontramos con 3 pistas de audio ( Español/latino 2.0; Francés 2.0 PGM y Ingles 5.1 ). Dos pistas de subtitulo, una en Castellano y la otro en Portugués.

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En el apartado de extras, solamente podremos ver el Trailer del film.

La calidad de imagen es bastante bueno y mas teniendo en cuenta que hemos tardado muchos años hasta poder ver esta película en nuestro país.

Edición sencilla pero decente.

AQUELLA CASA AL LADO DEL CEMENTERIO ( Quella Villa Accanto Al Cimitero ) ( 1981 )

Norman Boyle, un académico y padre de familia que reside en Nueva York, es asignado para investigar el extraño suicidio de un científico, compañero suyo, llamado Dr. Peterson. Lo único que Norman sabe es que Peterson se trasladó a un viejo caserón de Nueva Inglaterra junto a su amante, para investigar a su antiguo dueño, un tal Dr. Freudstein, y que al final, Peterson mató a su amante y acabó ahorcándose.

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Uno de los films referencia del siempre genial Lucio Fulci. Según cuenta basaron el guion en una historia de H.P.Lovecraft.

En el reparto nos encontramos con la guapísima Catriona MacColl ; Paolo Malco ; la espectacular Dagmar Lassander ...

Visualmente el film lleva el sello Fulci de principio a fin.

EDICIÓN BLU-RAY :

La caratula tiene una errata, según la caratula tiene 3 pistas de audio ( Castellano, Ingles e Italiano ) pero la realidad es que solamente consta de Castellano e Ingles.

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En lo referente al subtitulo, encontramos dos pistas, Castellano y Portugués.

El formato de imagen es de 1.85:1 lo que nos permite ver el film en 16/9. Es una lastima que la calidad de imagen no se demasiado buena, ya que contiene muchísimo grano, una lastima.

El blu-ray viene sin ningún extra. Una edición sencilla.

EL APARECIDO ( THE WRAITH ) ( 1986 )

Una banda de jóvenes punkis, liderada por un tal Packard aterroriza un remoto pueblo, robando coches y violando chicas. De repente, durante unas de sus fechorías, aparece un siniestro vehículo negro que acaba con el coche de uno de los gamberros. Nadie sabe en cuestión quién es el conductor de tan misterioso bólido.

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Film no demasiado conocido de los míticos años 80 ( para ser exactos de 1986 ), dirigido y escrito por Mike Marvin ( esta es su mejor película sin ninguna duda ).

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En el reparto tenemos a un jovencito Charlie Sheen ; la guapísima Sherilyn Fenn ; Nick Cassavetes ; Randy Quaid ...

El film fue rodado en su gran mayoría en los desiertos de Arizona lo que le da a la película un toque genial.

Visualmente el film no esta nada mal. El verdadero protagonista es el coche , Turbo Interceptor, que se trataba de un prototipo de Dodge-PPG M4S Doble Turbo , con nada menos que 400cv.

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El Blu-ray consta de tres pistas de audio, una en Castellano 2.0; otra en Japonés 2.0 y en versión original ( Inglés ) con un genial DTS-HD 5.1. Todo ello acompañado de dos pistas de subtitulo, en Castellano y en Portugués. El apartado de extras, como es lógico es casi mínimo, solamente consta del trailer original de cine.

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El formato de imagen es de 1.85:1 lo que nos permite disfrutar la película en nuestros televisores en un genial 16/9.

Un trabajo espectacular.

La presa (Southern Confort, 1981). Dtor.: Walter Hill

En la visión conjunta de la filmografía de Walter Hill se aprecia una disposición de los personajes insertados en el seno de un grupo, bien sea al margen de la ley, o bien, en una organización paramilitar (Traición: Sin límite) o directamente militar (La presa). En este bunch tomado del ideario de Wallon Green y su celebrado guión de Grupo salvaje (1969, Sam Peckinpah) cimenta Hill la que será una de las piezas indiscutibles de su reinado efímero en la serie B de los ochenta: La presa. Malintencionado título hispano de uno mucho más sugerente Southern Comfort (confort sureño) referenciado a esas ancestrales tribus sedentarias que ocupan parte de la región de los Everglades de Louisiana. Una Guardia Nacional compuesta por nueve piezas de ‘desecho’ de una maltrecha sociedad marcada por una reciente guerra perdida en terreno adverso, la de Vietnam, protagonizan la primera parte de una odisea circunscrita en un estado selvático, a todos los niveles. Las relaciones entre los miembros del grupúsculo de soldados son, desde un punto de vista antropológico, de difícil concordia y entendimiento. No hay que señalar las debilidades de unos u otros, pues, las deficiencias quedan claramente expuestas y delimitadas desde los primeros minutos del metraje. La presentación de cada uno de los personajes armados está calculada desde el punto de partida de jerarquía, siendo el de mayor rango, el primero en tomar decisiones precipitadas. El verdadero líder del grupo es prontamente identificable en la figura de Spencer (Keith Carradine, en un momento dulce de su carrera), no así sus compañeros de viaje: Reece (Fred Ward, actor tosco pero de gran presencia en pantalla) y Hardin (Powers Boothe, en el papel de un mercenario con pasado turbio y confuso). La misión para la cual están encomendados como Guardia Nacional de Louisiana en 1973 no queda excesivamente clara hasta la parte final, hecho que lastra un tanto la identificación precisa de una incursión en territorio hostil. Lo inhóspito del terreno donde se desarrolla la acción lo convierte de facto en un personaje más, inclusive cuando uno de los elementos, Stuckey (acaso el más lunático de todos y quien desencadena la cadena de muertes en el Pantano), es atrapado en las arenas movedizas incrustadas en una zona del suelo selvático. Sin ánimos de redención, Hill juega con los personajes llevándolos hasta una trampa mortal, aquella forjada por individuos que han sido subestimados, al considerarlos de un rango aún más inferior que el suyo. Los Cahun serán, de esta forma, el punto de mira del director, enmarcados en una sociedad aislada, ancestral, con sus propias tradiciones y festejos, al margen de todo atisbo de confraternización. En este modo postrero de filmar un desenlace ciertamente inquietante es donde Hill se muestra más cómodo y benefactor.Resultado de imagen de La presa Southern ComfortLos preparativos de la horca y el modo de ejecutar a los animales comestibles (cerdos y jabalíes) prefigura un derramamiento de sangre que no será tal, sino un mero pretexto por mostrar una civilización anexa, indiferente ante sus semejantes, pero contundente ante los invasores. Una lectura más allá de lo visto en pantalla nos conduciría hacia una representación análoga a lo que sucedió pocos años antes en la Guerra de Vietnam o Corea. Si bien, la naturaleza de un espacio protegido amenazado por la población foránea subyace en el discurso –más en imágenes que en palabras, como la caída a propósito de árboles como arma arrojadiza- de un director/guionista (Hill junto a su inseparable David Giler) dispuesto a no simpatizar con la mayoría de los personajes (incluido el trampero -Brion James, antes de convertirse en replicante en Blade Runner-). Tres años más tarde, otro cineasta comprometido con la causa social, John Boorman, haría lo propio con La selva esmeralda (1985), contando también con la participación de Powers Boothe. La presa, por su parte, continuaría su camino en medio de numerosas producciones dedicadas a plasmar diferentes etapas de la Guerra de Vietnam (La patrulla, Platoon, …) aunque al final la crítica la emparentaría con buen tino, con un título fundacional en su género: Deliverance, también una de las obras menos reconocibles de su director, el mencionado anteriormente John Boorman.Àlex Aguilera

La matanza de Texas III

La saga de terror cinematográfica La Matanza De Texas (Tobe Hopper) cuenta con un numero de secuelas y precuelas de mucho éxito pero de dudosa calidad. Hoy vamos a analizar el DVD lanzado por los chicos de Resen de La Matanza De Texas III, dirigida por Jeff Burr y protagonizada por Kate Hodge, Ken Foree y Viggo Mortensen.Este film, rodado en 1990, no obtuvo el éxito esperado por parte de la productora, por lo que pasó bastante desapercibida por parte del publico. El estudio encargado intento competir con sagas como la de Viernes 13 o Halloween, sin ningún tipo de éxito por su parte.la-matanza-de-texas-3Y es que La Matanza De Texas III cuenta con un argumento bastante pobre, reciclando lo visto en la primera y soberbia parte, con unos protagonistas que no llegarán nunca a ser nominados a algun tipo de premio por su actuación en este filmLa gracia recae en el uso de las cámaras y por supuesto, el famoso tío de la moto- sierra,el cual ocupa la primera toma de contacto con la loca familia que hizo de las suyas en la primera parte del film. Tenemos que reconocer que el comienzo del film nos anima ver que es lo que ocurre con estos jóvenes perdidos, pero a la vez que va progresando el argumento, este se hace tedioso y aburrido.la-matanza-de-texas-2La ediciónEn lo referente a la calidad de este DVD editado por Resen, podemos decir que se trata de un DVD prensado, de una calidad de imagen bastante aceptable. El film viene presentado con dos pistas de audio: una en castellano 2,0 y la otra, el idioma original en inglés en 2.0. El DVD carece de extras.la-matanza-de-texasNo estamos frente al mejor film de la saga de La Matanza De Texas, pero si eres fanático del genero, y buscas pasar un rato entretenido, no te pierdas esta edición en DVD de un film que estaba descatalogado. Ya se encuentra disponible en nuestro país.La entrada original de este análisis fue publicado en la web colaboradora Inajayaa

LOS AMIGOS DE PETER (PETER'S FRIENDS, 1992). DTOR.: KENNETH BRANAGH.

LOS AMIGOS DE PETERCOMENTARIO: Cuando Kenneth Branagh era una estrella a nivel mundial, traspasando fronteras en cuanto a su enorme versatilidad en el terreno artístico-técnico, se le llegó a comparar incluso con Orson Welles. Voces críticas al respecto no compartieron tal aseveración, observando en sus movimientos empresariales un cierto acomodo en el terreno comercial en el senso más estricto de la palabra. Ello también le ocurriría al ‘maestro’ de Wisconsin, aunque en mucho menor grado y fruto de frustraciones varias en su carrera, debido a fracasos y ‘amputaciones’  de alguno de sus films. En cualquier caso, ambos eran conscientes de que la fama les sobrepasaba.Resultado de imagen de los amigos de PeterSiendo Branagh una persona extremadamente tímida que mide sus palabras para no zaherir a sus compañeros de profesión, ideó una sátira en torno al reencuentro de varios amigos de juventud veinte años después de su último encuentro. En su momento Peter’s Friend, que así se título el film en cuestión, despertó no pocas expectativas en un público snobista que buscaba la autocomplacencia a través de relatos de estilo teatral que satisficieran a su vez la vena por las obras de Shakespeare. Sin embargo, se encontraron ante una pieza distinta, sin grandes alardes tonales ni circunloquios, siendo un crisol de personajes a cual más contradictorio. Una comedia coral agridulce –con final inesperado y desesperanzador a la vez- que lleva hasta las últimas consecuencias la sinceridad con la que cada una de las parejas se expresa.Un lugar aislado de la urbe británica sirve de lugar de relax y celebración –el fin de año, con lo que ello comporta de buena esperanza- de una efemérides relacionada con un pasado añorado. La cita se traduce en un desorden, un caos contenido, donde las parejas se rompen tras una fragilidad ya aparente.Premonitoria o no, Los amigos de Peter, vista más de veinte años después de su gozoso estreno, proyecta una mayor relevancia, un mayor sentido a su significancia, por cuanto hemos podido ver la evolución posterior de cinco de sus protagonistas. Por lo tanto, estamos ante una generación de actores a considerar y cuyas carreras han mejorado como los buenos vinos. Estamos hablando de artistas ya consagrados como el propio Kenneth Branagh, Emma Thompson, Stephen Fry, Imelda Stanton, Hugh Laurie y, en un segundo plano, Phyllipa Law.Resultado de imagen de los amigos de PeterDel primero se ha hablado mucho y bien, aún cuando ha interpretado a villanos y personajes sin fuste en cintas norteamericanas. La segunda, pareja de Branagh en aquella época, no ha elegido papeles a su altura, siendo sus últimos estrenos –exceptuando Saving Mr. Banks- una caricatura de sus primeros pasos en la escena. Nos detendremos en Stephen Fry, actor de una categoría sin par, que ejemplariza el Sir o Lord británico con suma diligencia. Imelda Stanton, por su parte, recrea en muchos de sus trabajos –incluyendo Peter’s Friend- a la mujer díscola que vive atrapada en un matrimonio insostenible. En cuanto a Hugh Laurie, amén de sus incursiones en fábulas como Stuart Little y secuela, prestaría su hierático rostro a la exitosa serie Doctor House, dotándola de un humor tan negro como su personaje requería. Finalmente, Phyllipa Law, la mayor de su generación, se integraría en el apartado técnico detrás de las cámaras filmando títulos como Mamma Mia: La película.Resultado de imagen de los amigos de PeterComo en ésta, Los amigos de Peter,  fundamenta su relativo éxito en los noventa en una amalgama de canciones que funcionaban a las mil maravillas en un envoltorio disfrazado de comedia dramática, combinando con diálogos hirientes y llenos de intenciones banales. Este apego por las partituras retrospectivas y reconocibles, aupó al film a considerarlo un musical teatralizado. Canciones como Orpheus in the Underground, Every Wants to Rule the World, My Baby Just Cares for Me o You’re My Best Friend (Queen) daban en pantalla ese aspecto desenfadado y alocado de una Sitcom que aportó pocos elementos a su conclusión final. Ese no desfallecer nunca y el apoyarse en los amigos rompía con las reglas tradicionalistas que buscaban en la familia el auténtico nexo de unión. De esta forma, otras canciones como Hungry Heart, de Bruce Springsteen, Don’t Get My Wrong, de los Pretenders buscaban mejor esa lucha interna, alejándose de un estado de ánimo débil. Mayor empaque tendrían temas como What’s Love Got to Do With It (de Tina Turner), Rio o Get My Strenght, de Eric Clapton, fuera de una cinta donde predominaba el sexo, las mentiras y, escasamente, las cintas de vídeo. Precisamente, la respuesta británica de Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989), de Steven Soderbergh. Ambas comparten esa fijación por el psicoanálisis casero, que tan buenos resultados daría a otro genio en su especialidad, Woody Allen. Àlex Aguilera 

LA LEGIÓN DE LOS HOMBRES SIN ALMA (WHITE ZOMBIE, 1932). Dtor.: Victor Halperin.

LA LEGIÓN DE LOS HOMBRES SIN ALMA (1932, WHITE ZOMBIE)
Siendo como es La legión de los hombres sin alma (1932) la primera película en la que se trataba el tema de los ritos vudús relacionado con el de los «muertos vivientes» no deja de sorprender que su situación respecto a otros títulos de dimensiones parejas (Drácula, El hombre-lobo, etc.) hayan sobrevivido mejor al imaginario colectivo que el film del director de origen judío Victor Hugo Halperin. Su carácter «maldito» es debido a su particular temática repleta de tabúes y supersticiones, que muchos historiadores han querido desmitificar, no sin razón, en algunos casos. Su tono hiperrealista se nota ya desde un principio cuando un carruaje en plena noche asiste sin querer durante su recorrido a un entierro de muertos en las carreteras, ya que sus familiares tienen miedo a los llamados «ladrones de cadáveres», asimismo conocidos como «profanadores de tumbas». Situada en la India Occidental, White Zombie (al que muchos identifican con el famoso grupo de Heavycapitaneado por el futuro realizador Rob Zombie), muestran en ese lapso de tiempo, tras el entierro, cómo unos ojos misteriosos persiguen con su mirada a la pareja protagonista. Un recurso empleado en su secuela y que logra enfatizar el aspecto tenebroso e inquietante de Béla Lugosi como misterioso «hombre del vudú», al que atiende al nombre de Legendre, tan lúgubre y descuidado como la casa del doctor Charles Beaumont, el maestro de ceremonias, que acoge a la pareja protagonista. Un palacio situado en un acantilado gigantesco donde se practica la hipnosis que dejará a varios «no muertos» trabajando sin descanso, en campos y refinerías de azúcar próximas al lugar, como si de esclavos se tratara. Los decorados del acantilado y de la mansión subyacen de modo estático y barroco para dar la profundidad necesaria al lugar inalcanzable e inaccesible, donde el suicidio de la protagonista Madeleine está a punto de producirse. La llegada de «los ángeles de la muerte», en palabras del propio Lugosi, prefiguran la mirada lánguida y circunspecta de aquélla, dándose un aire a lo Betty Boop, un rostro frágil que recuerda a dicho personaje animado y que finalmente, merced a su amor eterno, logra zafarse de la amenaza hipnótica del inquietante «maestro de la muerte» Un final tan antológico como onírico, tan fantasmal como pernicioso.•
Àlex Aguilera
         

PRESIDIO (PRISON, 1987). Dtor.: Renny Harlin

PRESIDIO (PRISON, 1987). DTOR.: RENNY HARLIN.SINOPSIS: 1956. En la ciudad de Creedmore, una fortaleza gigante al Oeste de los EE.UU., Charlie Forsythe recibe la descarga eléctrica que le lleva a la muerte, castigo por un crimen que no había cometido. A su lado, observando la ejecución, Ethan Sharpe, el guardián más brutal de la cárcel. Él sabe que Forsythe es inocente, pero calla la verdad, que quedará tras las puertas de la prisión, hoy cerrada para siempre. Años más tarde, el aumento de la población obliga, de nuevo, a abrir Creedmore. Etha Sharpe será su director. Pronto descubrirá que el edificio no quedó deshabitado. El espectro de Forsythe, ansioso de venganza, anda errante por la cárcel. No cesará hasta que Sharpe reciba su castigo por el error judicial que provocó.COMENTARIO: Presentada en la Sección Oficial Competitiva del IX Festival Internacional de Cine de Madrid (Imagfic) de 1988, Prison es la segunda película de Renny Harlin, director de impacto en los ochenta y noventa en el vasto mercado hollywoodiense. A él se deben títulos tan taquilleros como La jungla 2 o Máximo riesgo, pero también fiascos tales como La isla de las cabezas cortadas o Las aventuras de Ford Farlaine. En cualquier caso, Harlin, nacido en Finlandia, empezó los cimientos de su carrera con esta pequeña producción de terror sobrenatural tras su profética Born American (Infierno en el Ártico). Este salto importante se debió a la figura de un productor, hoy caído en el olvido, Irwin Yablans, ‘descubridor’ del talento de John Carpenter en La noche de Halloween. No es casualidad, pues, que ambos filmes se abran, cámara subjetiva en mano, con un largo travelling muy sintomático de lo que ocurrirá en pantalla: una muerte. De distinto signo, eso sí. Prison es como su título indica un film carcelario –incluso se incluyeron reos reales de un centro de internamiento cercano- que combina elementos de contenido fantasmal con la del drama diario que imponen sus moradores, tanto reclusos como sus guardianes.Resultado de imagen de Prison 1987En cierto modo, el film que ahora se estrena por vez primera en alta definición, debe su complejidad a la gran cantidad de efectos visuales y de maquillaje que se vislumbran a lo largo del metraje. En su momento, apenas se pudo apreciar, pues su exhibición fue deficiente, en parte debido a la quiebra de Empire Pictures, su compañía de producción, propiedad por entonces de Charles Band.El paso de los años ha querido que Presidio (efímero estreno en nuestro país) se convirtiera en un producto válido y bien acabado, superior a muchos del catálogo Empire; y que, finalmente, se valorara positivamente la legitimidad reclamada de su realización, toda vez que su postproducción estuvo en el aire durante un tiempo.En este orden de cosas, Prison nace de una idea original de propio Yablans, extendida más tarde por C. Courtney Joyner –adscrito a la empresa de Charles Band- confiada a Harlin, pero también a un elenco de técnicos de primera fila: Mac Ahlberg, en la dirección de fotografía (muy necesaria en cuanto a los contrastes de luz en interiores tan lúgubres); y de John Carl Buechler, mago de los efectos visuales, no así de la dirección. Descubrir a Viggo Mortensen, como el ‘nuevo’ James Dean –al final su carrera fue por otros derroteros- en el rol de presidiario misterioso y desapercibido, fue un acierto de Harlin, como lo fueron el de la aceptación de Lane Smith como el del alcaide Ethan Sharpe o el del stunt  Kane Hooder –futuro Jason Voorhees, como el espectral Forsythe-, en un delirio final marca de la casa.Resultado de imagen de Prison 1987En el deambular del relato por los lugares más recónditos de una cárcel real –la de Wisconsin, la más antigua de la nación- Harlin filmó dos de las tomas más conseguidas: la primera, el alambre de espino –en realidad, cable telefónico- atando en espiral la piel de uno de los guardianes; la segunda, una galería plagada de tubos que atraviesan literalmente el rostro y cuerpo de uno de los reos. Una muestra doble de que el cine no necesita de grandes artificios sino de inventiva bajo un presupuesto menor –apenas 1’3 millones de dólares- que lograron concluir un producto destinado al videoclub, pero que ha conseguido hacerse un lugar entre las tentativas de dignificar un género, con el agravante de ser la última de una factoría que declinó a finales de los ochenta. Mención especial para la banda sonora compuesta por Richard Band, hermano de Charles, y todo un prodigio de la música conceptual de horror, en el sentido más creativo de la palabra.El Blu-ray viene acompañado por una excelente galería de imágenes y de un documental acerca del Making-Off de la película, hablando –desde diferentes voces autorizadas- de la génesis, producción, rodaje, post y estreno de la película. Más de cuarenta minutos de declaraciones sinceras y nostálgicas sobre Prison, desde lo más profundo del corazón. Àlex Aguilera 

SALVADOR (1985, SALVADOR). Dtor.: Oliver Stone

SALVADOR (1985, OLIVER STONE)COMENTARIO: Existen pocos cineastas tan comprometidos con su entorno –en este caso, circunscrito a los países que lo rodean- como el estadounidense Oliver Stone. En este orden de cosas, la visión de un activista como el antiguo guionista de El expreso de medianoche (1978) va más allá de un simple esbozo y de una mirada escéptica; su causa es la de los desfavorecidos, la de los que luchan en inferioridad, en definitiva, de los que viven bajo el yugo del capitalismo. Este posicionamiento le había valido más de un disgusto, inclusive a nivel personal, pero Stone se ha mostrado siempre fiel a un ideario que desafía a las fuerzas gubernamentales que actúan con preponderancia. Esta máxima ha sido cultivada por el director ya sexagenario a partir de un primer título vinculado con sus experiencias militares de carácter obligatorio. Es sabido que Stone participo activamente como soldado en la vergonzante guerra de Vietnam, extrayendo posteriormente su sapiencia en primera persona en la parcialmente lograda Platoon (1986), gran éxito de crítica y público a finales de los ochenta. Sin embargo, un año antes ya se había adentrado en otra guerra de menor calado mediático a través de uno de sus films menos conocidos y contrastados: Salvador.La génesis de un movimiento:Iniciada a partir de la contribución personal y comprometida de varios productores independientes, Salvador debe su salida al mercado –no por casualidad tras el estreno de Platoon- gracias a esa labor conjunta y a la aportación de Hemdale Films, una empresa con capital británico liderada por el exbeatle George Harrison. La intención primera era la de recrear los tristes episodios acaecidos en el país centroamericano de El Salvador entre 1980 y 1981, filmándolo en el mismo lugar de los hechos, incluido la Catedral donde se sucedieron los atentados más sanguinarios. Bajo una situación aún convulsa y el hecho de que no se habían cerrado del todo las cicatrices de la operación paramilitar, dejo la posibilidad a Stone de rodar únicamente en terreno neutral, esto es México y algunos parajes estadounidenses del sur.Siendo como es Stone un cineasta inquieto y minucioso, escrutó al máximo los textos aportados por el escritor y cronista Richard Boyle hasta convertirlos en el punto de partida de una película que demanda no olvidar un pasado reciente, quizá demasiado reciente. Con un sinfín de víctimas y desaparecidos a las espaldas de una cúpula militar corrupta y desafiante, autodenominada escuadrones de la muerte, Stone recompone una situación de caos reinante en una ciudad donde aflora la pobreza y los asesinatos a cada paso que uno dé.Teniendo las localizaciones y algunos actores apalabrados –se sumaría James Woods al proyecto toda vez que su relación con Hollywood empezaba a declinar-, faltaría completarlo con su director de fotografía liberado de otros trabajos. Richard Robinson secundaría, pues, al ocasional guionista Richard Boyle hacia un rodaje complejo repleto de localizaciones y de una canícula en verdad que dificultaría tal despliegue.Una traslado forzoso en zonas colonizadas: de Los Angeles a El SalvadorResultado de imagen de Salvador (1985), de Oliver StoneStone siempre ha visto a ciudades como Los Angeles como un nido de engreídos. De esta forma, escapa continuamente de esa forma de vida para conocer otras culturas y otras maneras de comportamiento. Eso es lo que parece que buscan los protagonistas, Richard (alter ego de Richard Boyle) y de su compañero Buck (James Belushi, cansado de ser comparado a su hermano fallecido, John), al encontrarse sin blanca y sin un hogar, de la noche a la mañana. El primero (espléndido James Woods, con una dicción castellana monocorde con el estereotipo americano medio) es un reportero de largo recorrido, especializado en cubrir infinidad de contiendas en primera línea de información, caso de la Guerra del Fútbol de Honduras de 1969, los conflictos armados de Guatemala, Beirut y Camboya, al punto de ser el último periodista acreditado en abandonar dicho país. Una traslación en primera persona –al igual que hiciera Stone con Billy Hayes en El expreso de medianoche- que ayuda a la historia a progresar en el camino hacia la liberación de un país tomado por los militares. Si bien, los acontecimientos se suceden en zonas convulsas, Stone quiso hacer hincapié en la figura clave de John Cassidy –el brillante e infravalorado John Savage- colocándolo en el mismo escalafón que el mítico fotógrafo Robert Kappa. Reportero del Newsweek y amigo de Boyle, Cassidy engrandece la figura del fotógrafo de guerra, capturando en cualquier momento ‘la grandeza del ser humano’, una vez abatido y muerto, como epitafio en las montañas repletas de cadáveres, donde acontecen las imágenes más duras del film.La dicotomía entre las confrontaciones por el poder, en este caso, entre Jimmy Carter y Ronald Reagan en 1980, auspician un resultado nefasto para los intereses de la pequeña nación salvadoreña, a la cual llegarán las armas con las cuales los militares acabarán con cualquier atisbo de revolución interna por parte de la población rural.El agnosticismo de Boyle se contrapone al influjo que ejerce entre los pobres el Arzobispo Romero, vilmente asesinado en su propia ‘casa santa’. El mismo lugar donde se hablaba de la violencia y de las insurrecciones. Un conflicto social donde los ejércitos se amparan en su particular ’guardia nacional’ para acabar con los insurrectos. El apoyo de los sandinistas resultará insuficiente.La cámara de Stone y sus correspondientes primera y segunda unidades captaron en su momento un conflicto como pocos han sabido hacer, reflejando una evidencia, un desatino moral y una violencia injustificada, además de constatar las ayudas externas de los Estados Unidos y de suspender la actitud reprobable de las embajadas pertinentes. Toda una declaración de hechos con la cual Stone se ganó esa fama de ‘izquierdista renegado’ en su propio país, más aún tras su entrevista/documental Comandante (2004), sin caer en la cuenta de que el mismo ha intentado buscar la verdad que los distintos gobiernos archivaron en falso, caso de JFK (1991).Salvador sigue por todo ello hoy en día más vigente que nunca. Àlex Aguilera

Análisis "NIDO SUBTERRÁNEO". Por Alberto Carpintero

Título original The Nest  - 1987 - 88 min. - Estados Unidos - Director Terence H. Winkless - Guión Robert King - Música Rick Conrad - Fotografía Ricardo Jacques Gale - Reparto Lisa Langlois, Robert Lansing, Franc Luz, Terri Treas, Stephen Davies, Diana Bellamy, Nancy Morgan, Jack Collins - Productora Goodman / Rosen Productions - Género Serie B - Terror - Monstruos - Distribuidora: Resennidocartelportada

NIDO SUBTERRÁNEO (THE NEST, Terence H. Winkles, 1987)

Comentario película:

El pequeño pueblo americano de North Port está siendo invadido por cucarachas asesinas, que devoran todo a su paso. La Dra. Hubbard, a través de la empresa INTEC, es enviada al pueblo para investigar el caso, pero no todo es como parece y la empresa INTEC tiene mucho que ver con el problema.

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Estamos ante una verdadera película de las que se denominan “serie b”. Todo en ella lo apunta, tanto su argumento enloquecido e imposible, como sus diálogos extremadamente explicativos, como sus histriónicas interpretaciones, pero por ello es un verdadero disfrute para los aficionados a este género, si podemos llamarlo así.

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Supuso el debut en la dirección de Terence H. Davis, realizador posteriormente de alguna película de artes marciales con Don “The Dragon” Wilson y Cynthia Rothrock y capítulos de las series Power Rangers y Pacific Blue.

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La historia, al tratarse de cucarachas asesinas entronca directamente con un tipo de cine que estuvo de moda principalmente en los años 70, aunque también en cierta medida en la décadas de los 50 y 60, en donde diferentes tipos de insectos, o animales en general, atacan al ser humano, empezando por un problema individual y menor hasta alcanzar el nivel de crisis colectiva. Dentro de esta temática se encuentran grandes éxitos como Cuando ruge la marabunta (1954), El enjambre (1978), Tiburón (1975), Orca, la ballena asesina (1977), o El alimento de los dioses (1976). En los ochenta no hay tantas cintas sobre “bichos” pero hay algún que otro ejemplo como la historia que cierra la película de George A. Romero, Creepshow (1982), en la que un hombre obsesionado con la pulcritud es invadido en su casa por cucarachas.

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Nido subterráneo va derivando de ser una película sobre bichos a ser sobre mutaciones, sumergiéndose en un terreno mucho más desenfadado y divertido y alcanzando un clímax en el lugar que da nombre al título, que es de traca. Un gran final para una cinta sin más pretensión que entretener.

Valoración BD:

Imagen: El disco es un BD de 25 GB, prensado. Su formato de imagen es 1.78:1, el original de la cinta. La calidad es muy alta. Tampoco es una película de mucho presupuesto, por lo que su fotografía no luce tanto como otras cintas de la época. Pese a todo el transfer es muy bueno, sin rayas, ni manchas. Los colores no son muy brillantes, pero son naturales. En algunas escenas oscuras, los negros aparecen un poco lavados, pero no molesta.

En definitiva, posee una gran imagen.

Sonido: Vienen dos pistas de audio, en español 2.0 y en inglés DTS-HD 5.1. Evidentemente tiene mucha más calidad en todos los sentidos la pista en inglés, tanto por sonoridad como por limpieza. Se puede ver con subtítulos en español. La pista española no tiene mal sonido, es un doblaje clásico.

Extras: No contiene extras.

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Valoración película: 5

Valoración bluray: 7

Miedo En La Ciudad De Los Muertos Vivientes

De nuevo nos encontramos con una genial edición de Llamentol en Blu Ray: Miedo En La Ciudad De Los Muertos Vivientes del genial Lucio Fulci. Esta edición en alta definición incluye una calidad de imagen bastante elevada, ya que cuenta con el máster de una de las mejores ediciones del film que se realizaron en Estados Unidos.Antes de entrar en detalles de la edición, vamos a comentar un poco la trama de este estupendo film, que no es nada del otro mundo, pero los fans del terror, entre los que nos incluimos en Inajayaa, nos encanta.15En la ciudad de Dunwich, en Nueva Inglaterra, el suicidio de un cura convierte en realidad una vieja maldición. Las puertas del Infierno se abren de par en par y liberan una horda de zombis que salen de sus criptas en busca de carne fresca... (FILMAFFINITY)El argumento, lleno de sangre y efectos especiales mejorables, no es nada del otro mundo, pero los años 80 del pasado siglo marcaron época, y gracias a producciones poco conocidas como esta que aquí analizamos, el cine enamoro a muchas personas. Este genero, que no es muy querido entre la mayoría de público, cuenta con una legión de seguidores, por lo que es de muy agradecer el trabajo de Llamentol.maxresdefaultEn el apartado sonoro, podemos encontrar dos pistas de doblaje original en inglés, una presentada en Dolby Estereo, y la otra en 7,1, superando con creces a la pista en castellano (re doblaje de los años 90 por parte de manga films, inferior al original de los 80) que se presenta en un sonido estéreo. El film cuenta con escenas ampliadas a la versión presentada en España hace 37 años, por lo que el re doblaje es necesario. Nosotros nos quedamos con el doblaje original. En lo referente a extras, la edición viene bastante pelada.miedo-en-la-ciudad-de-los-muertos-vivientes-blu-ray-paura-nella-citta-dei-morti-viventi-19927-1En lo referente a la imagen, y como bien hemos indicado más arriba, el Blu Ray tiene una calidad bastante aceptable. Se nota el maltrato que ha tenido esta cinta, y el poco cariño que se le ha dado a su remasterización, pero es cierto que no podemos pedir más, ya que se trata de un título que tiene casi cuarenta años, y eso se nota.No estamos diciendo que se vea mal, para nada, pero se hace mucho uso del grano, y la compresión de la imagen se ve bastante forzada. Eso si, la edición americana también cuenta con la misma calidad de imagen.miedo-en-la-ciudad-de-los-muertos-vivientesMiedo En La Ciudad De Los Muertos Vivientes del genial Lucio Fulci en Blu Ray es una oportunidad única para conocer un genero de cine que se perdió a finales de los 80, y que gracias a producciones independientes volvemos a rescatar. Llamentol ha realizado un buen trabajo.Entrada publicada originalmente en Inajayaa

CINCO SEMANAS EN GLOBO (1962, FIVE WEEKS IN A BALLOON)

El Wonder Cinema fue un subgénero que se popularizó en los años sesenta sustentado por la eclosión una década antes del Cinemascope. No en vano, la configuración estilística de este formato permitía juntar en un mismo plano a un sinpar número de actores, objetos o incluso animales (caso ejemplarizado en el musical El extravagante doctor Dolittle). El consejo principal a la hora de enmarcar a estas figuras, inertes o no, era el del posicionamiento dentro del encuadre percibido y dibujado por el director de escena o de fotografía. Un procedimiento complejo como demuestra el hecho de que muy pocos directores dieran continuidad a este formato, trabajo tras trabajo, como en el caso de Richard Fleischer. El cine de aventuras se daba a este tipo de situaciones artísticas, puesto que en él convergen las pautas del cine de fantasía al uso y la representación de todo tipo ecléctico de personajes variopintos. Ese portal al viaje interplanetario lo iniciaría La vuelta al mundo en ochenta días (1956, ganadora en el apartado a mejor producción en los Oscar de ese año), con su singular apuesta por las tribulaciones de un aristócrata y su sirviente (Picaporte, excelso Mario Moreno 'Cantiflas'). Esa continuidad en ese mundo no apto para espíritus sedentarios, bebía de diferentes fuentes, entre ellas, la nada paradigmática visita al mundo de Jules Verne. Su visionaria idea del poder volar a toda costa, tuvo su razón de ser a partir de la lectura de Cinco semanas en globo, una de sus obras cumbre, apenas tratada en diferentes estudios serios sobre el autor francés. Sin embargo, era terreno abonado para su traslación al cine siempre y cuando los medios fuesen los correctos. Irwin Allen, a la sazón productor, se hizo con parte de los derechos, para dar forma a un viejo proyecto construido a base de materiales nobles -simples estructuras de madera- e imaginación a raudales. No en vano, Allen es considerado como un director que marcó un cierto estilo, para bien o para mal, perfectamente reconocible por el uso de un color vivaz y un sentido de la castástrofe que relataba sus inquietudes más cercanas. Alejada un tanto de estas últimas pretensiones, Cinco semanas en globo funciona a medias tras más de cincuenta años desde su estreno. Sus personajes son arquetipos de una sociedad aristócrata retrogada en parte, pero donde sobresale la figura de un adelantado a su época (recordando a Verne), que desafía las leyes de la naturaleza y de la física para insuflar vida a un artilugio presentado en la exposición Universal de principios del siglo pasado en París. Un punto de partida que supone todo un reto en el marco de una sociedad que demandaba síntomas de cambio a marchas forzadas. En este dilema se hallan unos personajes que deciden viajar en globo con el objetivo de reconquistar tierras colonizadas por los británicos. En este sentido, la cinta se detiene en dibujar situaciones tan esperpénticas como ver como se dispara en masa a un globo vulnerable a escasos metros, con un desacierto pasmoso. Una caricatura en movimiento que invita al sonrojo, no así la total involucración de unos actores esforzados en mostrar su lado más humano. Este es el caso de Red Buttons, actor de estrellato fugaz, que encarna a un aventurero mayor de lo que en realidad el era en esa época. La simpatía del personaje se contagia de forma desigual; aun así, la mona de turno (sosias de la Chita de la serie Tarzan) demuestra el adistramiento suficiente al que fuera sometida. Una inteligencia pareja que da que pensar en el conjunto de un film destinado al consumo rápido y provechoso de una época pretérita que, hoy en día, se ve con ciertos ojos de nostalgia, que no de sumisión. Una calidad superior acompaña a esta revisión en su totalidad, preferiblemente degustable en su formato más amplio, el 2:35: 1, digitos identificativos del infrautilizado Cinemascope. Àlex Aguilera

LAS COLINAS TIENEN OJOS (THE HILLS HAVE EYES, 1977). Dtor.: Wes Craven

Rodada en pleno desierto de California por espacio de cinco meses, el estipendio final ascendió a doscientos treinta mil dólares. La película relata la odisea que padece una familia media norteamericana cuando se adentra, debido a un accidente imprevisto en el eje del automóvil en el que viajan, en el interior de una zona inhóspita y semidesértica, aunque sólo aparentemente igual que había hecho Wes Craven con El manantial de la doncella (1959) en relación a su anterior film La última casa a la izquierda (1972), Las colinas tienen ojos (1977) se basa libremente en un relato no escrito, en su caso las andanzas de una familia escocesa de caníbales del siglo XV, los Sawney Bean, cuyo cabecilla, nacido en los alrededores de la ciudad de Edimburgo, se dedicaba junto a su familia a degollar, desollar y devorar a las solitarias víctimas humanas que se cruzaban en su camino. Unos auténticos ladrones y comedores de carne humana. La “prole” que seguía al cabeza de familia sería también fruto de relaciones incestuosas con sus propios hijos, aglutinando en su seno un total de catorce hijos y nada menos que treinta y dos nietos, en un ejercicio de endogamia llevada a cotas inimaginables por el común de los mortales. La difícil captura de esta banda de caníbales se produjo finalmente en 1435, en una cueva, y con un final más propio de un aquelarre: al padre se le mutiló y fueron quemados vivos el resto de la familia.
   Tomando prestado este punto de partida real, el film de Craven, cuyo working title había sido Blood Relations: The Sun War, ubicaría la acción en un futuro más o menos cercano, el de mediados los años noventa del siglo pasado. En este punto, Craven redujo significativamente el nombre de bárbaros, circunscribiéndolos en un desierto empleado para las prácticas de armamento nuclear por parte del ejército. La formación del grupo se compuso, pues, del patriarca Júpiter y sus hijos, Marte (Lance Gordon), Plutón (Michael Berryman, icono del cine de terror a partir de entonces y protagonista de Bendición mortal, uno de los films patrimonio de Craven) y Mercurio (Arthur King yel cameo del propio productor, Peter Locke), toda una alegoría de las mitologías griegas y romanas, con antecedentes planetarios. El impacto del film sería tan mayúsculo que, a partir de entonces, se exportaron de forma masiva el número de Body Counts, de la cual Las colinas tienen ojos es una fiel representante. Censurada en Australia y Gran Bretaña, Las colinas tienen ojos llegaría a nuestro país el 26 de diciembre de 1979, con la clasificación «S» de por medio.
Al llegar a las carteleras no faltarán los comentarios que abundaban en las analogías para con  La matanza de Texas (1974), siendo Las colinas tienen ojos deudora netamente de los aciertos del film dirigido por Tobe Hooper. Al respecto, cabe anotar que Robert Burns sería, no por casualidad, el director artístico de ambas producciones. Su iconografía de la cueva donde habitan los malhechores es pareja a la empleada en el film de Hooper con la que comparte además una ambientación malsana y la noción de supervivencia entre familias tan antagonistas en un tórrido verano donde se alcanzan temperaturas cercanas a los 40º C.
Continuaciones, remakes y versiones uncut en formato doméstico
   Años más tarde, el film de Craven conocería dos remakes casi seguidos; el primero, de idéntico título fechado en 2006 y bajo la dirección del galo Alexandre Aja; y el segundo, una continuación de éste llamado aquí El retorno de los malditos (2007), dirigida por Martin Weisz (no por casualidad el autor de El caníbal de Rottenburg), con poco que ver en el apartado visual con la película simiente ni con su continuación concebida puramente por un efecto crematístico a mediados de los ochenta, Las colinas tiene ojos 2 (1983). Sin embargo, ambas cintas están consideradas más brutales aún que sus predecesoras, con versiones uncut que circulan solamente en versiones en formato digital. Sin llegar a reconocer físicamente a los protagonistas anteriores con sus substitutos actuales, el desarrollo es bastante similar, salvo en el porqué de la llegada al mundo de esa “tribu” de asesinos y de sus futuras víctimas. Además, existen un par de planos calcados al original (la primera irrupción salvaje del progenitor desde el exterior de la casa es una de ellas) que la reducen a la condición de remake al uso.
   Para su edición en DVD y Bluray de 2014 quedaría registrada la versión definitiva de la seminal Las colinas tienen ojos, con las escenas censuradas en el apartado curiosidades de esta pieza de terror en su estado más puro, con momentos sobrecogedores e impactantes, con un acentuado sentido hiperrealista de los acontecimientos, lejos de ese remake producido por el propio Peter Locke, Wes Craven y su inseparable Marianne Maddalena, más centrado en el aspecto postnuclear y sus terribles consecuencias extraídos de la historia original.
   A decir verdad las escenas que se derivan de ese aspecto brutal, las encontramos por doquier, siempre manteniendo una tensión progresiva sin apenas altibajeo, lo que hace al film aún más notable. En este orden de cosas, el asalto a la caravana está rodado de forma intena, incluyendo un asesinato a tiros a quemarropa, una violación (La última casa a la izquierda in mente) y el brutal secuestro de un bebé ya indefenso de por sí y al que calificarán más tarde con sarcasmo como «un buen pavo para el día de Acción de Gracias». Las colinas del film están dibujadas a través de unos prismáticos que prefiguran la localización aproximada desde donde van a tener lugar una serie de delirios que acabarán impunes y donde las víctimas tendrán comportamientos análogos a los de sus verdugos, algo que quedaba evidente en La matanza de Texas. Una tesis compartida que demuestra la sinrazón de un modo de vida encaminado a la violencia y a la supervivencia (la falta de comida) de la familia patriarcal sin más. La continuación llegaría tras el éxito relativo de Pesadilla en Elm Street (1984) y donde se volverían a repetir escenas del original, a modo de emparentarla con el film seminal para aquellos que no la huiesen visto. Como única novedad, la aparición de «El recolector», tío de Plutón, superviviente al igual que Bob de la matanza inicial. Escenas de acción dispersas y una banda de motoristas ingenuos acaban por estropear una cinta destinata a otros menesteres diferentes al film de 1977, el cual obtuvo el premio a la Mejor Película de Terror de la Academia del Cine Fantástico y Ciencia-Ficción de Los Angeles. Además, en su edición editada por vez primera en BD en nuestro país, se incluye, en forma de copión, de un final añadido, que no es más que un cambio en el montaje final del mismo, con escasos planos como novedad; juntamente con una comparativa entre la restauración final del film y el estado anterior de la copia (con rayas, degradación del color y saltos). Un trabajo a agradecer.
Àlex Aguilera

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (1956, INVASION OF THE BODY SNATCHERS)

Largamente esperada su edición en nuestro país en DVD, La invasión de los ladrones de cuerpos es considerada, de forma casi unánime, como la película de ciencia-ficción más importante de los años cincuenta. El vago recuerdo que muchos teníamos de ella gracias a los lejanos pases televisivos se ha visto recompensado con esta gratificante y documentada incluye un libreto con fotografías, notas de producción y anécdotas del rodaje-edición incluida en esta «Selección de Clásicos de Oro». Sin obviar su breve reposición hace ahora veinte años concretamente el 27 de julio de 1987, esta adaptación de un serial publicado en la revista Collier en 1954 y escrito por Jack Finney, tuvo su rápida plasmación cinematográfica gracias al veterano productor Walter Wanger (La diligencia, Perversidad), encargando la dirección a un aún desconocido Don Siegel. Para siempre vinculada a la valoración de parábola del maccarthismo promovido por el Comité Anticomunista del senador norteamericano, no es menos cierto que Invasion of the Body Snatvchers —cuyo título de rodaje fuera el más sugerente Sleep No More, en alusión a lo que acontece con la pareja protagonista en el tramo final del film debe su reconocimiento más allá de sus fronteras al porqué de los miedos reales de la gente, la indiferencia humana, a la falta de sentimientos y a la catarsis colectiva como reacción ante la invasión de nuestra privacidad. El enemigo esta vez no se halla en el exterior sino que anida en nuestra propia comunidad. Una alegoría perfectamente descrita por el guionista oficial Daniel Mainwaring, quien tuvo que sufrir en su propia persona la persecución constante por sus trabajos anteriores, siendo despedido incluso por Howard Hughes. Ante tales presiones, el productor contrató a Sam Peckinpah quien tiene un pequeño pero significativo papel en el film para reescribir el guión de Mainwaring. Peckinpah se limitó a seguir las directrices de la productora y a incorporar un prólogo y un epílogo además de la voz en off— que no fueron del gusto de Siegel. No obstante, el mensaje del film continúa siendo vigente hoy en día como reflejo de la usurpación de la identidad por parte de quienes quieren anular los pensamientos y la capacidad de decisión de multitud de personas. Muestra de ello es la escena en la que aparece, por vez primera, en el sótano de una casa la réplica humana, en el interior de una vaina, de una de las mujeres que aún no ha sucumbido a tamaña transmutación física y psíquica. Desgraciadamente, el final no previsto por el director no es el más adecuado empleando un flash-back innecesario, pero ayuda a comprender el ambiente de pesadilla que envuelve el regreso de un doctor (Kevin McCarthy, nada que ver con el senador Joseph McCarthy) de un pueblo Santa Mira, lugar original del rodaje invadido por un extraño y repentino cambio de conducta de sus residentes. 
Àlex Aguilera

HALLOWEEN III: EL DÍA DE LA BRUJA (1982, HALLOWEEN III: SEASON OF THE WITCH)

Tras los resultados nada alentadores de la secuela oficial de La noche de Halloween (1978), Halloween II (en nuestro país se estrenó con el genérico título de Sanguinario), John Carpenter decidió dar por zanjado al personaje inquietante de Michael Myers, toda vez que escapa del centro mental en el que estaba confinado. No se sabe bien cómo, la idea de ejecutar una tercera entrega con un signo distintivo y aislada de cualquier semejanza con la anterior, surgió de la propia mente de Carpenter, queriendo sacar tajada a la vez de la festividad de Todos los Santos y de sus posibilidades en el mundo anglosajón, más tarde exportado a otros confines, como el español.En realidad, su pensamiento estaba puesto en la figura de Nigel Kneale, artífice de la saga sobre Quatermass en los años cincuenta y sesenta, amén de ser un escritor de prestigio en la sociedad británica. No en vano, Carpenter utilizó el apellido de aquel como pseudónimo en alguna ocasión. A él se dirigió para que trabajase en el proyecto de Halloween III: Season of the Witch, con aproximaciones constantes en cuanto al tratamiento del guión y en el eje central de la trama. Sin embargo, las discrepancias entre ambos serían notorias y, finalmente, se autoexcluyeron de los títulos de crédito finales.Tommy Lee Wallace, compañero de generación de Carpenter, Nick Castle y Debra Hill (productora) fue el director elegido para condensar esa amalgama de ideas que ambos genios del cine de anticipación (véase 1997; Rescate en Nueva York y Quatermass II) habían iniciado. Ya hemos hablado, pues, de Halloween III como una falsa secuela, un film ‘isla’ cuyo único propósito era inaugurar una serie anual de películas entorno a la Fiesta de Halloween, con guiones independientes unos de otros. La suerte estaba echada, mientras que Lee Wallace se devanaba los sesos para dar coherencia a una magnífica situación de partida: los niños sucumben ante un anuncio que avisa reiteradamente sobre la llegada de la tradicional fiesta del 31 de octubre. Una pegadiza cancioncilla –extraída al parecer del popular London Bridge sajón- que aparece y suena de forma subliminal en buena parte de los televisores de los hogares norteamericanos, será el leitmotiv de una extraña cinta, que ha pasado a convertirse en una auténtica cult movie. En ella, aparecen elementos rituales, de ancestros celtas, tradiciones Druidas que pretende recuperar Conal Cochran (Dan O’Herlihy, recuperando su rol de El gabinete del Dr. Caligari), el máximo exponente de una fábrica de máscaras de Halloween situada en una pequeña población del Norte de San Francisco.Acontecimientos inexplicables que se suceden a lo largo del metraje del film, que parecían dispuestos a captar la atención de espectadores que no veían por ninguna parte al asesino Michael Myers ni a su afilado cuchillo, aunque sí un final estirado hasta la saciedad. En su lugar, se encontraron –los pocos que pudieron verla, puesto que la Universal la retiró a las pocas semanas de los cines donde se exhibió- con un contexto totalmente diferente: una fábrica de máscaras de látex en cuya parte trasera se escondía un chip que contenía a su vez el trozo de una pieza ancestral robada, nada menos que de Stonehege. Este modo de destruir un mito, a partir de la búsqueda de las raíces de la fiesta en sí, trasciende hasta un mundo que contempla desde las maquinaciones en el prólogo de La noche del demonio (1957, Jacques Tourneur) hasta el satanismo incrustado en el cine de Fisher (The Devil Rides Out) pasando por toda una legión de obras dedicadas a rituales ligados al atavismo. De cualquier forma, Halloween III: Season of the Witch responde a un intento loable por combinar esas prácticas divinas con la modernidad de los ordenadores, de aquí la incursión de la robótica como vehículo de sustitución. Ejemplar resulta en este caso, la escena en la que la pareja protagonista (Tom Atkins y la debutante Stacey Nelkin) maltrecha a un maniquí-robot que está cosiendo con suma precisión.Sin caer en la absurdidad y la incoherencia a la que muchos admiradores de la saga Halloween se refirieron, decir que este film por sí solo merece una atención más allá de cualquier manifestación de oportunismo en su equívoco título. Dejando a las claras de que, pese a adustos y también vanguardistas efectos de maquillaje de Tom Burman -hoy en día superados- cabe una lectura sistematizada de los efectos subliminales de la publicidad en una sociedad influenciada por los estereotipos de una fiesta que no responde a los cánones iniciáticos, donde niños y animales eran sacrificados esa misma noche por los propios difuntos. Una tergiversación en toda regla es lo que resta de aquella cruenta tradición. Àlex Aguilera

LA QUEMA (THE BURNING, Tony Maylam, 1981) - Una crítica de Alberto Carpintero

LA QUEMA (THE BURNING, Tony Maylam, 1981)

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 Director Tony Maylam - Guión Harvey Weinstein, Tony Maylam, Brad Grey - Música Rick Wakeman - Fotografía Harvey Harrison - Reparto Brian Matthews, Leah Ayres, Brian Backer, Larry Joshua, Jason Alexander, Ned Eisenberg, Carrick Glenn, Carolyn Houlihan, Fisher Stevens, Holly Hunter- Productora Coproducción Estados Unidos-Canadá; Filmways Pictures / The Cropsy Venture - Género Terror - Slasher - Distribuidora: Resen

Comentario película:

En 1978 John Carpenter inauguraba una ola cinematográfica, ya tocada previamente pero nunca con tanta intensidad ni estilo; el slasher. Cintas protagonizadas por un asesino en serie empeñado en dejar un rastro de cadáveres a su paso. Dos años después, apareció la primera Viernes 13 y el éxito fue tremebundo, creando una saga de más de diez títulos, incluido un crossover con Freddy Krueger. Muchos afirman que la película que debía haber tenido ese éxito tendría que haber sido la que nos ocupa: La quema. Estrenada en 1981, La quema posee todos los elementos del slasher y un guión muy bien elaborado, lleno de giros, tramposos algunos, pero siempre con mucha originalidad, y unas muertes sorprendentes.

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El argumento no puede ser más sencillo. Unos chicos por gastarle una broma al empleado de mantenimiento del campamento de verano, acaban prendiéndole fuego y dejándole al borde de la muerte y totalmente deformado. Años después, el hombre, llamado Cropsy, comienza a atacar a los chicos de otro campamento.

Suele ser común entre estos psicópatas el tema de la venganza. Casi siempre algo del pasado les atormenta y necesitan solucionarlo empleando la violencia irracional. En el caso de La quema, el asesino arremete contra jóvenes de una generación distinta a los que le atacaron, pero en su mente siguen siendo esos chicos violentos que le prendieron fuego. Simbólicamente son los mismos jóvenes, aunque haya alguna que otra sorpresa en el desarrollo de la trama.

Es habitual también —de alguna manera para justificar la extrema violencia— que los asesinos tengan alguna carencia mental. Así nos quitamos el debate moral de un plumazo. Esa deficiencia mental es suplida por una fuerza física sobrehumana, que hará muy difícil su eliminación.

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El director de la cinta es Tony Maylam, que no tuvo mucha suerte en su carrera cinematográfica, pues salvo ésta y Segundo sangriento (Split Second, 1992) sus demás películas no son muy conocidas, aunque en los últimos años ha estado más centrado en la publicidad que en el cine.

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En la idea y en el guión nos encontramos a dos hermanos que ahora son dueños de una gran parte de  Hollywood, los Weinstein, famosos productores que llevan las películas de los hermanos Coen y Tarantino, entre otros. De Harvey Weinstein es la idea y la historia la desarrolla junto a otros dos guionistas, y el guión es de Bob Weinstein, que lo firma junto a Peter Lawrence, especializado posteriormente en guiones de series de dibujos animados, como Thundercats.

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Dentro del reparto de la cinta, destacamos el dato curioso de encontrarnos a un joven Jason Alexander, bien conocido por muchos por ser el maniático George Costanza en la enorme sit-com Seinfeld.

Valoración BD:

Imagen: La imagen de este bluray se presenta en su relación de aspecto original, 1.85:1, en 1080p. La calidad es muy alta. Es la gran baza de este bluray. Aparte de que nunca fue editada en nuestro país en dvd ni en HD y, siendo como es un título básico del slasher, es una compra indispensable. El negativo ha sido limpiado y la nitidez es extrema. Tan solo en las secuencias oscuras aparece algo de grano, pero es natural del propio celuloide con el que fue filmada. A diferencia de otras películas no ha sido utilizado el filtro DNR para eliminar el grano, o por lo menos no en demasía, cosa de agradecer. El color posee una alta saturación y la definición es mayor, como es lógico, en los primeros planos que en los generales, algunos difuminados con filtros, habituales en esa época. El contraste es alto en toda la cinta.

Sonido: La pista de audio en su versión original (inglés) está en DTS-HD 2.0. Tiene muy buena calidad, tanto en su parte de diálogos, como en música y ambientes. Es la mejor manera de disfrutar de esta interesante película. Existe la opción de verla con subtítulos en castellano.

La pista en castellano es la del doblaje original con la que se estrenó en España. Aunque posee el encanto de los doblajes clásicos, la calidad es bastante inferior a la de la pista en inglés, habiendo de vez en cuando algún que otro salto de sonido y siendo su mayor carencia los diálogos, que a veces suenan enlatados y otras veces han sido sustituidos por fragmentos de la pista inglesa.

 Extras:

  • Trailer cinematográfico: A diferencia de otras ediciones de fuera, que traen making of y comentario en audio del director, ésta solo incluye el trailer original. Viene en inglés, sin subtítulos. 

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Valoración película: 7

Valoración bluray: 7

EL POZO DEL INFIERNO (1983, AMITYVILLE 3D)

EL POZO DEL INFIERNO (AMITYVILLE 3-D, 1983)COMENTARIO: Al amparo de la desparecida productora Orion surgió una tercera parte de Amityville aprovechando el rebufo de la serie iniciada a finales de los setenta. Casi sin quererlo se estrenó en muchos países una versión en 3 dimensiones, con el novedoso sistema de Arrivision. Hoy en día esta técnica de filmación y proyección parece algo normal; sin embargo, en los años cincuenta se iniciaría este proceso requiriendo de unas medidas especiales en cuanto al coste y a la manipulación de todo un equipo pesado y que hacía combinar dos proyectores superpuestos en su estreno en salas. Fue en aquella época en la que Richard Fleischer –también Arch Oboler, André de Toth y otros- experimentó por vez primera con el 3D con el western Arena, cuyos resultados fueron decepcionantes. Treinta años más tarde, el propio Fleischer tuvo la oportunidad de reencontrarse con este sistema tridimensional que tan bien queda en pantalla cuando esta realizado ex profeso para ello. En esta ocasión, el material de una secuela escrita por William Wales convertía la historia en algo sobrenatural, lo cual encajaba perfectamente en el encargo. Amityville 3 –aquí rebautizada como El pozo del infierno- es una continuación del film de Damiani en cuanto a que la casa de la mansión costera de Amityville sigue siendo la misma, pero con distintos propietarios. No obstante, esta apreciación evidente vistas las primeras imágenes y la presentación de la casa en primer plano conlleva, acto seguido, una estructura bien distinta en cuanto a la disposición argumental y de personajes. Es aquí donde se aprecia la mano de Fleischer, uno de los ‘maestros’ de la planificación, poniendo en el mismo plano diferentes elementos de calibre similar. In medias res aparece un primer estudio y diagnóstico de la casa, cuando en plena sesión de espiritismo en ella, se abren las luces y se descubre un fraude por parte de sus promotores. Un periodista llamado John Baxter (Tony Roberts visto en alguna cinta de Woody Allen, posteriormente) descubre este tejemaneje y lo publica. Un psiquiatra (Robert Joy, un rostro activo en los thrillers de los noventa) ayuda a la exmujer (Tess Harper) de éste a convivir con la separación, a la vez que asesora a Baxter en sus investigaciones paranormales. En este sentido, Amityville 3 es un film distinto, excelentemente planteado y planeado, sin estridencias, queriendo provocar en el espectador una suerte de sustos inocuos, que hagan avanzar la cinta sin desdén. En este sentido Fleischer declaraba:  Sin relieve o no, el film me dio la ocasión de hacer un thriller sobrenatural, no en el sentido ‘grand guignol’ de recientes films de terror, pero si con buenos elementos de suspense capaces de provocar miedo en el espectador. Satisfecho de su trabajo, del cual muchos críticos creyeron impropio de su talento, Fleischer encuentra lugar y tiempo para ejecutar lo que llamaríamos ‘golpes visuales de efecto en primerísimo plano’. Acciones preparadas para el 3D bien escogidas, desde los planos laterales de los árboles moviéndose al son del viento; las moscas revoloteando ante nuestros ojos; el cuerpo ardiendo en el interior de un coche siniestrado por una barra de metal que se incrusta literalmente en el cristal; el accidente del ascensor; el espectro surgiendo del interior del pozo, etc, … A decir verdad, todos estos efectos –excepto los de maquillaje- no los podemos apreciar –que sí intuir- en la versión en 2D; por el contrario, aquellos que tengan un proyector casero en 3D o un televisor en este formato, podrán contemplar una de las escasas cintas que durante los ochenta pudieron estrenarse en esa recuperación del 3D. Otro ejemplo sería el de Parasite (1982), de Charles Band. Eso sí, con menores efectos estereoscópicos y resultados más pobres.Ocasión única, pues, de rememorar y recordar en su justa medida uno de los filmes más curiosos de Richard Fleischer, nada desdeñable, y que cuenta con el aliciente de ver a Meg Ryan, desprovista de esas dotes innatas para la comedia juvenil; aquí como la amiga rebelde que desafía las leyes de los espíritus atrapados en la casa maldita de la población de Amityville. Àlex Aguilera

¡QUÉ VIENE VALDEZ! (1971)

¡QUÉ VIENE VALDEZ! (1971)COMENTARIO: Resulta paradójico pensar que un western al uso como ¡Qué viene Valdez! surgiera de la pluma del novelista y escritor Elmore Leonard, allá por 1969. Su faceta encaminada a la literatura negra, de suspense, no se contempla como complementaria al género del oeste, ni tan siquiera cercana a los libretos de Marcial Lafuente, Estefanía. Más allá de esta disonancia estrictamente ocasional, Leonard escribió su novela en función del carácter racial y vengativo de sus personajes. Así lo quiso ver Burt Lancaster, parte implicada en la producción del film junto a la Norlan Productions y el producer judío Ira Steiner.Siendo el declive del género del oeste una evidencia en los albores de los años setenta, el inicio de esa década contribuyó, no obstante, a albergar un buen puñado de títulos que reflejaban ese ocaso de manera más bien nostálgico, sin perder un ápice de su implicación como tal. A este tributo se sumarían títulos hoy en día apreciados como A Gunfight (El gran duelo, 1970; Lamont Johnson), o la enigmática La noche de los gigantes (1970, Robert Mulligan). En esta línea se encuentra ¡Qué viene Valdez!, una encrucijada de encuentros y desencuentros entre mexicanos y norteamericanos que apuntan a un clímax incierto.La idea inicial sería la de contar con Marlon Brandon en el papel de Bob Valdez, relegando a Burt Lancaster a interpretar al arrogante y malicioso Frank Tanner. Finalmente, y como en muchas otras ocasiones, Brando abandonó pronto el proyecto, así como, el director previsto, Sydney Pollack. Por su parte, Susan Clark, Frank Silvera y Héctor Elizondo completarían un reparto encaminado a resaltar el enfrentamiento entre un hombre de ley y unos secuaces instruidos para dar muerte a cualquiera que se oponga a los dictámenes de su capataz. A ellos se uniría un joven actor llamado Richard Jordan, posteriormente convertido en vedette televisiva gracias a su presencia en la serie Poldark. Sin embargo, la significancia del film recaería en la localización de los espacios naturales donde se desarrolla el mismo. No por casualidad, se acordó su rodaje en Almería –y también la portentosa Sierra de Gredos-, cuna del nacimiento del llamado peyorativamente spaghetti-western. Equiparar a estas alturas, el film del debutante Edwin Serin con aquellas producciones con capital transalpino, en su mayoría, no es ninguna desconsideración, más aun si damos cuenta de sus vínculos hispanos (los técnicos eran nuestros, además de tener una buena aceptación). Rememorando esos años de esplendor en tierras andaluzas, a uno le viene a la memoria un título no por menos absurdo menos inquietante: El bastardo (1969). Ese carácter vengativo está igualmente expuesto en Valdez Is Coming a partir de cuando éste se coloca la placa de sheriff y se dirige a la cabaña del supuesto desertor y asesino. La autoridad en entredicho y el remordimiento de conciencia acrecientan ese sentimiento interior cuando Valdez entierra a su víctima inocente. El comisario de Lonoria (México), mitad mexicano mitad yanqui (anteriormente, formó parte del séptimo de Caballería), se conjurará para dar caza al déspota señor Tanner -contrario a los símbolos religiosos y los predicadores- y sus hombres. Una crucifixión en toda regla y la posterior redención del mártir harán en el resto en este notable western a mitad de camino entre lo crepuscular y religioso. La copia en alta definición aquí presentada así lo corrobora. Àlex Aguilera 

VERACRUZ (VERACRUZ, 1954)

VERACRUZ (1954, VERACRUZ)COMENTARIO: Contando con prácticamente el mismo equipo técnico con el que la Compañía Lancaster-Hetcht rodó Apache en 1954, se estrenaría Vera Cruz, epopeya anclada en plena Revolución mexicana en 1866. Al operador Ernest Laszlo, al escritor James R. Webb y al montador Alan Crosland, Junior se les uniría el realizador de aquella, Robert Aldrich, toda una autoridad en retratar escenas de una violencia casi obscena, aunque a menudo estilizada; amén, del productor de nuevo cuño, James Hill (Nacida libre).A buen seguro que la contienda entre mexicanos y americanos surgidos de la finiquitada Guerra de Secesión, era un tema que por lo menos interesaba a Aldrich o cuanto menos la libertad con la que contaría para recrear la historia de Bordon Chase, explícitamente reducida a enfrentamientos entre bandos poco homogéneos, en cuanto a la parte norteamericana.El paisaje de la batalla se concibió al amparo de una pequeña novedad técnica: el empleo del SuperScope –apenas perceptible en esta más que aceptable edición en Blu-ray disc-. Además, se consiguió que los ángulos de cámara resultaran lo más realistas posibles, aunque algo extraños, por su poco convencionalismo, a los ojos del espectador.La sucesión de imágenes de comienzo nos adentran en los estertores de la Guerra Civil americana, pese a que en esta ocasión se confunde con la Revolución mexicana en pleno mandato del Emperador Maximiliano. Harold Hetcht contrató a Gary Cooper –tras autodescartarse Cary Grant por su poca afinidad con los equinos- como Star máxima de la cinta que encabezaría encarnando a Ben Trane, un tranquilo pistolero de Louisiana que acaba de perder su particular guerra contra los Norteños. Esas primeras escenas nos presentan al bando mexicano, a través de una férrea indígena que respondería –en realidad- al nombre de Sarita Montiel, en su primera incursión en el cine norteamericano de la mano de United Artists.El enfrentamiento de ideales entre dos hombres a priori antagónicos, Burt y Joe Erin (el casi siempre sonriente Burt Lancaster), desencadena una disyuntiva de consecuencias imprevisibles; más aun cuando el botín que custodian es de una suma considerable (tres millones de dólares). En ese punto, Burt  asevera que no tengo nada contra ellos, en clara referencia a sus nuevos patrones, los mexicanos apegados al régimen, e incluso a los guerrilleros revolucionarios. Una situación ambivalente que comparte Joe Erin cuando proclama que no tengo amigos, ni siquiera tú, toda vez que salva de una muerte casi segura a su nuevo partenaire, Ben. A la pregunta de si, ¿piensa intervenir en la guerra civil de este país?, el fuera de la ley Joe admite que si le pagan actuará.No queda demasiado bien reflejado en el film, el porqué de la unión inicial con los mandamases del régimen, en lugar de su asociación con el General Ramírez, a la sombra del revolucionario Benito Juárez. Ese trasfondo eminentemente político, donde la estabilidad gubernamental está puesta en tela de juicio, se muestra latente a lo largo del film, reflejando una situación de tensión dividida entre dos bandos bien diferenciados: los unos, con camisas blancas –signo de pureza- amparados en su condición de campesinos: los otros, con sus trajes y caballos de postín.A través de parajes naturales, entre ellos las ruinas Mayas, Aldrich realza en todo momento las esplendorosas vistas del territorio mexicano, en especial, los exteriores de Cuernavaca y, en cuanto a los interiores, los famosos Churubusco Estudio, lugar de peregrinaje de muchas coproducciones.Los mercenarios de Doce del patíbulo se darían cita en esta producción anterior de Aldrich, conformando un bando heterogéneo de ocho unidades, en las que sobresalen los nombres de tres de los villanos más requeridos de la época. A saber, Enest Borgnine, Jack Elam (maravillosa danza bajo los efectos etílicos, entre ambos) y Charles Bronson, aún bajo su nombre real Charles Buchinsky.En suma, Vera Cruz representa un cruce de enfrentamientos y caminos encontrados, de una época en la que cada pueblo y Estado luchaba por sus ideales y por una estabilidad que no poseían. Àlex Aguilera 

NAVIDADES NEGRAS (1974, BOB CLARK)

NAVIDADES NEGRAS (BLACK CHRISTMAS, 1974)COMENTARIO: Hora era de qué pudiéramos descubrir con nuestros propios ojos el primer slasher concebido para la gran pantalla. De todos cuantos han tenido estreno en nuestro país –en diferentes formatos-, nos faltaba de forma incomprensible este Black Christmas rodado en Canadá en 1974. Lejos de ser un film peregrino, puesto que la cinematografía canadiense gozaba por aquellos tiempos de un valor añadido en cuanto a su facturación, Black Christmas supuso un antes y un después para con el cine de psicópatas asesinos o Psycho-killers –palabra compuesta que hemos aceptado como nuestra-, gracias a la perspicacia de un realizador que forma parte tristemente del obituario del séptimo arte: Bob Clark. A muchos le sonará su nombre al relacionarlo con Porky’s (1982) y su indefinida saga; comedias de regusto decreciente que ejemplificaron un estilo de vida universitario de forma un tanto burda, pero en ciertas tomas, graciosa, sin más. Aquella cinta protagonizada por Kim Cratall pasó a la posteridad, mejor dicho al imaginario popular de aquella generación, no así esta Black Christmas, superior en todos los aspectos.Antes de hablar de este film en su sentido técnico, decir que su responsable Clark lo fue en tareas de producción ese mismo año de Deranged (1974), otro título maldito a imagen y semejanza de La matanza de Texas, que ha ido revalorizándose con el paso del tiempo. En lo que concierne a Navidades negras, valorar su aportación al género, su irrupción como film de misterio, asesinatos múltiples incluidos, a modo del Bahía de sangre (1971, Mario Bava) perteneciente al consolidado giallo italiano. Si bien, las diferencias entre ambas son constatables, no siendo ni mucho menos un apócrifo de aquella, salvo en la secuencia dilatada de muertes. Clark conocía a la perfección los resortes del género, no en vano había dirigido dos títulos de distinta concepción argumental, Deathdream y Children Shouldn’t Play with Dead Things, que lo conducirían hacia este título mucho más trabajado a todos los niveles, incluso en el de guión, en el cual no estuvo acreditado, aunque si participó junto a Roy Moore. La base del mismo, el de una hermandad de mujeres acechadas –en primera instancia, vía telefónica, prefigurando el Llama un extraño (1989, Fred Walton)- por un asesino al cual no se le ve el rostro en ningún momento, supuso un desafío para Clark, quien solventó con profesionalidad la práctica totalidad de las tomas. En especial, el aporte de la cámara subjetiva siguiendo los devaneos del asesino, vinculada a los preliminares de La noche de Halloween (1978, John Carpenter), está resuelta de forma magistral, sin ambages, dando rienda suelta a la locura que se deriva del personaje desconocido. Otras caras conocidas como las de Margot Kidder (anteriormente descubierta en Hermanas, y futura novia de Clark Kent en Superman, posteriormente caída en desgracia), una espléndida Olivia Hussey en el rol de la sorprendida Bless, o el sempiterno hombre de la ley, John Saxon, como el corrosivo Teniente Fuller –se ríe incluso de sus propios compañeros de trabajo-, así como, el desaprovechado Keir Dullea, por siempre vinculado a la odisea espacial de Kubrick, acreditan esta certera obra de suspense.A pesar de su falso final, atribuible por error al subgénero de ‘casas encantadas’, la brillantez se cierne sobre todo en esa parte última, donde los espacios cerrados del sótano aparecen recorridos al mismo tiempo por víctima y verdugo. A resaltar, el asesinato de Barbara (Margot Kidder) que evoca el contrapicado de Leatherface en La matanza de Texas, en contraplano con los cánticos navideños de un grupo de niños a las puertas de la residencia; y esa silueta agrandada por los cristales y la luz artificial externa, en búsqueda de su última víctima.Conocería en 2006, un remake de título homónimo, dirigido por Greg Morgan, el mismo que hiciera lo propio con Willard (La revolución de las ratas, 1971). Àlex Aguilera

OCURRIÓ CERCA DE SU CASA (1992)

OCURRIÓ CERCA DE SU CASA (C’EST ARRIVÉ PRÈS DE CHEZ VOUS, 1992)COMENTARIO: Hijos putativos de André Delvaux, Marion Hansel y Chantal Akerman –recientemente traspasada-, los jóvenes por aquel entonces –en plenas Olimpiadas barcelonesas-, Rémy Belvaux, André Bronzel y Benoît Poelvoorde, acometieron una de las piezas más extrañas y transgresoras del llamado falso documental con C’est arrivé près de chez vous, traducida literalmente como Ocurrió cerca de su casa. Diáfana y comprometedora cinta de origen belga, que hurga sobre la desafección de la sociedad para con sus conciudadanos, en clave netamente de crítica brutal. De esta forma, el trío invocado en segundo término, responde a una situación de extrema violencia con las mismas armas que genera la propia situación personal, la de un desequilibrado a quienes sus vecinos y familiares no conocen su verdadero estado de ánimo ni sus aficiones más encarnizadas con el mal. Un retrato realizado en primera persona a través de un equipo de televisión amateur –como lo es el film, aunque en momentos no lo aparente- que filma las vejaciones y los asesinatos cometidos por su protagonista (Benoît Poelvoorde, todo un (auto)descubrimiento), con luz y taquígrafos, sin condescendencia ninguna. Lo que ratifica el otorgamiento de varios premios o menciones especiales en los Festivales en los que se presentó –entre ellos, Sitges, alzándose con el primer premio-, es más su escenificación, su planteamiento alejado de los estereotipos del Serial Killer y su punto de vista neutral o distorsionado.En Ocurrió cerca de su casa las alocuciones surgen del propio asesino, intentando incluso dar una explicación empírica al resultado de sus crímenes. Disposiciones que se encuentran entre lo macabro y lo elemental, con un grado de sinceridad que acaban en declararse en el espectador una cierta empatía con el psicópata conocido desde los primeros planos. Por cierto, la cinta belga despliega con toda su esencia aquello que se llamó en denominador a partir de Al final de la escapada (1959), como el Cinema verité, aquel cine a partir del cual la realidad superaba la ficción. Aquí el trío de personajes, dos de ellos haciendo las veces de operador de sonido y cámara, se mofan directamente de esa corriente nacida en el país vecino, Francia, en una secuencia que precede a un final sorpresivo.En varias ocasiones se ha querido mostrar a C’est arrivé … como una respuesta tácita al Henry, retrato de un asesino (1986, John McNaughton), también premiada en Sitges, sin reparar en un detalle importante; el film norteamericano basaba su relato en la relación familiar desestructurada que habilita al Psycho-Killer precedido de un trastorno y retraso mental. Aquí, Belvaux –el creador de la idea original- desata su ira hacia una manera de entender una comunidad poblada de desperfectos estructurales, construcciones fallidas y yermas, falta de oportunidades –extrapolable al extrarradio de Bruselas o el Molebek musulmán actual-, que acaba girándose en su contra. En este aspecto, Polveroode encarna a un simple trabajador autónomo, promiscuo, homófobo y juerguista, a quien gusta ser el centro de atención, alejándose de esta forma de la timidez reinante en los Psycho-killers redimidos del pasado.Un soplo de aire nuevo llegaría ese año -1992- desde el país belga, como también lo haría un par de años después Justino, un asesino de la tercera edad en tierra hispana y castiza. Un ejemplo de naturalidad que envolvió por un espacio corto de tiempo a estas cintas en blanco y negro –con contrastado granulado- de marcada falta de pretensiones –cámara en mano, en el caso que nos atañe- pero que calaron en el espectador más receptivo. Eso sí, sin manipular ni engañar al espectador como lo hiciera a finales de siglo, la insufrible El proyecto de la bruja de Blair (1999).Àlex Aguilera

LARGO FIN DE SEMANA (1977, COLIN EGGLESTON)

LARGO FIN DE SEMANA (LONG WEEKEND, 1977) COMENTARIO: Creía que sería interesante pensar en lo que ocurriría si la Naturaleza se revelara. La razón de ser de este propósito manifestado por Everett de Roche, guionista de largo recorrido en la cinematografía ossie ya desde temprana edad –los veintidós años- viene a demostrarnos que la Naturaleza no es inmune al papel del hombre como queda reflejado en Long Weekend. Hay que hablar, eso sí, en clave de alegoría para con una película que reveló ese estado latente de la madre Naturaleza ante las imperfecciones que provoca el ser humano. Existe algo subyacente en la cinta rodada en Nueva Gales del Sur que desemboca en una transformación, la que atrapa a una pareja a punto de divorciarse en producto de desecho, en un sobrante que genera el propio hábitat natural. Existen varias lecturas acerca de una película que sorprendiera el año de su estreno, en 1978, inclusive a los asistentes –medios especialmente- del Festival de Cine de Terror de Sitges, alzándose con el Premio de la Crítica. La primera de esas lecturas, es su carácter de defensora de un medio inquebrantable, con sus propios códigos de comportamiento, que no tolera en última instancia la intrusión de especies invasoras –el hombre- y que guarda en su memoria colectiva las atrocidades que cometen sobre ella. El atropellamiento de un canguro –símbolo nativo por excelencia de Australia-; la ejecución de una araña; la inanición de una ballena fuera del agua; o la brutalidad cometida sobre distintas especies autóctonas de un bosque que aparenta una cárcel rural sin límites marcados, son elementos suficientes como para suponer que la pareja protagonista (Mannie y su marido) acabe rendida ante tan descomunal y triste final.A las antípodas de otras propuestas del género, Largo fin de semana es un periplo que acompaña a los jóvenes partenaires a luchar contra sus propios miedos, sus dudas, sus conflictos internos y su propia existencia, dejando paso libre a decisiones que condicionan el comportamiento de cada uno de ellos y, a la vez, perjudican a ambos. Sintomática es, pues, la escena en la que John Hardgraves disuade de morir ahogada a su compañera de fatigas. En otra ocasión, ella le devuelve el favor casi sin quererlo. Es cierto, entonces, que Long Weekend profundiza tanto en las relaciones humanas como en la interconexión entre todo el entramado vivo (animales, plantas, árboles, …) que puebla las zonas boscosas de Australia, conformando así, una red que interactúa y señala al enemigo. En este punto, la única película que puede emparentarse a este ideario de Naturaleza revelándose, es amén de El viento –en sus distintas versiones-, Sucesos en la IV Fase (1973, Saul Bass), dando cuenta de una especie superior a la nuestra, en cuanto a su comunicación y laboriosidad: las hormigas. Habida cuenta de que Long Weekend bebe de la cinematografía australiana como fuente de recursos en cuanto a paisajística se refiere, cabe convenir de que se trata de una propuesta honesta, distinta, algo inverosímil en su resolución media, pero que contiene suficientes elementos como para considerarla todo un referente del Cinema fantaustraliano. La animalización del hombre de ciudad queda reflejada en las palabras de su protagonista masculino, cuando advierte a su todavía mujer de lo primitivo de sus comportamientos. Una confusión con el propio medio en el que acaban perdiéndose y, finalmente, sucumbiendo, literalmente. Su director, Colin Eggleston, autor de series televisivas como Division IV y Matlock Police –donde coincidiría con el propio De Roche- nunca llegó tan alto como con esta cinta ‘ecológica’, firmando trabajos tan planos como Outlack Vampires o la olvidada para un servidor, Cassandra (1987). Àlex Aguilera

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN (1982)

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN (1982, DAMIANO DAMIANI)

COMENTARIO: Cuando el profesor Ángel Gómez Rivero hablaba de la tipología A, referida a las casas encantadas vivas como casas diabólicas que sobreviven merced a ellas mismas. Da igual que contengan fantasmas. Cuando éstos desaparecen, la vivienda ha de seguir siendo maldita reclamando nuevas víctimas que la alimenten. Es el tipo de vivienda más peligroso y menos abundante. Poco o mucho dirigía su pensamiento en Amityville. Caserón colonial surgido de los recortes de periódico de los años setenta y que acabaría siendo un libro de éxito difuso –en nuestro país apenas es conocido-, Murders in Amityville, merced a los acontecimientos brutales que allí se cometieron.

En algún lugar recóndito de ese testimonio escrito tendría su génesis un film inspirado a su vez en una primera novela, El terror vuelve a Amytiville, de Jay Anson; esta vez sí, con un éxito que lo acercaría al best-seller. He aquí una pequeña confusión al respecto que suele trastocar al más pintado de los mortales: ¿cómo una segunda parte puede no parecerlo en su orden justo?

La respuesta está en la misma producción. Si Terror en Amityville, rodada y estrenada en 1979 era una fiel adaptación del libro de Anson; la posterior Amityville II: La posesión lo sería a su vez del libro anterior de Hans Holzer, La casa endemoniada. Por tanto, se trataba en realidad de una precuela ad hoc. Cambiando a la familia de origen trasalpino De Feo por los Montelli, Amityville II precede en el tiempo, pues, en 1974, a la matanza indiscriminada de aquella otra familia.

En verdad, pudiera parecer la misma historia, pero aquí, Dino de Laurentiis a la cabeza, quiso dotar a su film de elementos que no convergían en esa primera aproximación a la ‘casa encantada’ por excelencia del cine norteamericano de esa década. Para ello, se rodeó de técnicos de procedencia italiana, conocedor de que su proyecto llevaría aún con mayor fuste su inconfundible sello. Damiano Damiani al frente como realizador experimentado (films políticos como Yo soy la revolución o flirteando con el fantástico Las diabólicas del amor); Franco diGiacomo, como operador;  y, en labores, no acreditadas, como guionista el avezado Dardano Sachetti, serían la punta de lanza de ese equipo al abrigo del influyente producer.

Lo que denota un sentido fantasmagórico a la cinta no es su sentido del susto fácil con clichés y estereotipos, sino su consideración en no mostrar aquello que la gente quería ver en pantalla. Por tanto, se eligió el camino de lo subliminal, lo intangible, lo subyacente. Eso sí, en una primera parte, de una puesta en escena incluso superior a la primera entrega de la serie.

Sandor Stern, guionista de ésta no tenía la misma visión que Tommy Lee Wallace, nombre propio del fantástico ligado a Carpenter y a trabajos en solitario (Halloween 3), recabado por De Laurentiis para pulir un guión repleto de recovecos y situaciones difíciles de resolver. En este aspecto, Amityville II: The Possession mantiene su pulso en todo instante, desde la llegada escalonada de los Montelli a la recién adquirida casa con ventanas que parecen ojos al acecho, hasta la posesión del hijo de la familia y de otro miembro de su entorno. Pero, ¿qué es lo que hace realmente diferente a ambas cintas? A decir verdad, todo y nada. La estructura se mueve a diferentes escalas, puesto que en Amityville II ocurren más cosas, se muestran en mayor medida (pínceles sobreimpresionando blasfemias, objetos volando estilo Poltergeist, crucifijos cubiertos por una sábana blanca, …) sin tener que aparentar una normalidad relativa. En este aspecto, resulta mucho más valiente y convincente que esa segunda historia paralela. Lo que sí escuchamos de fondo en las dos es la partitura del argentino Lalo Schifrin, un prodigio de creador de atmósferas sonoras que dio en la clave en ambas, ayudando al espectador a entrar en situación.

En ese estado de excitación que provocan las corrientes provenientes del sótano profanado –curiosamente, idéntica explicación que los fenómenos paranormales escritos por Steven Spielberg en la citada Poltergeist de ese mismo año 1982- por un antiguo cementerio indio, Damiani infunde un valor de intensidad quizá excesivo en una segunda parte de la cinta que acaba en la evidente posesión demoníaca descubierta ya en el subtítulo del film. Si bien, toda ella es ejecutada en un proceso lento pero sincopado en la piel del ejecutor de su propia familia, Sonny. La transformación que sufre el enfermizo e incestuoso (la relación con su hermana es más que evidente) adolescente convertido en la encarnación de un ser abominable y demoníaco merece un reconocimiento en la persona del también italoamericano John Gaglione, Jr. y su equipo, incluso al mismo nivel que el ejecutado por Rick Baker en Un hombre-lobo americano en Londres.

Por último, apuntar que esta versión –íntegra- que tenemos la ocasión de disfrutar más allá de prejuicios varios, en inglés –en su lengua original- contiene todo el memorándum de escenas en una calidad superior, con sus tráilers correspondientes de la época –tanto en italiano como en inglés-. Hay que tener en cuenta que Amityville II nunca se estrenó en salas en nuestro pañis, únicamente la conocemos de su edición videográfica, de algún lejano pase televisivo y, los más afortunadas, de su proyección en 1983 en el Imagfic madrileño.

Mención especial para tres actores de carreras distintas. El primero, el sacerdote que topa con la Iglesia, James Olson, visto en La amenaza de Andrómeda; el segundo Burt Young, secundario de lujo que encarna al padre irascible de la familia Montelli; y, finalmente, Rutanya Alda, un descubrimiento que cayó pronto en el olvido, como la madre abnegada que recuerda a la Vera Farmiga de Expediente Warren, todo un homenaje a esa serie que declinó a partir de la cuarta entrega. Sin olvidar a los característicos Moses Gunn y Andrew Prine en roles más discretos. Es por ello, que nos hemos centrado en los dos mejores filmes de la longeva saga.

Àlex Aguilera

Análisis: SIMBAD, EL REY DE LOS MARES (de Enzo G. Castellari, 1989) Por Alberto Carpintero

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Título original Sinbad of the Seven Seas - Año 1989 - 93 min. - Estados Unidos - Director Enzo G. Castellari - Guión Tito Carpi, Enzo G. Castellari, Ian Danby (Historia: Luigi Cozzi) - Música Dov Seltzer - Fotografía Blasco Giurato - Reparto Lou Ferrigno, John Steiner, Roland Wybenga, Ennio Girolami, Hal Yamanouchi, Ted Rusoff - Productora Coproducción EEUU-Italia; Cannon Films - Género Fantástico - Aventuras Distribuidora: Resen Comentario película:Simbad y sus acólitos visitarán varias islas para encontrar unas gemas mágicas que salvarán la ciudad de Basora y liberarán a la princesa Alina del hechizo del malvado Jaffar.

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Tras realizar las dos películas de Hércules para la Cannon, Luigi Cozzi preparó una historia sobre Simbad, pero por diferentes causas no se acabo de realizar. El proyecto pasó a ser una miniserie de unas seis horas de duración, pero el mando cambio de Cozzi a Enzo G. Castellari, quien reescribió el guión junto a Tito Carpi. El que no cambió fue su protagonista original, el hercúleo Lou Ferrigno. Por falta de presupuesto no se llegó a acabar el asunto y, años después, a espaldas de Castellari, y de nuevo con Cozzi en la dirección, alegando adaptar a Poe y su relato “El cuento mil y dos de Scherezade” y añadiendo un prólogo a lo “princesa prometida”, donde una madre lee a su hija un relato, por fin se dio término a la película que hoy podemos visionar. Con todo este preámbulo, imagínense el resultado. Una deslavazada historia, infantiloide y por momentos aburrida, repleta de voz en off innecesaria, pero con grandes escenas de acción made in Castellari, repletas de brillantes cámaras lentas, personajes divertidos de tan estridentes, efectos especiales de “chichinabo” —que son los que queremos ver en estas películas— y hasta un enfrentamiento de Ferrigno contra sí mismo, que solo se podría definir como “colosal”. Una rareza en toda regla, vamos. Qué mejor ocasión para descubrir esta extraña cinta de aventuras que en su versión restaurada, en alta definición.

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Valoración BD:Imagen: El apartado visual de esta edición es fantástico. No creo que podamos ver esta película en mejores condiciones. Los primeros planos de la cinta son los que más lucen, como suele ser habitual. Al ser producto de su época, los ochenta, el abuso de los filtros de cámara es habitual y muchos de los planos poseen un halo blanquecino que rebaja el nivel de definición, pero es intencionado, no es un error de restauración. Por otro lado, da verdadero placer contemplar efectos baratos en tan alta calidad y las mentadas cámaras lentas tan habituales en el cine de Castellari —como el momento de Ferrigno corriendo perseguido por unos caballos fantasmales— son un espectáculo inmejorable.Se presenta en un bluray prensado, con su formato de imagen original: 1:85:1.Sonido: La cinta podemos verla en español y en inglés con la opción de subtítulos en castellano. La película no se grabó con sonido directo por lo que el audio original, al igual que ocurre en los spaguetti western, en cada país es diferente. De todas formas, la pista en inglés tiene un poco más de calidad.Extras: –Trailer cinematográficosinbad_of_the_seven_seas2-Valoración película: 5-Valoración bluray: 7 

Análisis: SECUESTRADORES DE CUERPOS (Abel Ferrara 1993) por Alberto Carpintero

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Título original- Body Snatchers - Año 1993 - 87 min. - Estados Unidos - Director Abel Ferrara - Guión Nicholas St. John, Dennis Paoli, Stuart Gordon (Novela: Jack Finney) - Música Joe Delia - Fotografía Bojan Bazelli - Reparto Gabrielle Anwar, Terry Kinney, Billy Wirth, Christine Elise, Meg Tilly, Forest Whitaker, Reilly Murphy, R. Lee Ermey, Kathleen Doyle, G. Elvis Phillips, Tonea Stewart - Productora Dorset Productions / Robert H. Solo Productions / Warner Bros. - Género Ciencia ficción - Distribuidora: ResenComentario película:

En una base militar de Alabama están ocurriendo extraños sucesos. Un biólogo que trabaja para el ejército está pasando unos días con su familia en el campamento, para analizar unas aguas residuales de la zona. La hija adolescente y su hermano pequeño empiezan a percatarse de que algo raro ocurre. La gente no se comporta de un modo normal.

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Lo más curioso de esta nueva adaptación de los ultracuerpos de Jack Finney es que ahora es mucho más difícil distinguir si una persona sigue siendo humana o no, pues en el ejército bien es sabido que se imparte una estricta educación alienada. Si un soldado común anda erguido, serio y responde con frases cortas y directas, sin ápice de emoción, un ultracuerpo no es menos. En una situación así, ¿en quién puedes confiar? Si incluso tu madre, no es tu madre, si no una madrastra, a la que realmente nunca has querido igual que a tu verdadera madre. Cuando el pequeño Andy dice —no es mi madre, mi madre está muerta— no miente, pero la realidad es que se refiere a que la ha visto deshacerse y aparecer como una nueva madre, recién hecha pero, ¿quién va a creerle? Sin duda las posibilidades de un argumento así son enormes. La pena es que tanto los guionistas, como su director, como supongo, principalmente, la Warner no supieron exprimir tan buen planteamiento o no les interesaba.El dato principal es que la película inicialmente iba a ser el nuevo proyecto de un prometedor director llamado Stuart Gordon, que había fascinado con su genial “lovecraftiana” Re-Animator (1985). Gordon elaboró un guión junto a su habitual Dennis Paoli y basado en un historia o guión previo del inefable —a pocos directores/guionistas le pega tan bien ese adjetivo— Larry Cohen, que a su vez adapta la famosa novela —inicialmente serial de revista— de Jack Finney, ya llevada al cine anteriormente en dos ocasiones; la obra maestra de Don Siegel, La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) y la oscura y turbadora La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978). Gordon por fin no hizo la película, por decisión de la Warner, y se incorporó Abel Ferrara, creador atormentado, polémico y antisistema, que supongo aceptó la oferta por razones puramente económicas. Ferrara añadió a su equipo al guionista de casi todas sus obras, Nicholas St. John. Y ya se sabe que un proyecto que tocan tantas manos no puede salir demasiado bien, salvo honrosas excepciones como Lo que el viento se llevó (1939), que tuvo varios directores y pese a todo es una obra maestra.Estamos ante una película fallida pero con mucho interés. Pese a su desarrollo lento y un tanto impersonal, hay varios momentos muy buenos de pura atmósfera de terror y los FX son excepcionales. La dirección de Ferrara es correcta, pero no brillante, como en otras ocasiones, aunque en ciertas escenas nos regala algún plano aberrante o movimiento de cámara, a la altura de su talento.

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Como dato curioso, la película costó 13 millones y solamente recaudó medio millón, porque la Warner apostó más por el mercado de vídeo, debido a su flojo recibimiento en Cannes.Se edita en dvd por primera vez en España.Valoración DVD:Imagen: El dvd viene en su formato correcto, 2:35:1. Es un disco prensado y, para no ser HD, tiene buena calidad. Destaca la gran fotografía de la cinta, con predominancia por el color naranja y las noches frías, con tonos azulados. Pese a ser principalmente una cinta oscura, no hay problema de entendimiento y visualización, como ocurre con otras películas.Sonido: Existe la opción de ver la película en su versión original (inglés) y en castellano. Las dos pistas tienen buena calidad pero la inglesa es un poco más nítida. Vienen subtítulos en castellano.Extras: No posee ningún contenido extra.-Valoración película: 6-Valoración dvd: 7 

Análisis: AUTOPISTA AL INFIERNO. Por Alberto Carpintero

Título original Highway to Hell - Año 1991 - 94 min. - EEUU -Director: Ate de Jong  - Guión: Brian Helgeland - Música: Hidden Faces-Fotografía: Robin Vidgeon -Reparto: Patrick BerginAdam StorkeChad LoweKristy SwansonPamela GidleyJarrett LennonC.J. GrahamRichard FarnsworthGilbert GottfriedBen StillerJerry StillerMichael Della Femina -Productora: Goodman / Rosen Productions -Género: Terror - Road Movie Distribuidora: Resen Autopistaalinfiernofotoblog

Comentario película:

Un chico y una chica se dirigen a Las Vegas para casarse. Se han escapado de casa y para no ser detenidos por la policía deciden tomar carreteras secundarias, en vez de la autopista. Una vez allí son parados igualmente por un coche patrulla, pero de su interior no sale un agente normal, sino una especie de ser del inframundo, que les arranca la puerta del coche y se lleva a la chica. A partir de ese momento, el chico tendrá que hacer un viaje a los infiernos para rescatar a su amada.

Con un argumento basado en el mito de Orfeo, el director holandés Ate de Jong y especialmente el escritor Brian Helgeland nos sumergen en una odisea repleta de horror y fantasía, toda envuelta en un humor naïf. En esta atípica road-movie brilla sobre todo la parte visual, repleta de escenarios fantásticos y seres monstruosos, hecho con un cuidado extremo.

Brian Helgeland es uno de los guionistas americanos más importantes de los últimos años, autor de clásicos modernos como Pesadilla en Elm Street 4 (Renny Harlin, 1988), Mystic River (Clint Eastwood, 2003) o L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997); está última le dio el Oscar al adaptar la compleja novela de James Ellroy. Cuando escribió el guión de la que nos ocupa, ya era su tercera obra que iba a ser realizada y decidió también ejercer de productor, para controlar el resultado final. Como en casi todas sus creaciones el contenido religioso y mitológico era muy grande y pese a estar envuelta en humor absurdo y grotesco, la simbología es constante.

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Aparte del curioso guión, lo que más destaca, como ya hemos comentado, es todo el diseño de arte, de producción y efectos, tanto visuales como, sobre todo, físicos. Se nota un gran cuidado, hasta el más mínimo detalle, con su máxima en las esposas-zombi y en la cabeza tatuada a sangre del “sargento”, personaje que podría poblar las peores pesadillas, villano ya clave en el imaginario fantástico. Como curiosidad, las esposas formadas por dos manos zombi, con vida propia, inspirada en la mano andante de la familia Adams, fueron todo un esfuerzo de ejecución, llegando a crearse casi una docena de ejemplares diferentes, una para cada tipo de escena.

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Aparte del curioso guión, lo que más destaca, como ya hemos comentado, es todo el diseño de arte, de producción y efectos, tanto visuales como, sobre todo, físicos. Se nota un gran cuidado, hasta el más mínimo detalle, con su máxima en las esposas-zombi y en la cabeza tatuada a sangre del “sargento”, personaje que podría poblar las peores pesadillas, villano ya clave en el imaginario fantástico. Como curiosidad, las esposas formadas por dos manos zombi, con vida propia, inspirada en la mano andante de la familia Adams, fueron todo un esfuerzo de ejecución, llegando a crearse casi una docena de ejemplares diferentes, una para cada tipo de escena.

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Un dato muy curioso es la aparición de Ben Stiller, cuando aún no era famoso, interpretando dos papeles delirantes en los que, según cuenta el director Ate, improvisó la mayor parte. Junto a él aparecen sus padres, Jerry Stiller, conocido por interpretar al padre de George Costanza en la enorme serie Senfield, y Anne Meara, muy divertida haciendo de una peculiar Medea, regentando el alocado dinner de carretera, donde policías mutantes toman su café con donuts.

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La película, inspirada levemente en ciertos aspectos de la obra literaria de Clive Barker, resulta un entretenido viaje por un infierno desértico, con aire de Mad Max, que no tuvo mucho éxito en su día pero que hoy está considerada una cinta de culto para los fans del fantástico.

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Con esta edición en bluray no solo se saciará la necesidad de completismo de los coleccionistas, también conectará con la gente de nuevas generaciones o de viejas que no pudieron disfrutarla en su día, debido a su poca difusión, los cuales descubrirán una pequeña joya, con mucha más imaginación que la mayor parte del cine actual.

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Valoración BD:

Imagen: La imagen de este bluray se presenta en su relación de aspecto original, 1:85. En cuanto a la calidad es excelente. Presenta un alto nivel de colorido y limpieza. Tan solo en algunos planos repletos de efectos visuales se nota algo de grano, pero nada molesto, pues es grano natural del celuloide. Hay otros momentos que se pierde un poco de definición debido a ciertos efectos, que contienen difuminados. Esto se nota en algún plano general con matte painting (efecto pintado).

Sonido: Se incluyen dos doblajes en castellano. El doblaje original con la que se estrenó en España y un redoblaje, que mejora la sonoridad del conjunto pero que es más impersonal. También viene el audio original inglés y posee una mayor calidad que las otras dos pistas. Aunque precisamente no es el sonido lo que más destaque en esta cinta. Luce más el apartado visual.

El que decida ver la película en versión original puede hacerlo con subtítulos en español.

Extras:

  • Trailer cinematográfico: Con una duración de 2'15'', se presenta el trailer original en inglés, que muestra las mejores imágenes del film. No viene subtitulado.

  • Galería de imágenes: (2'43'') Fotos del rodaje y de la multitud de personajes deformes secundarios, que pasan fugazmente por la cinta. Es una ocasión estupenda para fijarse bien, ya que durante el visionado de la película no da tiempo a valorar el extrema minuciosidad puesta en cada detalle. Contemplaremos extraños personajes como el policía con unas esposas en la nariz, el predicador con los ojos cosidos o lo bien realizada que está la cabeza del “sargento”, repleta de mensajes bíblicos.

  • Entrevista con el creador de efectos Steve Johnson: (10'29'') Titulado originalmente “Steve Johnson goes to Hell”, esta entrevista al maestro de FX, autor de los efectos de Golpe en la Pequeña China (1986) o Cazafantasmas (1984), es de lo más interesante. Nos cuenta los problemas que tuvo de conseguir trabajo por esa época y cómo entró a trabajar en esta curiosa producción gracias a Randall William Cook, ganador de tres Oscars por la trilogía de El señor de los anillos. Steve nos habla de la inspiración que tuvieron viendo las terribles imágenes de campos de concentración nazis y la influencia de los Libros de sangre de Clive Barker. Cuenta también anécdotas simpáticas y peculiares del rodaje, como la percepción que tuvo de Ben Stiller, al que tenía por un cretino sin talento, que no llegaría a nada. Esto lo recuerda con humor al ver lo equivocado que estaba.

  • Audiocomentario del director: El director de la cinta Ate de Jong con un tono templado nos va comentando la película con multitud de anécdotas. Nos cuenta lo difícil que fue la realización de la cinta, incluyendo los roces que tuvo con la productora. Para él resulta estimulante ver la película después de muchos años sin hacerlo. Es un extra muy interesante y viene subtitulado en español.

Valoración película: 7 - Valoración bluray: 9 

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Análisis: Aquella Casa Al Lado Del Cementerio

Mezcla de horror, terror y suspense, Aquella Casa Al Lado Del Cementerio es uno de los films más famosos de Lucio Fulci, consagrado director de cine Giallio que falleció en 1996. Aunque dentro de su carrera toco varios géneros del cine, el que más fama le dio fue el de terror.En España, ya se encuentra disponible la edición en Blu Ray de los chicos de Resen (Research Entertaiment) con una cuidada edición carente de extras pero con buena calidad de imagen y sonido.3038892Presentada en un Blu Ray prensado, algo que muchos usuarios reclamaban a esta distribuidora, el film de Lucio viene con idiomas en Inglés y Castellano, sin incluir la pista de doblaje en italiano. El sonido es un estéreo básico, sonando un poco enlatado en la pista castellana. La pista en inglés es superior.housebluray1_originalLos subtítulos en castellano cuadran perfectamente con las conversaciones en pantalla. Al tratarse de la versión integra no estrenada en España, algunas escenas solo están disponibles en inglés con subtítulos automáticos en castellano. Un detalle por parte de la distribuidora.housebluray6_originalLa calidad de imagen es asombrosa, tratándose de un film que tiene casi 36 años. Aunque se aprecia un pequeño grano en algunas escenas, como bien hemos comentado, la calidad de imagen es bastante correcta. Un diez para la distribuidora.El color rojo, que tanto veremos resaltar en las escenas sangrientas del film (muchas) se ve con una calidad abrumadora. Cabe reseñar que cuando la imagen es clara, los colores son óptimos, para la antigüedad del film, aunque las escenas oscuras no se ven con buena calidad.House-by-the-Cemetery-Blu-Ray-9-1170x429En lo que escasea este Blu Ray es en los extras, ya que no se incluye absolutamente nada de nada. Ni siquiera una caratula reversible, o algún tipo de libreto que amplié la información de este film de 1981.Una curiosidad es que en la contraportada del Blu Ray se indica que incluye audio en italiano, cuando dentro del menú del mismo solo vienen incluidas las pistas en inglés y castellano, son subtítulos en castellano y portugues. Desde Resen nos han comentado que futuras ediciones si incluirán el idioma italiano ya que han tenido problemas con esta ediciónSin títuloNorman Boyle, un académico y padre de familia que reside en Nueva York, es asignado para investigar el extraño suicidio de un científico, compañero suyo, llamado Dr. Peterson. Lo único que Norman sabe es que Peterson se trasladó a un viejo caserón de Nueva Inglaterra junto a su amante, para investigar a su antiguo dueño, un tal Dr. Freudstein, y que al final, Peterson mató a su amante y acabó ahorcándose. (FILMAFFINITY) .user2317_pic3920_1408110283Muchos son los aficionados que llevamos años intentando ponernos en contacto con las distribuidoras para recuperar ese cine de la época 70-80-90 que tanto nos gusto y que hoy en día se encuentran desaparecidas. Se agradece a Resen el lanzamiento a buen precio de esta clase de cine.Esta entrada fue originalmente publicada en la web INAJAYAA con la que Resen colabora activamente.

Abraham Lincoln (1930, Abraham Lincoln). Dtor.: David Ward Griffith

Existen una serie de convencionalismos acerca de la figura de Abraham Lincoln que difícilmente no hubiesen trascendido a lo largo de los años a no ser de la dedicación que el cine le ha conferido, con mayor o menor acierto. En este orden de cosas, la primera aproximación seria al decimocuarto Presidente de los Estados Unidos de América llegaría de la mano de David Wark Griffith, en su única irrupción en el sonoro. Abraham Lincoln representa aún hoy en día la obra de un gigante de la industria de Hollywood. Todos los valores que unánimemente infundió Lincoln en su trayectoria como ‘hombre de paz’ se ven reflejados en este pedazo de la historia estadounidense de un periodo que abarcó más de cincuenta años. Más allá de ser un panegírico fidedigno de la vida y muerte de un galvanizador de multitudes, Abe se coronó como la persona que selló la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, en la llamada quinta enmienda, premisa a partir de la cual Steven Spielberg abordó su celebrada aunque algo tediosa Lincoln (2012).Con pocos elementos a su favor, quizá el plano actoral encabezado por un emergente Walter Huston –padre de John Huston- sobresalía sobre el resto de participantes en el proyecto, Abraham Lincoln constituye un retrato laborioso y bien ejecutado de la longeva trayectoria de la persona pública y, antes que nada, el hombre que hay detrás de ella.Desde el nacimiento prematuro y premonitorio de Abraham –nombre bíblico por antonomasia- en el seno de una familia extremadamente pobre –la madre muere en el parto al carecer de medios para subsistir-, hasta su muerte a manos de un actor y activista político, la cámara –casi siempre fija, combinando primeros planos y planos americanos- de Griffith concentra todas y cada una de las épocas de las vicisitudes relevantes vividas por Lincoln. Cada episodio está marcado con un tempo determinado, no dejando nada al azar, hilvanando de manera gradual su carrera profesional. De este modo, veremos como un simple granjero pasa a convertirse en un hombre de leyes, con unos escasos planos, esquemáticos pero suficientemente explicativos. Del enfrentamiento –político- entre Abe y Douglas sirven apenas unas simples pinceladas para conocer los puntos fuertes y débiles de ambos.No obstante, el estandarte de Lincoln siempre fue, como ya hemos apuntado,’ la esclavitud en ningún Estado’, siendo, asimismo, contrario a la secesión de un país dividido entre dos frentes, el Sur y el Norte. La unión siempre se convirtió en una obsesión para el dirigente; algo que retrata Griffith con suma elegancia y con diálogos adecuados. En el apartado privado y personal, Lincoln siempre vivió sumido en la tristeza interior tras el fallecimiento de su prometida, Anne –memorable la escena en la que resta en la cama implorando a su futuro marido-. Años más tarde, esa melancolía se tradujo en bienestar al conocer a la que fuera su profesora y posterior esposa, Ann Rutledge (Una Merkel). El trasfondo que lo convirtió de abogado rural, con una casi nula asistencia escolar de tan solo tres meses, hasta verse aupado a lo más alto –no por su estatura y sombrero de copa característico-, solo sería factible si su carácter afable y hogareño así lo atestiguaran. Fracasado a los cincuenta, como el mismo constata, el personaje de Lincoln utiliza frases cortas y contundentes para dar credibilidad a su rol neutral. En este viaje irá acompañado de Hernston (Jason Robards Senior), compañero de fatigas, quien lo espolea hasta la cumbre. Además, el film es rico en hacernos conocer acontecimientos pasados de indudable calado e importancia. Así pues, la fecha del doce de abril de 1861 nos recuerda el día en que los confederados abrieron fuego en Ford Sumter contra los numerosos voluntarios –más de setenta y cinco mil- combatientes del lado enemigo. El perdón a un desertor, la devastación de vidas inocentes, la autoridad del padre o la soledad del Presidente en sus estancias de Washington, son temas tangenciales e igual de definitorios de la vida de Lincoln que la cámara –casi siempre fija- de Griffith desea darlos a conocer.De igual forma, Griffith nos presenta dos hombres clave de la lucha entre bandos, Lee y Grant, ambos generales de renombre que acabaron salvando sus respectivos honores militares, aun habiendo vencedores y vencidos.  La retirada del General Grant y su aflicción acabaron con los rebeldes. Algunos de ellos convertidores en auténticos traidores como bien expone el film de Griffith.El asesinato de Lincoln a manos de John Wilkes Booth, en el icónico palco del teatro de provincias de Chicago, es el preludio del cierre del magnífico film de Griffith, en su canto del cisne. Los sueños recurrentes de Lincoln serían recogidos por Spielberg de forma igualmente majestuosa, no así la sensación de que conocemos más y mejor el recorrido que tuvo que recorrer Lincoln hasta convertirse en una leyenda.Mucho se ha hablado de las numerosas apariciones de Lincoln como gancho de producciones cinematográficas; tan solo tres de ellas merecen estar en sintonía con el film de Griffith, la mencionada Lincoln (2012), la venerable El joven Lincoln (1939, John Ford) con Henry Fonda en el papel de Abe, y de forma tangencial, La conspiración (Robert Redford, 2011). Àlex Aguilera

La centinela (The sentinel, 1976). Dtor.: Michael Winner

La temática de las ‘casas encantadas’ tuvo su época de gloria entre la década de los sesenta y de los setenta en los Estados Unidos. Una suma de proyectos basados, por norma general, en adaptaciones de similar repercusión dieron lugar a títulos como La casa encantada (1963), La leyenda de la casa del infierno (1973), Terror en Amityville (1979), y a mediados los setenta con dos piezas con otras características en común: Pesadilla diabólica (Burnt Offerings, 1976) y La centinela (The Sentinel, 1976). Surgida esta última a partir de la novela homónima de Jeffrey Konvitz, fabula sobre un edificio que alberga en su interior un lugar secreto como puerta de entrada al mismísimo infierno. Todo un despliegue de efectos visuales (Albert Whitlock al mando) y de maquillaje (Dick Smith como máximo exponente) facilitaron las cosas a un director, Michael Winner, que ya había trabajado en el fantástico con la segunda parte de ¡Suspense! (The Innocents, 1960), Los últimos juegos prohibidos (The Homecoming, 1971), con escaso éxito y desaprobación unánime. En esta ocasión el británico contó con un elemento diferenciador, una trama al servicio del espectador interesado en este tipo de rebuscadas historias en torno a las fuerzas ocultas, aquellas que invaden nuestras noches más profundas. La elección de Winner fue acertada desde este punto de vista, siguiendo la estela de aquellas producciones que le llevaban mayor delantera en cuanto a los preparativos y presupuesto, caso de La profecía (The Omen, 1976). Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, el mayor paralelismo lo encontramos con Pesadilla diabólica, también producido en el mismo año, cuenta una historia similar llena de suicidios, premoniciones y posesiones, con un final más conseguido que en el film de Winner. Además, la presencia en ambas de Burgess Meredith como el anciano aparentemente inofensivo, muestra también esa conexión vital entre el film de Curtis –forjado como Winner en la televisión- y el de su colega. Lo que representó en su día La centinela va más allá de un simple cuento de fantasmas al estilo de Historia macabra (1980, John Irvin) sino que se adentra en las pesadilla de una joven (la belleza natural de Cristina Raines, vista más tarde en la serie Flamingo Road), emancipada laboralmente, que revive un pasado turbio (la imagen de su mentor en plena vejez acompañado de dos señoritas en un plano subjetivo excepcional) que trasciende a su actual situación social –aislada a voluntad propia en una comunidad de vecinos que recuerda la secta de La semilla del diablo-. Tomas oníricas que conducen al propio averno en un final, aunque atropellado, no falto de imaginación, con una ‘parada de los monstruos’ saliendo de su ‘madriguera’ para poblar la vida terrenal. Si bien, pudiese parecer un fuego de artificio banal, la verdad es que dicha escena final tuvo su efecto en su estreno, considerándose una película de terror con todos sus ambages. Aun así, La centinela nunca se ha llegado a considerar un clásico, sino más bien un film de ‘culto’, insuficiente para muchos, desmitificador para otros y clave para entender el fenómeno de las Haunted Houses. En su debe, La centinela hizo aparecer también en su plantel artístico jóvenes actores que más tarde confirmarían las expectativas depositadas en ellos. Ese fue el caso de Tom Berenguer –casi un cameo final-, Beverly D’Angelo –como una lesbiana frígida-, Jeff Goldblum –fotógrafo de modas-, Chris Sarandon –el abogado decente- o Christopher Walken –el ayudante del inspector-. Antepuestos todos ellos a veteranos de la escena como John Ireland, Elli Wallach, Martin Balsama o Sarah Miles. Todo un elenco al servicio de un director de películas de acción –suyas son buena parte de los films de justicieros de ciudad protagonizados por Jill Ireland y Charles Bronson- que encontró en El centinela una buena base para cimentar e implementar la leyenda de las casas encantadas, aquí un edificio en pleno barrio adinerado de Brooklyn, donde un anciano invidente (John Carradine) divisa, sin verlo, un horizonte, aunque en realidad es el guardián, el centinela que protege al mundo de la entrada del llamado submundo. Bonita metáfora para un film atrapado por su pasado. Àlex Aguilera

El péndulo de la muerte (The Pit and the Pendulum, 1961). Dtor.: Roger Corman.

Dentro de esa miscelánea de producciones con las que Roger Corman tuvo que batallar en sus años jóvenes, quizá una de las más representativas de toda su longeva carrera, por lo que al aficionado español respecta, fuera El péndulo de la muerte. En la España del siglo XIV, en plena efervescencia de la tan denostada Inquisición, las prácticas abusivas de tortura condicionaron el espectro más oscuro de nuestra historia más reciente. Un terreno abonado, claro está, para el género fantástico-terrorífico y, en especial, al que atañe a la cinematografía rodada en territorio europeo. Dadas las consideraciones de esta época ya felizmente olvidada de nuestros ancestros, Corman quiso engranarla de alguna forma con una historia que tuviese que ver con el mundo de Edgar A. Poe. The Pit and the Pendulum sería pues la segunda estación en el camino hacia el homenaje a todo ese mundo subyacente de la obra de Poe. Tras los escasos resultados globales de House of Usher, esta segunda incursión resultó mucho más productiva en casi todos los aspectos de una producción moderada. Atmosféricamente la cinta dista un tanto de su predecesora. Observamos una mayor pulcritud en el acabado; los colores son más extremos (el azul marino como nexo entre el mundo recordado y retomado y el presente); los personajes están mejor definidos y lo más destacado, el clímax final está rodado de manera ejemplar, con movimientos de cámara inusuales hasta aquel entonces en el manierismo de Corman. Una conclusión rodada con cortes exactos en su edición que dan un sentido a la evolución y posterior desaceleración de la frustrada tortura en forma de péndulo afilado. En todo caso, Corman fotografía –con la ayuda del operador Floyd Crosby- esos espacios inaccesibles, recónditos y raídos de las cámaras secretas que marcaban el sentido de claustrofobia en el que vivían sus moradores. En este orden de cosas, esa Santísima Trinidad que conformaban el triunvirato que escenificó todas y cada una de las obras según Poe –con la excepción de La obsesión-: Corman, Price y Haller, hizo prevalecer la idea de que todo debería estar expuesto en su justa medida. Sin altibajos en la narración ni figuras que entorpecieran el desarrollo de lo que allí se quería narrar. Y decimos narrar por cuanto Poe empleaba en muchas ocasiones una primera persona que no abandonaba hasta bien finalizado el relato. Este es el caso The Pit and the Pendulum, donde casi toda la historia se desarrolla en un calabozo, donde un hombre vive a la espera de ser ejecutado con un método de tortura especialmente angustioso, un péndulo que marca los tiempos de un lento y sincompado viaje a una muerte segura. La diferencia con el film de Corman es evidente en este aspecto, pues ese final agónico se perpetúa solamente en los instantes postreros. Anteriormente, habíamos asistido a la presentación de los personajes (el torvo Nicholas Medina, el caballero Francis Barnard, la ingenua hermana Catherine Medina, el doctor Charles Leon o el criado escéptico Maximilian) antes de ahondar en el secreto mejor guardado de la mansión: la cámara de los horrores.Para finalizar, destacar ese modélico empleo del flash-back, sin estridencias, captando la magia de una ensoñación llorada, con el magnetismo intrínseco de Vincent Price, dando lo mejor de sí, y captando a las mil maravillas ese sentimiento de vacío que le provocara la muerte de su afligida esposa (Barbara Steele apenas visible hasta la primera hora de metraje), emulado posteriormente en la inferior El abominable doctor Phibes (1971). Pese a algunas lagunas de guión –obra de Matheson, de nuevo- el resultado en su conjunto es satisfactorio cara al aficionado que guste recrear ese modelo de hacer cine tan característico de los años sesenta en los set británicos. Àlex Aguilera

El sótano del miedo (People Under the Stairs, 1991). Dtor.: Wes Craven.

Surgido de esos recortes de periódico breves que muchos aficionados coleccionan como hechos manifiestamente relevantes pese a su escasa repercusión social, El sótano del miedo es una de las obras menos conocidas de Wes Craven. El tristemente traspasado realizador de Ohio se sumergió en esta incursión en el terreno del terror voraz e invisible a los ojos humanos. Un descenso literal al infierno en toda regla. A diferencia del film del mismo año, Teniente corrupto (1991, Abel Ferrara), esta bajada al mundo subterráneo es completamente verídica, en su manifestación más terrenal posible. Sin ánimos de desvirtuar el material recopilado, Craven añade un punto de maldad añadido a una trama ya de por sí, imperceptible en una sociedad cada vez más distante en cuanto a las relaciones intravecinales.Así lo vio Craven y su equipo de postproducción cuando acabó de ensamblar las piezas de una locura perversa en forma de seres aparentemente primitivos cuyo alimento más codiciado es la carne humana. Sin rehuir el susto fácil, Craven diseñó una serie de estrategias mundanas que conducirían a las ingenuas víctimas hacia un lugar sin escapatoria previa. Las escaleras que conducen a la trampa mortal del habitáculo en cuestión no son más diferentes que las de las que encierran a la robótica Amiga mortal, acaso uno de los films más mediocres de su director.La madurez de Craven en los noventa era un hecho y así lo constata su mejor disposición en acometer temas a priori fantasiosos para convertirlos en veladas críticas de una sociedad intolerante y acomodada. Y es que las diferencias de clase siempre han estado presentes desde los inicios en el cine de Craven. El desarrollo del film tiene lugar en un barrio pobre -¿recuerdan Música del corazón, el drama nunca mencionado del realizador de Cleveland?, marginado y convertido a la postre en un verdadero ghetto.Rendido a su contrato con Alive Films –propiedad en parte de su socia Marianne Maddalena y de Stuart Besser-, Craven modificó su concepción del horror basándose por vez primera en las cartas del tarot –recurso muy común del género, por otra parte- para anticipar la locura de los moradores de la oscuridad de la casa mal llamada ‘maldita’. La alienación que emana de los propietarios de la casa donde son expulsados la madre –enferma de un cáncer terminal- y de su hijo (Brandon Adams) esconde un secreto inconfesable por parte de los caseros. Un ser desconocido se amaga del resto; es un ser inmundo, un apestado que malvive en el interior más recóndito. Una especie de cueva con barrotes que alberga el horror humano en su estado más catatónico. El terror viene, pues, de cada uno de nosotros mismos. No es la primera vez que así lo describe Craven; Pesadilla en Elm Street ya anticipaba esta disfunción.Este proyecto finalmente vio la luz, tras doce años de borrador y cuenta nueva, cuando leyó ese artículo publicado en el Santa Monica Evening Outlook. El punto de vista de Craven siempre está al lado de los más desfavorecidos, en este caso unos niños maltratados, desnutridos y lejos de formar parte de una sociedad que los debería haber atendido, empezando por los caseros Everett McGill y Wendy Robie, rostros adustos y temibles vistos en la exitosa serie Twin Peaks.Un film siniestro pero consecuente con el llamado ‘horror en estado puro’, surgido de la imaginación perversa del ‘maestro del terror’: Wes Craven. Àlex Aguilera 

La bestia bajo el asfalto (Alligator, 1980). Dtor.: Lewis Teague.

Retorno a las famosas Monsters Movies de los años cincuenta con un claro carácter reivindicativo de esas alegorías sobre los malos hábitos ciudadanos. La diferencia estriba en el cambio de emulsión y de la dotación de unos efectos visuales más acordes a las proporciones reales basadas en las escalas más convencionales y posibles. En su defecto, una inteligencia sibilina en el mamífero de turno, capaz de fijar su ira en el responsable de una empresa química que provocó su mutación. Alligator muestra como una sociedad es capaz de crear en su contra una amenaza terrible y descomunal con las malas praxis médicas en cuanto a la utilización de las hormonas de crecimiento, popularizadas a raíz del descubrimiento de la testosterona.No en vano, el guión de tal propósito (denuncia social) vino firmado por John Sayles, un espíritu libre aficionado al género de terror, que dio carta de naturaleza a un film al amparo de una obra precedente que llevaba su estampa, Piraña (1978). Sin embargo, salvo en unas primeras escenas casi calcadas (el ataque de la bestia submarina en un recinto público), el film no tiene un mayor paralelismo que el de advertir sobre esos peligros unánimes acerca de ciertas especies protegidas (pirañas, cocodrilos, …), así como mostrar las consecuencias de su salvajismo y primitivismo.Para tal menester se contrató a Lewis Teague, director de segunda unidad en la Corman Factory, quien había dado el salto un año antes con la respetable La dama de rojo (1979), narrando los días precedentes y posteriores al asesinato de Ruby, asesino a su vez de Lee Harvey Oswald. Teague (cameo incluido) deshace la teoría sobre la crueldad animal, inyectando toda su culpabilidad hacia las corporaciones médicas capaces de abastecer el subsuelo norteamericano de restos de animales muertos, donados por un vendedor sin escrúpulos (Steve Railsback, actor más reconocible en Gemidos en la oscuridad). Además, apunta hacia esa malísima solución de desprenderse de animales exóticos una vez empiezan a desarrollar su instinto y a no desenvolverse bien en su nuevo hábitat artificial. Un hecho constatable aquí magnificado de forma ingeniosa (maquetas a escala, óptica correcta, …) para dar mayor empaque y veracidad a un film que nos recuerda en demasía a otro clásico del género, Estoy vivo! (1973). Aunque en La bestia bajo el asfalto el bebé no es humano, si que nos retrotrae a ese alambicado y antiguo sistema de alcantarillado superviviente bajo décadas en una ciudad tan populosa como Chicago. En el film de Cohen era Nueva York, pero ello poco importa puesto que la captura se realizará de manera análoga, movilizando a toda la policía de la zona para atrapar a un ser mutante. El encuentro del Alligator, por su parte, es fruto de una investigación comandada por el detective Martins (Robert Foster), ayudado por su nueva novia herpetóloga, quienes desafían las proporciones del gigantesco caimán para acabar de manera solitaria –ante la inoperancia de nuevo del cuerpo policial- con su vida.No existe ningún comportamiento extraño en la resolución de un caso cubierto por el  sensacionalismo de la prensa local, aquí fustigada hasta la saciedad, dando a entender que la paranoia reinante en la ciudad es fruto de su excesiva magnificencia informativa. En este conclave, la figura emergente del animal –incluso a veces en plano subjetivo como es menester en estas producciones de bajo presupuesto- respeta los planos compartidos con humanos de forma plausible, dejando a la libre interpretación en el festín posterior. Inclusive, los planos medios funcionan a medias, pues aunque intuimos la maqueta proporcionada, también da resultado el movimiento real del reptil en las aceras de la ciudad, algo difícilmente filmable en la época sin un ápice de imaginación.En definitiva, La bestia sobre el asfalto juega sus cartas con la modestia propia de un producto artesanal, incluyendo para ello a dos iconos a distinto nivel de épocas pretéritas: Henry Silva (el eterno villano, aquí militarizado en clave autoparódica) y una Sue Lyon (Lolita), irreconocible en el papel de reportera incisiva. Conoció una secuela igual de maldita: Alligator 2: La Mutación (1999, directamente al mercado videográfico, y ahora también, al del dvd, como su predecesora. Àlex Aguilera 

Galaxia prohibida (Forbbiden World, 1982). Dtor.: Allan Holzman.

Sin reconocer el mérito de quien ejecuta una obra sabedor de que alguna infracción fílmica está cometiendo de forma interesada, la bendición de esta auténtica rareza de la serie B de los años ochenta que es Forbidden World ha aterrizado por fin en nuestras lares. El principal artífice de está Explotation ad hoc, no es otro que el inefable Roger Corman. Bajo el paraguas de la extinta productora New World, Corman afianzó su fama de plagiador liberal en esta inconfundible marca de fábrica, bajo la patente de la firma norteamericana. Reconozcámoslo, Corman siempre ha sido un equilibrista en estas lides y ha sabido sortear cualquier tipo de demanda por parte de productoras mucho más potentes que la suya propia. En este sentido Forbidden World no engaña a (casi) nadie, pues, a pesar de que su puesta en escena aparente ser un refrito del clásico Alien, el octavo pasajero (1979), no lo es menos que de otros títulos característicos de años precedentes, caso de La guerra de las galaxias (uno de los robots es un calco de los guardianes del espacio) o la mismísima e intocable 2001, una odisea del espacio (1968), de la cual emula incluso algún plano subjetivo, sin demasiada fortuna pero tampoco siendo un despropósito visual. En este apartado, la película dirigida por el debutante Allan Holzman (no es pseudónimo, como parecía preverse) es un artificio en sí, repleto de guiños, homenajes (un mismo plano al principio engloba a los tres films antes mencionados), desmarcándose con un guión no por menos estrambótico menos desdeñable, a tenor de lo visto en esos años.Galaxia prohibida rebautizado título hispano de un film que también fue conocido en sus inicios como Mutant, no engaña a nadie: presenta una galería de personajes de carne y hueso, circunspectos ante una criatura orgánica que parece reproducirse de forma progresiva dejando un reguero de esporas malignas a su paso. La Proto-B es una bacteria inventada pero perfectamente posible en nuestro entorno, que se introduce en nuestro organismo con la finalidad de destruirlo, pudriendo la carne que nos envuelve. La labor de reciclar todo este material de desecho recaería en el maquillador John Carl Buechler, menospreciado artista del látex y la gelatina, adscrito a la compañía Corman, quien da una cierta verosimilitud a los acontecimientos funestos que van produciéndose en la nave. Sin dejar de ser un trasunto de Alien, casi plano por plano, en algún pasaje de la cinta, como en el del aspecto visceral del laboratorio o la mesa de operaciones, donde estaba habilitado John Hurt, Forbidden World busca en esos enclaves, recodos y cámaras minúsculas ese espacio que le permita dar una sordidez brillante a esas escenas de desasosiego interno. Ese ámbito no es exclusivo de unos pocos, haciendo Hollzman –quizá a instancias del ‘maestro- de ‘conejillo de indias’ en un par de ingeniosas escenas en las que la cámara subjetiva desvirtúa al personaje amenazado. Una óptica deformada que consigue un efecto explícito de lo que vendrá a continuación. Los Nudies también estarán presentes en esta producción Corman, como no podría ser de otra forma. Tan explícitos como elegantes y que no empañan la continuidad de un film que ejecuta un clímax con un cierto convencimiento. Sin rayar en el absurdo, los guionistas -entre los que se incluyen Jim Wynorski, alumno de Corman hasta la médula- resuelven la situación de indefensión con una mastodóntica clase de medicina llevada al máximo extremo: convierten un cáncer de hígado (de un doctor estrafalario) en la salvación a su propia especie. Para más inri introducen el tumor en el ser calcado del Alien adulto. Toda una parábola social convertida aquí en una válvula de escape.Forbidden World no esconde, pues, sus cartas: todo lo que se ve es real; nada es dejado a la improvisación. Por muy kitsch que parezca funciona mejor como parodia encubierta (también está Saturno 3 entre sus objetivos) que como ciencia-ficción inteligente, quedando en el camino ciertas estampas en verdad bien resueltas (el ataque del engendro en el laboratorio, la concepción arácnida del parásito, el apareamiento de dos cuerpos castigados por seres infectados, …), que la convierten en todo un Hit incomprendido de los años ochenta. Àlex Aguilera 

Starfighter, la aventura comienza (Starfighter, 1984). Dtor.: Nick Castle.

El pasado año, tras concluir el Festival de Cine Fantástico de Sitges, un veterano periodista se aventuró a demandar la comparecencia para esta edición de un film añejo, de más de treinta años desde su filmación. Pues, bien, dicho y hecho, el sello Resen la ha recuperado, pero para la pequeña pantalla. The Last Starfighter, así es como se conoce en el mercado sajón, fue una producción de Lorimar en coalición con Universal Pictures, para su distribución. Una producción de ciencia-ficción de segunda división, si se quiera catalogar de alguna manera, que entra en esa dinámica del envejecimiento prematuro como arma arrojadiza en su contra. No es cierto, sin embargo, que Starfighter, la aventura comienza –así se estreno en las Navidades de 1984, tras su paso por el nombrado Festival de Sitges- sea una moda pasajera dentro de las sci-fi norteamericanas para toda la familia que marcaron los años ochenta. En su debe, apreciar ese gusto por la desinhibición con la que está hecha y de su falta de pretensiones, más allá de una organización del trabajo proclive a la improvisación. El director escogido, Nick Castle, no era ningún neófito en la materia, pues el formaba parte del equipo de John Carpenter, con el que éste se abrió camino en el microcosmos hollywoodiense. Junto a Tommy Lee Wallace –autor de la excelente Halloween III: Season of the Witch- y el propio Carpenter, formaron un trío –incluso musical- que diversificó sus trabajos mediados los años ochenta. En este alejamiento progresivo, se encuentra un título de alguna forma inaugural de toda una suerte de películas de ciencia-ficción al uso, que seguramente tuvo su referencia en la más laboriosa E.T., el extraterrestre. No obstante, la grandeza del film de Castle reside en ese distanciamiento de una realidad cada vez más minimalista y anodina; ese despertar de un protagonista –el televisivo Lance Guest- absorto por vivir una aventura inimaginable. La destreza de Castle radica en crear un entorno que no haga hostil ese retorno del joven Alex Rogan a una comunidad que acepta su salida al exterior con estupefacción pero también con naturalidad, la misma que abre las pintorescas secuencias iniciales (un perro tumbado al sol; un gato saliendo de un buzón, …) a modo de premonición de que algo extraordinario está a punto de ocurrir.Por tal de infundir ese doble valor de credibilidad en una pieza de esta envergadura, la adquisición de Vernon Williams (en el papel de Otis, el consejero de Alex), Robert Preston (un flemático humanoide alienígena llamado Centauri, en claro homenaje al fenómeno Trekkie, del cual formaría parte también un jovencísimo Will Wheaton) y el más caracterizado Dan O’Herlihy (como Grig, una especie de lagarto de goma, tan fiel como poco natural), son un seguro en sí mismos.En el capítulo de insuficiencias, seguramente resaltar de forma negativa los gráficos de exteriores obra de la fundacional Digital Productions, tan paupérrimos como aceptables para el vídeo-juego en el que se inspiró la cinta, el clásico juego de Atari. En este sentido, cabe recordar que un año antes, Emilio Estevez (hijo del gran Martin Sheen) se enfundó el papel protagonista de un vídeoadicto a los juegos de las salas de recreativos de los años ochenta en la película de sketches Pesadilla (1983, varios directores). Esa inmersión en el mundo digitalizado empezaba a ser una novedad en el viejo Hollywood, como lo atestiguó la incursión de los recursos del ordenador en la producción Disney, Tron. A partir de allí, todo fueron probaturas como la que hizo el guionista de The Last Starfighter, Jonathan Betuel, en la menos interesante Mi proyecto científico (1985). Aún teniendo como referencia máxima a La guerra de las galaxias, el film de Castle es original en su planteamiento y desarrollo, sabedor de que jugaba en campo contrario y en inferioridad. Su escaso recorrido y éxito vino dado, a buen seguro, por la falta se suerte, siendo eclipsada por títulos como Los Goonies – de quien esta copia un personaje monstruoso con tintes sentimentales- e incluso Cocoon, ambas datadas en 1985. La música de Craig Safan abrió, de forma análoga, una vuelta agradable al espacio exterior sin desentonar un ápice.Apreciable recuperación en una copia de gran calidad, que incluye el tan manido cómo se hizo. Àlex Aguilera

Bajo el fuego (Under Fire, 1983). Dtor.: Roger Spottiswoode.

No existe una filosofía clara a la hora de definir un Estado autoritario y los desencadenantes de su formación. Menos claro aún resultan los vínculos entre uno y otro estamento a nivel de cooperación. El cine ha intentado en varias ocasiones –menos de las esperadas- discernir entre la lucha de poderes y la guerra como única vía de solución al conflicto planteado. El Sur y el Centro de América han estado en el punto de mira de varios cineastas ubicados en zonas más septentrionales. Este es el caso de Oliver Stone (Salvador, Platoon, Fidel), William Friedkin (la reivindicada Carga maldita) y otros cineastas no tan involucrados a nivel personal como ellos, pero que han decantado sus carreras en pocos años hacia un lugar más seguro, a todos los niveles. Este sería el ejemplo del canadiense Roger Spottiswoode –hijo de un teórico brillante del montaje-, quien tras enlazar dos títulos totalmente distintos, El tren del terror y la casi invisible Un millón de dólares en el aire, se avino a demostrar su total compromiso para con un país que desconocía en casi su totalidad: Nicaragua. Una causa justa en el marco de una guerra sin cuartel entre sandinistas (revolucionarios ‘hijos’ de un campesino llamado Sandino) y una guardia pretoriana al lado del dictador de nuevo cuño Anastasio ‘Tacho’ Somoza, hijo igualmente de un tirano, al cual rinde una especial devoción como queda demostrado en la escena del entierro.En aquellos años setenta el totalitarismo era moneda común en varios países de Sudámerica y, en menor medida, Centroamérica. Fidel Castro, en Cuba; Somoza, en Nicaragua; Videla, en Argentina; , Stroessner, en Paraguay; Fujimori, en Perú y otros tantos ‘elegidos’ supusieron una especie de imposición del capitalismo norteamericano ante la oleada de movimientos marxistas del pueblo llano. Ese retrato de un mundo rural devastado en la totalidad de sus calles a causa de los tanques, los aeroplanos y los soldados de ambos bandos, tuvieron un huésped en la figura emergente de Nick Nolte, en el rol de Russell Price, un periodista de raza en primera línea de combate. A su lado la reportera radiofónica Claire (Joanna Casidy, recién salida de un fracaso que más tarde se convertiría en todo un hit Blade Runner). Esa prolongación de la cámara Nikon de Nolte –surgido de su primer éxito no catódico no lo olvidemos, Límite: 48 horas-, es la de un Spottiswoode en su mejor momento, aquel en el  que capta la realidad del momento, la instantánea acentuada y multiplicada secuencialmente de una situación cuotidiana, donde la violencia es dogma de fe entre una sociedad esperanzada en que su líder (ficticio o no, Rafael) los rescate de la miseria y porqué no, de la muerte. Ese tira y afloja entre uno y otro bando es un mero pretexto para presentarnos a un corresponsal de guerra comprometido, Alex (el hoy olvidado injustamente Gene Hackman) y un fotógrafo (Nolte) que acaba siéndolo. Lejos del sentimentalismo que en muchas ocasiones se le achaca al cine estadounidense en este tipo de relatos, Spottiswoode hace algo diferente: intensifica el estado ambivalente de los americanos allí desplazados por intereses diversos, para, posteriormente, colocar a cada uno en su sitio, sin ambages ni retóricas. Un buen ejemplo de ello, es el expuesto por Oates (un Ed Harris en aras de convertirse en un secundario de lujo), mercenario y vividor a la vez en un sistema nada hegemónico que le permite trabajar sin descanso. En este sentido, Spottiswoode y sus guionistas (entre ellos Ron Shelton, gran amante del mundo del béisbol al que dedica un homenaje al jugador Eddie Martínez, antes de dar el salto a la dirección) labran una historia alrededor de los tentáculos que llegan hasta la Casablanca en la ayuda a la entrega de material armamentístico, tanto en El Chad (primer lugar de disturbios gubernamentales en los que se halla la pareja protagonista) como en la convulsa Nicaragua. El eterno enfrentamiento entre Occidente y Oriente pasa a ser el del Norte y el Sur.La cinta, que incluye algún minuto extra con respecto a su estreno, conviene ser vista en su versión original (subtitulada al castellano) y así poder captar los –escasos- diálogos en castellano de Nolte, Harris, Cassidy o el mismisimo Jean-Louis Trintignant (hombre clave de la diplomacia allí desplazada), todo un actor comprometido ya desde su época con Costa-Gavras. También la diáfana fotografía de John Alcott puede apreciarse en este remasterizado blu-ray.En definitiva, la película producida por la compañía Lion’s Gate ofrece todo un repertorio de buenas intenciones, de denuncia social y de posicionamiento explícito a través de la figura anónima de un fotógrafo de guerra que se ve envuelto  en una contienda más, pero que, a la postre acaba siendo la suya propia, viendo desde su objetivo las injusticias allí cometidas. El final resulta esclarecedor de una conducta intachable y profesional –no quiere retratar la muerte- sino el desencadenante de ella. Àlex Aguilera

Fuerza vital (Lifeforce, 1985). Dtor.: Tobe Hooper.

Lifeforce - Fuerza vital Blu-rayDe ‘carnaval del artificio’ podíamos definir la posterior carrera de un Tobe Hooper alejado de sus primeras pinceladas en el celuloide (Eggshells, La matanza de Texas, Trampa mortal, La casa de los horrores); de aquí que su peculiar visión del cine de ciencia-ficción se viera envuelto en una espiral de locura desatada, muy en la línea de la parte final de Poltergeist (Fenómenos extraños), su obra más controvertida, a la vez que recordada.Estamos en el ecuador de los años ochenta cuando los inefables productores judíos Yoram Globus y Menahem Golan respaldaron a Hooper para que desarrollara la novela de Colin Wilson, Space Vampires en imágenes. Una labor que, en principio, no se correspondía con el material empleado años atrás por el realizador tejano. Sin embargo, su capacidad de aclimatarse a la sci-fi fue mucho más rápida de la esperada. No en vano, su film inmediatamente posterior parte de una cinta de dudoso prestigio de la época dorada de la ciencia-ficción, Invaders From Mars. Volviendo a esa primera incursión en el mundo de la Cannon Group, empresa propiedad de los mencionados socios que acabó en la más inmisericorde bancarrota por mor de varios fiascos económicos, nos introducimos en el universo de Lifeforce, en nuestro país bautizada como Fuerza vital, tras su elegíaco pase por el Festival de Sitges de 1985.En aquella época consideramos Lifeforce el no va más de los recursos del software informático en cuanto a los efectos especiales. Dicha consideración vino determinada en parte por la aportación de especialistas como Richard Edlund y John Dykstra, este último en el apartado de efectos especiales en el film de Hooper. Ambos provenían de la Industrial Light & Magic de George Lucas, demostrando que los adelantos en ese medio se debían en parte gracias a su labor. A Dykstra se le uniría Nick Malley, en la parte visual –incluyendo los animatronics- y John Gran. No obstante, lo peculiar de su trabajo ha dejado de maravillar al personal, vistos hoy en día. De la serie A que representó su estreno a finales de 1985, en plena época navideña, a su edición en formato de alta edición recuperado por la firma Resen, dista un mundo, catalogándolo hoy en día como una ‘hermosa’ serie B. ¿Por qué hablamos en estos términos al referirnos a Lifeforce? En primer lugar, porque, aún considerándola una obra de culto nada desdeñable en la carrera de Hooper, sus fuegos artificiales carecen de esa magia primigenia y novedosa que destilo en su eclosión mundial, abrazada por los fans de todos los continentes.A pesar de estas disfunciones temporales, el film se debilita básicamente en la concepción de un guión y unos diálogos endebles de por sí. Extraño si nos detenemos en la procedencia de los mismos: Don Jakoby y sobre todo, Dan O’Bannon, perpetrador de la majestuosa Alien, el octavo pasajero. Precisamente es con la cinta de Ridley Scott, con la que Lifeforce guarda un paralelismo inicial argumental más cercano. Si bien, el film de Hooper se decanta por convertirse pronto en una Space Opera en toda regla, inclusive acuñando nuevamente este subgénero menor a raíz de su estreno. También la cinta rinde homenaje a dos figuras de la clase aristocrática británica, Edmond Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre; y el de Churchill, a quien da nombre la misteriosa nave en misión espacial.Pero, si por alguna razón será recordada Lifeforce, más allá de su traca final y su desfile de haces de luces por doquier, con sacrificio sexual inclusive, es por la aparición en escena de la voluptuosa y sensual Mathilda May. Todo un descubrimiento de la naturalidad –desnudo integral que atrapó a más de un espectador- y belleza que emanaban de la escultural y efímera actriz. A ella acompañaron en pantalla otros nombres/hombres absortos por su vampirización: esto es, Steve Raislback (quien años más tarde encarnaría de forma ejemplar al Ed Gein que inspirara La matanza de Texas, de Hooper); Peter Firth, Frank Finlay (ambos aportando el porte british) y Patrick Stewart (posteriormente, afincado a las continuaciones de la serie Star Trek). Acompasando toda esta epopeya destructiva, Henry Mancini, dando las notas necesarias a esta cinta de extraña orquestación direccional fotografiada por Alan Hume.Con todo, Hooper supo sacar lo mejor de sí mismo, convirtiendo una novela más bien gráfica, Vampiros del espacio, en una película de porte y corte británico que remitía ineludiblemente al ¿Qué sucedió entonces?, de la Hammer, pero que acabaría pareciéndose más a una detonación de fuegos de artificio en el seno de una sociedad alienada (zombies incluidos) con un componente sexual muy acentuado. Singular cinta que deja a las claras la versatilidad de un Tobe Hooper en su época más fecunda. Àlex Aguilera

La mosca (The Fly, 1958). Dtor.: Kurt Neumann.

La Mosca Blu-rayDiríase que The Fly es a la ciencia-ficción lo que Psicosis es al suspense. Esto es, todo un ejemplo de cómo se cultivaba un film de género en las postrimerías de los años cincuenta. Por descontado, cuna y década de abrigo de muchas producciones de la sci-fi tradicional. En el caso que nos ocupa, The Fly, parte de una narración corta –de escasas cuarenta páginas- de George Langelaan. Escritor parisino afincado en Gran Bretaña desde muy joven, fue autor de los Relatos del antimundo (1962), una selección de narraciones de corte fantástico. Dentro de este compendio de cuentos, sobresalía por encima de todos este The Fly, dedicado al mundo de los coléopteros?, amén de La otra mano, en la línea de Las manos de Orlac. Coetáneo y amigo de Graham Greene, Langelaan desarrolla una línea argumental de fácil ubicación y seguimiento, donde el azar juega un papel determinante en la historia. Es en esa sinfonía entre la preparación, donde cohabita el miedo a no perder la esperanza en atravesar las fronteras de lo inimaginable: la transmisión física de la materia, sin la necesidad de movimiento.Una épica resolución en el debe de Kurt Neumann –productor y director de escaso recorrido debido a su repentina muerte en 1960?-, después de realizar dos títulos de escaso valor hoy en día, Rocketship X-50 (1950) y Kronos (1957). No depara igualmente dicha desconsideración, La mosca, la adaptación que hiciese James Clavell –novelista autor de la exitosa Shogun y del film Los lirios del valle (1967)- del relato corto homónimo. Situando la acción en Montreal –a diferencia del relato original donde lo ubicaba en París-, Clavell diseñó una estructura similar a la novelizada obra, cambiando escasas líneas de diálogo y mostrando un final más impactante incluso.Si algún vago recuerdo tenemos de esta traslación fílmica es la del grito de socorro proferido por un pequeñísimo insecto con una cabeza blanca y unas cuerdas vocales que remitían al hombre; atrapado a su vez en una tela de araña. Tras esas redes, el rostro circunspecto del gran Vincent Price (François Delambre, hermano del fallecido). Un hombre, científico de profesión (Al(David) Hedison), dedicado en cuerpo y alma a sus investigaciones acerca de la transmutación de la materia. La otra imagen icónica es la del hombre/monstruo cubierto por una capa negra que lo aislaba del mundo exterior, inclusive de su mujer Helene. Víctima de un profético inicio, narrado en flash-backs a través de los manuscritos del científico (alejado de los parámetros de los Mad Docs al uso), entrevemos la figura imperfecta de un ser vestido con una bata blanca y que delata su profesión, bajo una prensa dedicada a otros menesteres y funciones. Esa breve introducción nos conduce hasta las causas de tal infortunio, a pesar de ser sometida su mujer Helene, a una continua dualidad de pensamientos: matar o intentar lo imposible: encontrar una mosca blanca en un vasto jardín.Definir a estas alturas, The Fly como la culminación de una obra imperfecta en algo más que un título notable dentro del género es hacer justicia a la labor del equipo reunido en 1957 para dar salida a esta producción adscrita a la Fox. Además, con su Scope y su Techicolor, The Fly bien merece el estrellato entre aquellas añejas escasas producciones que traspasaron el umbral y la lógica de la ciencia, con todos los factores (equipo técnico y artístico) jugando a su favor. Sin escatimar apenas medios, La mosca sigue siendo considerada como una fiel adaptación de uno de los relatos cortos más ejemplares del pasado siglo. En otro orden de cosas, nombrar al remake que hiciese Cronenberg en los ochenta, The Fly -sin traducir al título hispano-, tanto por su calidad como por su tono más enfermizo –es una parábola sobre la degeneración del cuerpo y, a su vez, del alma-. Una historia alejada del original, pero que en el fondo sigue siendo parte de esa contextualización a la época más moderna de una versión sui generis de la Metamorfosis de Kafka. En suma, una obra mayor dentro del género de ciencia-ficción, abocado a conservar todo su estilo naif pero definitorio de una monstruosidad real/irreal, desafiando las leyes de la naturaleza y de la propia sociedad, dejando de manifiesto la doble moral a la hora de matar a un animal o a un hombre. Àlex Aguilera

La casa del pecado mortal (House of Mortal Sin, 1976). Dtor.: Pete Walker

El desenfreno y la lujuria que mantenían en pie a las simples víctimas femeninas de buena parte del cine de terror británico de los setenta, estaba inducido por diversas fuerzas sobrenaturales y también terrenales que escondían el ‘maligno’ de turno, bien en forma de exorcismo o formando parte de una comunidad. En este marco de inseguridad atribuible a la frágil sociedad británica y a sus miedos endémicos hay que ubicar esta pieza independiente –al margen de la Amicus y la Hammer, compañías que copaban parte del mercado- teatralizada en base a un argumento de Pete Walker, escrito por David MacGillivray. La significativa pieza resultante fue House of the Mortal Sin, una amoralidad seguramente en palabras de la Iglesia decimonónica. Y es que, tal como planteó el film el británico Pete Walker, la deriva apuntaba hacia el clero en su más cercano representante. Anthony Sharp bordaría el rol de obispo dentro del que sería su título insignia dentro del British Fantasy. Además de ser el principal protagonista y el eje a partir del cual se mueve la historia en todos sus ámbitos, también el moral.El celibato como punto de referencia de una disfunción eclesiástica que prima el valor de castidad por encima de otros más discutibles. Perfectamente identificable la época y la moda en la que desarrolla la historia cien por cien británica, The Confessional –título alternativo y también más significativo-  muestra ese paralelismo entre la vida liberal en pareja –toda una proclama en un país adelantado a sus vecinos- y el poder de la Iglesia por combatir tal afrenta. En este orden de cosas, la cinta trata de reflexionar sobre el comportamiento humano, sin hacer distinciones de sexo ni de hábitos. Retrata las debilidades de una mente enferma, la de Xavier Meldrum, escondida bajo los postulados que marca la Santa Iglesia Católica. Tal disfunción provoca la muerte de varios feligreses que acuden a buscar una especie de paz interior, que acaba siendo su tumba.Pete Walker, cineasta que durante años fue bastante por libre en la Gran Bretaña preTatcher, sin embargo, buscó su lugar en este subgénero del PsychoKiller (Terror sin habla, Esquizofrenia, The Comeback, …) secundado por Peter Sykes, Freddie Francis y demás hombres vinculados a esta faceta, a mediados los años setenta. En pleno canto del cisne del género, allá por 1983, filmó su último delirio: House of the Long Shadows.No obstante, La casa del pecado mortal resta, cuarenta años tras su estreno, como el más sincero y atrevido film de cuantos realizara; por bien de que sus argumentos atacaban, y de qué manera, un orden establecido, una institución intocable en aquella época: La Iglesia. Víctima y verdugo enfrentados en una parte final de ejecución atropellada pero no falta de interés, donde una madre postrada en una cama proclama la culpabilidad de su hijo, otorgándole el rol de trastornado. Además, su principal seguidora y discípula, su ama de llaves –quien mantiene alejados a los posibles visitantes a la casa del horror- confiesa ese amor juvenil no correspondido antes de cometer ambos el último de los pecados. Para el anecdotario la presencia del joven compungido novio, no era otro que Norman Eshley –poco después el protagonista de Un hombre en casa, Spin-Off de la mítica serie Los Ropper-; amén, de la música de Stanley Myers, el compositor tres años después de El cazador.Una violencia descarnada y a veces grotesca en algunas de sus imágenes –el rostro desfigurado por el ácido- que nada tuvo que ver con un título que apostillaba esa culpabilidad eclesiástica o cuanto menos de sus defensores, como en el caso de la interesante Los crímenes del rosario (1987), de Fred Walton. Àlex Aguilera

Braindead, tu madre se ha comido a mi perro (1992, Braindead). Dtor.: Peter Jackson.

Hablar de cine Gore con todas sus connotaciones viscerales y nauseabundas es proclamar a los mil vientos la disfuncionalidad y el caos dentro de los esquemas convencionales que marcan los cánones cinematográficos. En este aspecto podemos hablar de Braindead como el último y legítimo film Gore de una época determinada: aquella que va desde el cine de H. Gordon Lewis y su Blood Feast hasta los estertores del pasado milenio. Estamos de acuerdo, pues, que este nihilismo sangriento representa el fin de un ciclo dedicado a desgranar y desmembrar el concepto de cuerpo uniforme como tal. Masas inertes o aún vivas que dominan un panorama en espiral e in crescendo es un planteamiento en el cual Peter Jackson, en su tercer largometraje, siempre se ha obstinado en mostrar sin tapujos, pero con encarnizada rabia desenfrenada. Eso es justo lo que mostraría en su primer y reverenciado trabajo, Mal gusto, continuando con su Meet the Feebles, a mayor gloria de Los teleñecos, versión macabra.El cierre de esta pequeña trilogía del horror Gore no pudo ser más elocuente y directa cara al espectador. Braindead resulta tan singular como pletórica en su concepción visual del extremismo en las amputaciones y en su manera de retratar a una sociedad burguesa, la neozelandesa, mediados los años 50.Al igual que en su posterior y diametralmente opuesta Criaturas celestiales, Jackson acompaña el relato ideado por Stephen Sinclair en una época donde la sociedad aparentaba un cierto status, que en realidad no era tal. Además, añade esa idea preconcebida de los europeos de que Nueva Zelanda es un país donde el sosiego y la madre naturaleza viven una paz y tranquilidad perennes.No hay una sola línea en el guión en el cual podamos atestiguar ese falso mito y así nos los hace ver Jackson desde las primeras imágenes. Un raid por la isla de Skull (profético nombre ligado a otro mito, esta vez cinematográfico, Kinh Kong, del cual hizo un majestuoso remake en 2005) nos lleva hasta una rata de Sumatra catalogada como peligrosa, que acaba en una jaula de un zoo en una soleada Nueva Zelanda.En su consideración de film de culto, Braindead se define como una explosión de trucos, de efectos visuales y de maquillaje (obra del gran especialista Bob McCarron) que va en aumento a lo largo de un metraje ajustado y suficiente.En el debe del realizador neozelandés está el de no tomarse nada en serio, pero tampoco imposibilitando la creación de escenas que se encadenan unas con otras, convirtiéndose en un catálogo de excentricidades a cual más delirante y, por qué no, divertido. Es aquí donde Jackson acierta, con una precisión meridiana, en convertir la cinta en una comedia desatada, con movimientos de cámara intuitivos, propios del Slapstick y del Cartoon marca ACME (una de las trituradoras lleva su nombre). El ser algo trepidante es algo que Jackson siempre quiso anteponer a situaciones más embarazosas, como la creación de las ‘monstruosidades’. Si bien, el delirius tremens con el que azota a la audiencia Jackson es propio de un Splatter sin concesiones que muestra todo su arsenal de forma progresiva, concluyendo en una auténtica batalla carnal.Los que defendimos, y continuamos haciendo, Braindead como tal, más allá de ser un título transgresor y clave en su subgénero, vimos también esa parodia/homenaje encubierta a un hito como Psicosis. De ella sonsaca lo mejor de sí: la casa en la colina en contrapicado; el plano general casi cenital de la escalera; el rol de la madre ‘muerta’ o la bombilla balanceándose en el sótano. De igual forma, nos reconfortamos visionando el divertidísimo gag del reverendo repartiendo patadas a diestro y siniestro, e incluso cortes de extremidades y cabezas, en clara alusión a Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, de sus admirados Monty Python.Es justo afirmar, por tanto, que Braindead es al género Gore lo que Psicosis fue al Serial Killer. Aquí Jackson marca su cartas con la complicidad de Frances Walsh –posterior esposa y guionista- y de Richard Taylor y su equipo de profesionales encargados de hacer y deshacer los miembros de una sociedad (la irregular Society de Yuzna también presente en una escena, sobremanera) que se desintegra a marchas forzadas, símbolo de una decadencia moral.Resultat d'imatges de braindeadEn el anecdotario, la inclusión de la actriz malagueña Diana Peñalver (Las cosas del querer) en el rol de Paquita, la joven vendedora enamorada de un enclenque antihéroe llamado Lionel, cuyo estrafalario tío encabeza la matanza en casa de su hermana. Sin ánimos de aguar la fiesta a nadie, los zombies aquí resultan más veraces y creíbles que algunos que profetizan su inteligencia y su condición de No muertos. Àlex Aguilera 

La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960). Dtor.: Mario Bava

Es una evidencia que la ópera fílmica que perpetró Mario Bava en los años sesenta y setenta inspiró a no pocos autores, tanto en Italia como en el extranjero. Hijo de escultor, operador y director, Bava construye con su primer film en solitario, La máscara del demonio, una etapa, por otra parte, fundamental del gótico-horror italiano, como cuatro años antes fundara su mentor y amigo, Riccardo Fredda con I vampiri (Los vampiros, en edición en DVD) al parecer, como ayudante –no acreditado- en la dirección de éste. Inspirada sobre un cuento de Gogol, Il Vij, Bava realiza un film al mismo tiempo gótico y romántico, sirviéndose para ello de una estupenda fotografía en blanco y negro –obra del propio Bava- y de un empleo de la música del todo adecuada en los momentos cumbre del film, a cargo de Les Baxter y Roberto Nicolosi. La inocente y pura Katia, y la malvada y sensual Asa, forman parte del ideario colectivo que visualizaron en Barbara Steele, esa auténtica vampiresa del séptimo arte en la que se constituyó tras el rodaje de este film ya mítico. Sin necesidad de derramar una sola gota de sangre, Bava empleó el blanco y negro como recurso a lo que él llamaba el gótico ‘decadente’, aquel en lo que todo parece desaparecer, desvanecerse a los ojos del espectador. La princesa Katia y su antagonista, la pérfida bruja atrapada en una máscara de acero durante dos siglos, representan la beldad y la maldad de un enfrentamiento que se hace manifiesto en un final ajustado y comprometido en representar una historia con componentes atávicos, ritos arcaicos, maleficios seculares, vampirismo e inclusive necrofilia. No faltará a lo largo del film, un erotismo malsano auspiciado por una irresistible sensualidad. Captado a la perfección por la cámara de un Mario Bava que fijaba sus planos con la vista puesta en obras anteriores del calibre del Othelo, de Orson Welles, y esos primeros planos bajo la oscuridad de las mazmorras. Además, está presente ese gusto por lo pictórico, lo estético de la inmortalidad que emana de los cuadros. De una atmósfera horrorífica solo comparable con la de su coetáneo Fredda, La máscara del demonio es una anticipación de todo lo que vendría después con los filmes de brujería, venganzas y maldiciones varias.Conocida en tierras británicas como Black Sunday y The Mask of Satan, en los Estados Unidos, La máscara del demonio demuestra esa capacidad de Bava para idear planos circulares, dominar el espectro del miedo y sus resortes, aún siendo un film imperfecto en su dramatización. El retorno de la cripta se produce sin cortapisas, pero con una elegancia difícilmente constatable en otras piezas de corte fantástico. Dos secuencias quedan congeladas en la retina del espectador: aquella inicial en la que el rostro afligido de la Steele advierte como unos clavos de hierro van a penetrar en su rostro; y también, la presencia de la misma actriz en un bosque acompañada de dos Dobermans negros como la propia noche y que prefiguran un drama personal.Galatea Films fue la responsable de que esta hegemónica película marcara un antes y un después en la Antología del cine de terror italiano, beneficiándose de un raro concepto de la sexualidad como culpabilidad, transformando dentro de un fascinante miedo hacia la mujer a una liberación del alma humana, reflejado en un final purificador.Podemos degustar esta obra en su belleza intrínseca gracias al sello Research, aún teniendo en cuenta que brilla por su ausencia la versión italiana, que si bien no difiere apenas de esta, si nos aparta de reconocer las voces reales de este brillante film. Àlex Aguilera

La casa de los horrores (1981, The Funhouse). Dtor.: Tobe Hooper.

No adivinamos ninguna fechoría que un individuo de aspecto enjuto, olvidadizo y decididamente inofensivo perpetró a comienzos de los años setenta. Su sentencia inicial en forma de relato verídico –la azarosa vida enfermiza de Ed Gein- en las inmediaciones de Wisconsin –lugar de acogida de Welles, por ejemplo- no dejó indiferente a nadie. Eran los años de la cruenta y desperdiciada Guerra de Vietnam y el joven llamado Tobe Hooper se entregó a la causa en forma de filme reverenciado hasta la saciedad. La matanza de Texas vio, pues, la luz, evidenciando una propuesta que dibujaba una parte recóndita de una sociedad aislada que recorría buena parte de la antropología norteamericana de aquellos insatisfactorios años. En este aspecto The Texas Chainsaw Massacre se convirtió pronto en los países en los que se estrenó –España no estaba entre ellos- en un Tótem sobre la irracionalidad del ser humano, así como, la irrupción de un mito surgido de nuestros propios miedos. En este sentido, Hooper dio en la diana y trasladó esas prácticas primerizas (Eggshells, su primer largo, y anuncios televisivos) en un inicio abrumador, colérico y lleno de simbolismos (el anciano, ‘el cara de cuero’, los jóvenes ingenuos, los huesos humanos del habitáculo, …) que pretendían crear aquello que realmente significaban: la desintegración de los valores.Estupefacto ante tal repercusión, Hooper se escondió en sí mismo –también en la bebida- para intentar dar forma a lo que realmente quería explicar a la opinión pública en otro film menos adusto y visceral. Sin embargo, Hooper empezó a toparse con todo tipo de trabas que lo perseguirían hasta nuestros días, donde su trabajo es a cuentagotas. De alguna forma, quiso dar continuidad a su abstracción por un género que por otra parte vivía buenos momentos, en especial, el dedicado al Psycho-Killer. Hooper quiso seguir demostrando que era un cineasta valido para un género que empezaba a acogerlo. El resultado fue Eaten Alive, en nuestro país Trampa mortal. Rodado en 1976, el tercer filme de Hooper tenía un tono más humorístico, fruto de una parodia sobre un maníaco posadero y recepcionista de motel (Neville Brand, villano por antonomasia de los años cincuenta) que invita a sus huéspedes a caer en las redes (ciénaga) donde mal vive un cocodrilo, supuestamente feroz y hambriento. Filme oscuro donde los haya, mantiene un look de escaso gusto por la hiriente fealdad de todos sus protagonistas (Stuart Whitman, el propio Robert Englund, …) y de un guión mal diseñado en cuanto a las idas y venidas de los despistados clientes, así como, por una falta de tensión creciente. Aun así, es menester verla en una sala de cine, convenientemente adaptada en cuanto al sonido, para poder captar todo ese rito que persigue el director entorno al canibalismo.LA GESTACIÓN: Despreciada como pocas, Eaten Alive pasó a ser un estrepitoso fracaso comercial, que acabó siendo pasto de sus propias impresiones de juguete carnavalesco y fallido. No obstante, Hooper y su escaso equipo de producción quisieron cerrar el círculo de esa especie de trilogía no oficial sobre el terror en estado puro o acerca de la materialización del miedo surgido de la patología de mentes y cuerpos enfermos.Resultat d'imatges de la casa de los horroresEl clasicismo volvió a formar parte de la familia media norteamericana que retrataba –antes incluso que en Poltergeist- en su lustroso filme The Funhouse. Nada menos disuasorio que una feria de diversión en medio de una explanada cercana a un pueblo cualesquiera del mediooeste norteamericano para dar cabida a una historia que se repite en La casa de los horrores. Conducida en sus primeras secuencias como un homenaje a las películas de la Universal de los años treinta y cuarenta –no en vano la productora es la misma que creyó en el film- y a la cerebral escena que abre La noche de Halloween (1978), la identidad de La casa de los horrores no alberga ninguna duda al respeto. Es un ejercicio de demostración del estilo de un cineasta que quiso alargar su leyenda con una obra nada imponente pero si definitoria de lo que para él sería el horror en su máxima expresión. Nada mejor que el típico y casi desaparecido sentido de la diversión en un parque de atracciones aislado y donde se esconden secretos que difícilmente florecen a la luz del día. Todos en algún momento nos hemos preguntado que hay más allá de esas roulottes y carpas montadas en pocas horas, sobre sus inquilinos y sus moradores. Pues bien, Hooper hizo todo un alarde –en estudio y en zonas de Florida- donde recrear ese mundo que ya anticipó Chaplin o Browning en La parada de los monstruos. Un ‘monstruo’ de Frankenstein más grotesco, una pitonisa (Sylvia Miles), un mago de barraca (William Finley, después de ponerse la máscara de El fantasma del paraíso) y un maestro de ceremonias, componen parte de un elenco de outsiders, desechos de una sociedad que solo los acepta en su hábitat natural, para diversión de una multitud ávida de nuevas experiencias. El buscar la boca del lobo y encontrarla por parte de dos parejas de novios incrédulos y de un niño devoto de las Monsters Movies. En esta sinrazón por descubrir los lugares recónditos de un lugar ya de por si maldito conducen a los protagonistas desinhibidos –deciden posponer la vuelta al hogar por tal de experimentar una noche fatídica- a un carrusel de muertes, cada una de ellas más trágica. Hooper llega hasta el corazón de las tinieblas, un festín de revelaciones (padre e hijo en agitada discusión sobre el robo de la recaudación) que acaba en una espiral de violencia desatada en una media hora final  extraordinaria. Anticipándose a títulos posteriores (La casa de los 1.000 cadáveres, Los renegados del diablo), The Funhouse resta en pie como una demostración de que Hooper llevó hasta el máximo su concepción del cine de terror como órgano de liberación, de explotación de aquello que entendemos como diversión plena. Un discurso sobre el pánico visto con imágenes impactantes como las muertes en el ventilador –la maestría en escasos segundos teñidos de rojo, con un simple vestido no con hemoglobina ficticia- y en el túnel del terror, equivocadamente inofensivo.En suma, Hooper ideó todo un artificio en base a un lugar tan recurrido en nuestra adolescencia, siempre subestimado e incluso despreciado, una vez nos habíamos alejado del mismo. Esta infravaloración es empleada por Hooper para mostrarnos una de las obras maestras del cine de horror en su estado más salvaje y catatónico aquel que alberga en sus entrañas la verdadera Funhouse, con sus miserias, sus defectos y su incomprensión. Àlex Aguilera

El nadador (The Swimmer, 1968). Dtor.: Frank Perry.

Es en el deambular por la cinematografía de directores olvidados, aunque contrastados, donde se suelen encontrar piezas de arraigo costumbrista, reflejo de una sociedad en decadencia. Uno de los mejores ejemplos que hemos hallado es el de El nadador. Lejos de parecer el retrato de un nadador en su ocaso profesional, The Swimmer tenía una significancia que iba más allá del simple Biopic reconstruido. En esa falta por profundizar en las escalas de valores de la gente adinerada que poblaba las distintas residencias alejadas de la gran urbe, El nadador enlaza esas vidas ficticias a través de un original relato que alberga a la piscina como nexo de unión. La escritura original de The Swimmer surgió de la mano de John Cheever en 1964, publicándose ese mismo año en el New York Magazine. El retrato de un hombre de mediana edad y de clase media enfrentándose a sus miedos y a la gente que un día lo tuvo entre los suyos. Un aspecto mental que la pareja Eleanor y Frank Perry acabó de pulir en un guión repleto de simbolismos.Los estratos por los que se van sucediendo la acción continuada del film son una clara muestra de la degradación del poder crematístico, bañado por fiestas, alcohol y otros excesos. Desde este punto de vista, el film es majestuoso en su recorrido, empezando por el maravilloso travelling inicial con un espíritu libre (Ned Merrill) explorando un frondoso bosque hasta llegar hasta una enigmática y traslúcida piscina. Frank Perry, el director, fotografía el recorrido de manera preciosista, sin que se vea en los primeros instantes la silueta del atlético protagonista. No queda claro del todo el propósito de este arranque que poco tiene de circunstancial, sino más bien de presentación de una estirpe de personajes que veremos a lo largo del metraje. Si bien, esa figura renqueante –una cojera que parece heredada del Mike Ribble de Trapecio- del nadador en los siguientes planos no acaba de encajar en esa especie de carrera grácil y ligera del principio.En esencia, el film gira en torno a un personaje que es abrazado y, posteriormente, vilipendiado y humillado por la misma sociedad que lo acogió en su juventud. El rechazo de buena parte de sus antiguos ‘amigos’ contrasta con esa simpatía que irradia –nadie mejor que Burt Lancaster- a sus interlocutores. Existen planos que así lo manifiestan, inclusive escuchándose esa voz falseada a favor de un primer plano más expresivo de un Merrill condicionado por su falta de recursos. Es más una fuga hacia adelante que una apuesta lo que plantea ‘el nadador’. Una huída del alcohol y todo aquello que lo identificaba con unas fiestas llenas de hipocresía y donde la seducción era inexistente, pues todo el mundo ya se conocía demasiado, como atestigua una de las viejas glorias de aquella época en el primer tramo del film.Significativo resulta el encuentro entre la joven Julie Hooper (la debutante Janet Landgard) y Merrill, o entre el chico solitario Kevin Gilmartin y el propio Ned. En ambos casos, substituyen de una u otra forma la ausencia de las hijas de éste, además de la de un reconocimiento explícito a un amor platónico no correspondido, en el primer caso. Sin embargo, mucho más trascendental resulta el diálogo que mantienen Shirley Abbott (Julie Hooper) y Ned Merrill, cuando este último intenta rememorar un amor perdido, de una manera un tanto desesperada. Los tiempos han cambiado y la situación personal de cada uno de ellos es bien distinta, se podía extraer de esos minutos emocionalmente intensos. Al parecer, al productor Sam Spiegel no acabó de convencerle esa parte. Por ello, encomendó al incipiente Sydney Pollack la dirección de esas secuencias en California, reemplazando a Barbara Loden por Janice Rule. Por su parte, como era ya costumbre en Lancaster, se tuvo que preparar físicamente para encarnar a un atormentado nadador –un simple traje de baño lo acompaña a lo largo del film- circunspecto ante lo que su vida había cambiado, y cómo su estado ficticio había acabado por convertirse en una tragedia, aquella a la que quería evitar con un ‘viaje’ por los ríos de Lucinda, en honor a su recordada esposa. Maravilloso film a redescubrir, que gozara de un éxito relativo en nuestro país en su estreno, y que con el paso de los años ha ido incrementando su valor. Àlex Aguilera

Esquizofrenia (1976, Schizo). Dtor.: Pete Walker

 Existe un ideario hacia el cine de terror británico de los años sesenta y setenta que lo emparenta con una urbe sórdida, adoctrinada por sus jerarcas como una forma de vida ligada a la industrialización y que sirve, de paso, a un nido de criminales para pasar inadvertidos. En este ambiente se desenvolvía como pocos un realizador tan subestimado como fue Pete Walker. Al otro lado del Atlántico, Larry Cohen cosechaba sus primeros destellos como director con títulos con similar fealdad y también de serie B como Estoy vivo y Demon, mejor considerados hoy en día. Por su parte, Walker negaría a cualquier precio que sus películas tuvieran una motivación económica sin más. Su intención era la de focalizar su cine en temas aparentemente tabúes, como las enfermedades mentales. He aquí que Schizo sea su aportación a esa extraña enfermedad que afecta a la conducta y de la que una doble personalidad hace predominar una sobre la otra en determinadas ocasiones.Tras una breve explicación en off –y al parecer en inglés americano- acerca del significado médico de dicha patología, arranca esta irreconocible cinta de terror al uso de mediados los años setenta. Atribuida en casi su totalidad a la capacidad creativa de David McGillivray (en realidad el guión original sería de Murray Smith, reescrito por Francis Megahy y Bernie Cooper) y Pete Walker (fundador de la Heritage Walker), Schizo desarrolla ciertas ideas ya aparecidas en el film Hermanas (1972), de Brian De Palma. En especial, el tema de la suplantación de personalidades o el efecto postraumático en la mente de una joven indefensa. En este sentido, las facciones de Jessica Harper y las de Lynne Frederick (última esposa de Peter Sellers) se asemejan al punto de hacernos recordar aún más el film de ‘graduación’ de De Palma.Sin ánimos de sobrevalorar la obra de Walker en su conjunto, Esquizofrenia (título con el que fue estrenada en nuestro país) no desmerece una trayectoria diluida en el tiempo, pero que combatía sus escasos recursos con planos bien ensamblados -el giro del bolígrafo que pasa al de las cuchillas de los patines; las diferentes muertes, …-, sin estridencias, pero sin sobresaltos.La ejecución de una historia aparentemente lineal, con psicópata (John Leyton y su rostro angulado) recién salido de una institución mental que apenas entrevemos, da visos de una realidad distorsionada –los flash-backs desde diferentes puntos de vista- y de un clímax que no por descuidado evidencia un alejamiento del slasher clásico americano (El asesino tras la máscara; Alice, Sweet Alice, Massacre at Central High, como ejemplos de films de ese mismo año de producción, 1976). Seguramente, ello fue consecuencia de la campaña publicitaria donde se daba a conocer el rostro de un asesino amenazante hacia la figura de una joven tapada con una simple toalla –roja, para más inri- tras salir de una ducha (guiño/homenaje a Psicosis). Cuando la mano izquierda no sabe que la derecha está cometiendo asesinatos, rezaba la frase enunciativa de la época, en la cual incidía en el carácter torturador del hombre con sed de venganza por los años entre rejas. Aunque esta vez Pete Walker se alejaría del seno de los manicomios como en House of Whipcord y La casa del pecado mortal para situarnos en el Norte de Inglaterra y sus fábricas y hogares impregnados de su particular contaminación. Destaca además esa poca dedicación a las reacciones del prójimo (la llegada al trabajo de la ama de llaves, un día después de la muerte trágica de su hija vidente) y a las evidentes pistas dejadas por el asesino, convirtiendo a Schizo en un juego entre el espectador y el trío de protagonistas (el matrimonio más Stephanie Beachman, como la madrina de ambos), circunspectos ante el comportamiento inquietante de un hombre que provoca a primera vista repulsión.En este mismo sentido se encaminó años atrás el también británico Roy Boulting con su indeleble Nervios rotos (1970), ahondando en los más profundo de nuestra psique y en unos recuerdos vagos pero que condicionarían el resto de las vida de sus protagonistas.Àlex Aguilera

Shocker, 100.000 voltios de terror (1989, Shocker). Dtor.: Wes Craven.

Película quizá mal entendida en su momento, Shocker debe su efímero paso por el fantástico de los ochenta como una infantilización del cine de terror moderno. En esta disfunción entre el querer y el poder acercar al espectador preadolescente a un determinado espectáculo del absurdo radica la falta de credibilidad de una obra dejada de lado en muchas ocasiones por los seguidores del recientemente finado director norteamericano. ¿Por qué no se llegó a comprender en su momento Shocker? Primeramente, por lo irracional de su propuesta; y segundo, por las lecturas subliminales o no que se derivan de aquélla. Lamentablemente, la cinta pasó desapercibida sin profundizar en la verdadera naturaleza del proyecto. En un principio, Shocker iba a convertirse a mediados de los ochenta en una serie televisiva alrededor de un asesino convicto que acaba en la silla eléctrica para, posteriormente, clamar venganza a través de un espíritu escurridizo que pasaba de cuerpo a cuerpo. La idea siguió en la mente de Craven, toda vez desechada la iniciativa catódica, hasta que la coincidencia temporal con un título nada baladí en su factura, Hidden (oculto), de Jack Sholder y otro de menor entidad, The Horror Show (House III), de James Isaac, llevaron a Craven a ejecutar su personal visión de la transmutación de almas demoníacas en el trillado terreno del thriller. También para ser honestos, Presidio el debut de Renny Harlin en el cine de terror, tenía puntos en común.Resultat d'imatges de Shocker películaNo conllevó una satisfacción personal el hecho de compartir una sugerente idea como ya le ocurriera con Pesadilla en Elm Street; si bien, Craven salió airoso en parte de esta banalización de la legendaria obra Las manos de Orlac y sus múltiples readaptaciones, como Cuerpo maldito (1991). El trasfondo estribaba en hallar los puntos de conexión con sus auténticas motivaciones para realizar el film. En primer lugar, estaba esa crítica velada a la pena de muerte, el corredor de la muerte que dirige al reo más afortunado hasta la silla eléctrica. La violencia combatida con violencia. Un error asumido por una sociedad, la norteamericana como máximo exponente –aunque no único- que rechaza la reinserción como arma política. Ese no creer en el ser humano es una de las fuentes de denuncia de un realizador que declaraba en diversas entrevistas de la época en la que presentó el filme, que el mal está dentro de cada uno de nosotros. Sólo falta un catalizador, un desencadenante –en este caso, los voltios del subtítulo hispano- para invocar al mismísimo diablo en forma de asesino extracorpóreo. Además, Craven asume que la condición humana dirime ese estado irracional desde sus raíces, como le ocurre a Pinker y al hijo del teniente Don Parker (Michael Murphy), Jonathan. Aunque el modo de proceder de la historia parezca un tanto atropellada, conserva un humor superfluo, banal y tosco si se quiere, todo ello resultado de una conversión de roles entre verdugo y víctima, atractiva cara al espectador menos adulto.Más de veinticinco años después de su estreno, diríamos que nos hemos redimido en cierta forma hacia este film esquemáticamente complejo, con pobres efectos visuales (Craven quiso hacer un remake años atrás), pero con un encanto extraño, habilitado por una media hora final desconcertante y con un ritmo trepidante, a ritmo de música heavy. Posiblemente, los medios de comunicación –en especial, la pequeña pantalla, a priori inofensiva- como ocurre en el film fuimos corresponsables de esa violencia verbal descargada hacia un título menor dentro de la filmografía de Craven, aunque a ciencia cierta no llega a desentonar desde el prisma actual.(1) Àlex Aguilera (1) La edición en Blu-ray contiene unos interesantes story-boards de la totalidad del film.

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